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Presupuesto 2027 y Ley de Soberanía: El Gobierno de Milei enfrenta tensiones internas y alertas por derechos fundamentales

El proyecto de presupuesto y la “ley Malvinas” abrieron varios frentes de conflicto incluso dentro del oficialismo, que padece a diario el desgaste de la evolución de los indicadores económico-financieros - LA NACION

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Presupuesto 2027 y Ley de Soberanía: El Gobierno de Milei enfrenta tensiones internas y alertas por derechos fundamentales

El proyecto de presupuesto para el año 2027 se ha convertido en un escenario de alta conflictividad para la administración de Javier Milei. Lo que inicialmente se presentaba como una hoja de ruta para el año electoral, ha derivado en un duro examen de gestión y en una fuente de tensiones tanto internas como externas. La complejidad del panorama se agrava al intentar coordinar el cálculo de gastos y recursos con el ambicioso proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional.

La situación financiera del Estado se ve comprometida por una actividad económica estancada o en retroceso, evidenciada por la evolución negativa del Producto Bruto Interno (PBI) durante el segundo trimestre de 2026. Esta limitación de recursos ha generado una disputa por la distribución de fondos, donde el Gobierno busca recuperar iniciativa y mejorar su imagen pública a través de un fuerte embanderamiento con la causa Malvinas, una iniciativa que demanda tanto financiamiento como apoyo electoral.

En términos concretos, la distribución presupuestaria ha despertado fuertes cuestionamientos debido a los recortes y limitaciones en la actualización de los aportes destinados a la asistencia de personas con discapacidad, profundizando un conflicto que ya lleva más de un año sin solución. De igual manera, los fondos para la educación superior se encuentran lejos de las necesidades planteadas por las universidades públicas nacionales desde hace dos años. Resulta llamativo que estas medidas incluyan un recorte de hecho a la Asignación Universal por Hijo (AUH), política que anteriormente había sido elogiada por haber tenido aumentos superiores a la inflación para proteger a los sectores más vulnerables.

El malestar no se ha limitado a los sectores afectados o a la oposición. Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista de senadores, manifestó públicamente su disconformidad a través de radio Rivadavia. Bullrich sostuvo que los recortes y las reformas a la ley de discapacidad incluidos en el presupuesto fueron dispuestos sin aviso ni discusión previa en la mesa política. Esta postura ha generado un fuerte malestar en la Casa Rosada, donde colaboradores cercanos al Presidente expresaron su enojo, mientras que desde el Palacio de Hacienda desmintieron las declaraciones de la senadora, afirmando que el tema sí había sido discutido.

Esta fractura interna ocurre en un momento crítico, ya que el oficialismo legislativo habría realizado promesas contrarias a los bloques aliados y dialoguistas. Esta falta de credibilidad complica las negociaciones para avanzar en otras iniciativas urgentes para el Gobierno, como la ya sancionada ley de Inocencia Fiscal II y la compleja reforma política electoral.

Paralelamente, el Gobierno ha impulsado la denominada “ley Malvinas”, enfocada en la protección de la soberanía y los recursos naturales en el área ocupada por Gran Bretaña. Si bien el propósito general cuenta con consenso nacional, disposiciones específicas del proyecto han puesto en alerta a juristas y organizaciones de la sociedad civil por una posible afectación a derechos y garantías constitucionales.

El proyecto propone reformas que alcanzan el Código Penal, otorgando amplias atribuciones al Poder Ejecutivo. Específicamente, la modificación del artículo 225 bis sancionaría con penas de cinco a doce años de prisión a quienes, financiados por Estados o agentes extranjeros, realicen actividades que alteren procesos electorales o manipulen la opinión pública mediante campañas de desinformación masiva. Especialistas en derecho penal y legisladores de oposición advierten que esta redacción es demasiado abierta y podría ser utilizada como herramienta de persecución política contra la prensa y la sociedad civil.

Expertos como Ricardo Gil Lavedra y Hugo Wortman Jofré señalaron que la norma no cumple con el principio de legalidad debido a la vaguedad de las conductas sancionadas. Por su parte, el constitucionalista Roberto Gargarella fue más tajante al afirmar que el Gobierno aprovecha la retórica de Malvinas para introducir un proyecto de censura, comparando el articulado con normativas de regímenes autoritarios como los de Vladimir Putin en Rusia, Recep Tayyip Erdogan en Turquía y Nicolás Maduro en Venezuela.

Asimismo, el proyecto establece la creación del Consejo Nacional de Seguridad, liderado por el Presidente y promovido por el asesor Santiago Caputo. Este organismo tendría facultades para exigir datos obligatorios a cualquier dependencia pública, así como cooperación de provincias y municipios. Además, podría disponer medidas de emergencia que incluyen restricciones financieras, bloqueo de activos y suspensión de contratos.

En medio de este clima de tensión, el Presidente Milei ha vuelto a arremeter contra los periodistas de manera generalizada. Este escenario de inestabilidad se complementa con datos económicos adversos, filtraciones sobre gastos en la residencia presidencial de Olivos y el despido de la mayoría de los empleados de dicha casa, junto al recambio de la seguridad presidencial, lo que añade más ruido a una agenda gubernamental ya congestionada.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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