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A 50 años de La Noche de los Lápices: la memoria convive con la fractura del peronismo en La Plata

Pese a la fecha histórica, las columnas entonaron distintas consignas; Kicillof convocó a un proyecto alternativo al de Milei; La Cámpora pidió por Cristina libre y candidata; la izquierda encaró su propia movilización - LA NACION

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A 50 años de La Noche de los Lápices: la memoria convive con la fractura del peronismo en La Plata

La ciudad de La Plata fue el escenario de una movilización para conmemorar el 50° aniversario de "La Noche de los Lápices", el operativo de secuestros llevado a cabo durante la última dictadura militar contra estudiantes secundarios que reclamaban el boleto estudiantil. Si bien el objetivo central fue reivindicar a las víctimas del accionar militar, la jornada puso de manifiesto una marcada división interna dentro del peronismo que gobierna el territorio bonaerense, evidenciada en columnas con consignas y referentes contrapuestos.

El gobernador Axel Kicillof participó de un acto previo y de la posterior marcha, acompañado por figuras destacadas de los derechos humanos, entre ellas Estela de Carlotto, y el intendente local Julio Alak. Durante su intervención, Kicillof utilizó el marco de la efeméride para hacer un llamado a la construcción de un proyecto político alternativo al de Javier Milei con vistas al recambio presidencial de 2027. El mandatario provincial vinculó la actualidad económica con el pasado oscuro del país, sosteniendo que, tanto a nivel nacional como en gran parte del continente, se observan proyectos con programas económicos similares a los de la dictadura militar.

En su discurso, Kicillof enfatizó la responsabilidad de honrar la historia argentina mediante el compromiso democrático de "ponerle un freno a este experimento de la ultraderecha en la Argentina", asegurando que lo hace con la convicción de defender los derechos conquistados y en memoria de los 30.000 compañeros desaparecidos. Asimismo, recordó que su administración provincial ha reinstaurado el boleto estudiantil.

Paralelamente, y marchando en columnas separadas, se movilizaron agrupaciones estudiantiles alineadas con La Cámpora. Estos sectores centraron sus reclamos en la liberación de la expresidenta Cristina Kirchner, quien se encuentra con prisión domiciliaria debido a la condena en la causa Vialidad. Además de exigir su libertad, las banderas y consignas postularon la candidatura de la exmandataria para el próximo año, a pesar de que actualmente se encuentra inhabilitada para ejercer cargos públicos.

La tensión interna del peronismo no se limitó a las consignas políticas. La Federación de Estudiantes Secundarios (FES) difundió una carta abierta con un tono crítico hacia el gobernador Kicillof, denunciando que no se habilitaron colectivos para movilizar a los estudiantes. En el texto, los estudiantes cuestionaron que el gobernador hubiera publicado un video convocando a un acto en Avellaneda y señalaron que el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, había garantizado la movilidad para los militantes de dicho evento. No obstante, Larroque negó estas acusaciones ante la prensa.

A pesar de estas disputas por la conducción nacional hacia 2027, la convivencia en las calles fue pacífica. La marcha, que partió desde la Plaza Olazábal en la intersección de 7 y 38 y culminó en el Ministerio de Obras Públicas en 7 y 58, recorrió veinte cuadras del centro platense. La organización de la procesión ubicó en la primera columna a los estudiantes alineados con La Cámpora, seguidos por representantes de la segunda y tercera sección electoral, y finalizando con diversas organizaciones sociales.

Desde la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata y la Red Nacional de Centros de Estudiantes (Renace), se reforzó el pedido de libertad para Cristina Kirchner bajo la consigna “Contra el FMI y los vendepatria, 30.000 razones para liberar a Cristina”. Alma Palma Hair, integrante de una conducción alineada con La Cámpora, destacó que "hoy los lápices escriben en todo el país Cristina Libre y Presidenta".

El eje emocional y la base común de la movilización fueron los sobrevivientes Pablo Díaz y Emilce Moler. El 16 de septiembre de 1976, bajo las órdenes del general Ramón Camps, jefe de la Policía bonaerense, se llevó a cabo un raid de secuestros que tuvo como blanco a estudiantes secundarios. De la decena de jóvenes secuestrados, seis permanecen desaparecidos. Entre ellos se encuentran Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Horacio Ungaro, María Clara Ciocchini y Daniel Racero, todos militantes de la UES.

La serie de detenciones había comenzado previamente, el 4 de septiembre con Víctor Treviño, seguido el 8 de septiembre por Gustavo Calotti y el 15 de septiembre por Horacio Acha; todos ellos continúan desaparecidos. Emilce Moler fue secuestrada la madrugada del 17 de septiembre, mientras que Pablo Díaz fue detenido el 21 de septiembre.

Díaz, quien estuvo cautivo en el Pozo de Banfield, relató que convivieron en calabozos sin luz y que, mientras él fue liberado, a sus compañeros los mataron de un tiro. Su testimonio resultó fundamental en los Juicios a las Juntas y los Juicios de la Verdad, donde enfrentó careos con exmilitares responsables de delitos de lesa humanidad.

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