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Disputa laboral en Houston: contratista denuncia amenazas de llamar a ICE por pago pendiente

Contratista en Houston denuncia que un cliente se negó a pagar los 2,800 dólares acordados y recurrió a amenazas migratorias durante el conflicto; todo quedó grabado por su esposo, uno de los trabajadores afectados | N+ Univision Inmigración | Univision

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Disputa laboral en Houston: contratista denuncia amenazas de llamar a ICE por pago pendiente
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Una disputa por un pago de 2,800 dólares terminó en un tenso enfrentamiento en Houston, Texas. Una contratista y su esposo fueron retenidos contra su voluntad y amenazados con llamadas a las autoridades migratorias por un cliente que se negaba a liquidar la deuda, llegando incluso a bloquear la salida de su vehículo. El caso, capturado en video, ha provocado la intervención legal de organizaciones como LULAC y FIEL Houston. Estos grupos denuncian que el uso de amenazas de deportación para evadir pagos laborales es una táctica de coacción creciente en Estados Unidos y recomiendan a los trabajadores utilizar contratos formales para evitar este tipo de abusos.

Lo que inició como un acuerdo comercial por servicios de construcción derivó en una tensa confrontación dentro de una propiedad ubicada en Houston, Texas. El incidente, ocurrido el pasado 30 de agosto, ha puesto de relieve una problemática creciente relacionada con el abuso de poder y las amenazas migratorias en el ámbito laboral. Los hechos fueron registrados en video, el cual documenta el momento exacto en que la disputa escaló entre una contratista y su cliente.

Esther Ávila, la contratista involucrada, relató que acudió al domicilio del cliente con el objetivo de recoger un pago pendiente de 2,800 dólares. Según el testimonio de Ávila, el monto ya había sido aceptado previamente por el hombre. De hecho, la mujer aseguró que fue el propio cliente quien la llamó para solicitar que se presentara en el lugar para levantar el pago acordado. Sin embargo, una vez que ella y su equipo llegaron a la propiedad, el hombre cambió radicalmente su postura y se negó a entregar el dinero, desencadenando una discusión inmediata.

En las imágenes capturadas durante el altercado, se observa la intervención de Isaías Valladares, trabajador y esposo de la contratista. En la grabación, Valladares expresa su frustración ante la negativa del cliente de cumplir con el pago, señalando que el hombre se había vuelto intransigente. "Este vato nos trajo a trabajar a su dealer y el vato se ha puesto de mamón que no nos quiere dar ni la mitad del trabajo aunque sea", se escucha decir a Valladares en el video, subrayando que el cliente se resistía incluso a entregar una fracción de la suma pactada.

La situación se tornó más crítica cuando el trabajador denunció que el dueño de la propiedad no solo se negaba a pagar, sino que también les impedía abandonar el sitio. Valladares manifestó en la grabación su preocupación al darse cuenta de que el hombre había amenazado con contactar a las autoridades migratorias. "Creo que me metí en el problema ahorita más grande porque el vato me lakió para que no saliera de su propiedad y me dijo que llamó a ICE", afirmó el trabajador, evidenciando el temor generado por la amenaza de deportación.

Por su parte, el cliente justificó su negativa al pago argumentando que las labores de construcción no habían sido finalizadas satisfactoriamente. Además, sostuvo que los trabajadores habían causado daños en la instalación eléctrica de la propiedad. Durante el video, se escucha al hombre ordenarles que se retiren del lugar con frases como: "Vamos, fuera de aquí. Fuera", mientras insistía en que ellos se negaban a irse a pesar de sus peticiones.

Ante la creciente tensión, Esther Ávila intervino solicitando la presencia de las autoridades locales para mediar en el conflicto. "Por favor, llama a los policías. Esperaremos aquí pacientemente", pidió la contratista. No obstante, el hombre respondió que ya les había solicitado que abandonaran el inmueble y que ellos persistían en quedarse.

Ávila detalló que el incidente no se limitó a las palabras; según su relato, el cliente bloqueó físicamente el vehículo en el que ella viajaba con su esposo, colocando otro automóvil frente a su camioneta para impedirles la salida. En el video se aprecia la camioneta de la pareja aparentemente obstruida por vehículos pertenecientes al negocio. La contratista pidió reiteradamente que movieran el vehículo, expresando que el momento fue angustiante. "Cuando yo estaba encerrada ahí adentro, yo tenía miedo por mi vida. Sentí miedo y temor porque no sabía qué podía pasar porque no estaba en mi propiedad, estaba en la de él", confesó Ávila.

Finalmente, minutos después de iniciar la grabación, el presunto dueño del lugar accedió a mover el automóvil que bloqueaba la salida, permitiendo que la pareja se retirara. A pesar de la resolución del encierro, Esther Ávila afirmó que, hasta la fecha, no ha recibido el pago de los 2,800 dólares acordados.

Este caso ha captado la atención de organizaciones civiles. Actualmente, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y FIEL Houston están representando legalmente a Isaías Valladares y Esther Ávila. Ambas organizaciones han señalado que este incidente no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia alarmante en Estados Unidos: el uso de amenazas de llamar a las autoridades migratorias como herramienta de coacción en disputas laborales o para evadir pagos pendientes.

Como ejemplo de esta problemática, las organizaciones mencionaron un caso similar ocurrido recientemente en Chicago. En dicho evento, un video mostró a un equipo de trabajadores regresando a una propiedad para retirar una cerca que habían instalado previamente. Según los reportes, los trabajadores tomaron esa medida luego de que el dueño del inmueble se negara a pagarles y los amenazara con llamar a inmigración.

Activistas y defensores de los derechos laborales advierten que estas tácticas de intimidación están aumentando en diversas regiones del país. Ante este panorama, recomiendan a los contratistas y trabajadores independientes no iniciar ninguna obra sin contar con un contrato formal por escrito o, en su defecto, solicitar un depósito inicial que sirva como respaldo financiero y legal del acuerdo.

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