En una resolución que ha generado profunda conmoción, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago determinó, durante la tarde de este viernes, dejar en libertad a Ghislain Jesús Quiroz Carrizo. El sujeto había captado la atención de la opinión pública y de las autoridades el pasado domingo, jornada en la que se confesó responsable del crimen de Mariana Sepúlveda, una joven que había desaparecido hace 18 años, dejando un vacío y una búsqueda incansable en su núcleo familiar.
La decisión judicial se produjo tras un giro procesal significativo. En el transcurso de la misma jornada, el tribunal había decretado inicialmente la internación provisoria del imputado. Esta medida cautelar se fundamentaba en el argumento de que el sujeto presentaba una “capacidad cognitiva reducida”, factor que el tribunal consideró relevante para su resguardo y el proceso legal. Sin embargo, esta determinación fue revocada poco tiempo después debido a la presentación de un nuevo antecedente técnico y legal.
El cambio en la resolución judicial ocurrió luego de que la Policía de Investigaciones (PDI) confirmara, a través de un informe oficial, que Ghislain Jesús Quiroz Carrizo nunca había salido del territorio nacional. Este dato resultó ser crucial para la jueza a cargo del caso, quien, basándose en la legislación vigente, determinó que el delito ya había prescrito. En consecuencia, al no existir una base legal para mantener la persecución penal debido al tiempo transcurrido, se ordenó su libertad inmediata.
Para comprender el fundamento de esta decisión, es necesario analizar la normativa legal chilena respecto a los plazos de prescripción. De acuerdo con la ley, cuando una persona investigada por un delito abandona el país, el plazo de prescripción se duplica, permitiendo que el Estado continúe con la acción penal por un periodo más extenso. No obstante, al establecerse mediante el informe de la PDI que Quiroz no salió de Chile, el plazo estándar de prescripción se mantuvo vigente y, por lo tanto, se determinó que el tiempo para formalizar los cargos por este crimen ya había vencido.
Ante este escenario, el Ministerio Público no ha quedado indiferente. Desde la Fiscalía se anunció que no aceptarán la resolución actual y que recurrirán a través de un recurso legal para impugnar la decisión del juzgado, buscando revertir la libertad del sujeto que admitió haber cometido el asesinato.
El caso de Mariana Sepúlveda es una historia de dolor y búsqueda prolongada. La joven desapareció el 29 de agosto de 2008, cuando tenía apenas 19 años. Aquella mañana, Mariana salió de su domicilio ubicado en el pasaje Logroño, en la comuna de Conchalí, con destino al Colegio Pitágoras, situado en la comuna de Independencia. Durante su trayecto, la joven debía encontrarse con una amiga, pero el encuentro nunca se concretó; Mariana no llegó al lugar acordado ni se presentó en el establecimiento educacional.
Desde el momento de su desaparición, su familia inició una búsqueda exhaustiva que se extendió durante casi dos décadas. Durante los primeros años, la investigación exploró diversas líneas, incluyendo la hipótesis de un secuestro, posibilidad que fue descartada por los investigadores durante las primeras semanas de búsqueda. A pesar de los esfuerzos, la causa avanzó lentamente sin que se pudiera determinar el destino final de la joven.
En el año 2021, el caso experimentó un nuevo impulso procesal. La Fiscalía Centro Norte, con el apoyo de funcionarios de Carabineros, encabezó una diligencia de reconstitución de escena en la comuna de Conchalí. A pesar de la complejidad de esta operación, en aquel momento no surgieron antecedentes nuevos que permitieran esclarecer los hechos o hallar el cuerpo de la víctima.
El misterio terminó abruptamente cuando el caso volvió al foco público recientemente. Ghislain Jesús Quiroz, quien fuera vecino de Mariana en Conchalí al momento de su desaparición en 2008, decidió entregarse voluntariamente a Carabineros. En su declaración, el sujeto aseguró haber sido el autor del asesinato de la joven, confesión que parecía cerrar el ciclo de búsqueda, pero que terminó en una liberación judicial por razones técnicas de prescripción.




