El estado de Veracruz enfrenta actualmente situaciones críticas en materia de salud pública y medio ambiente, distribuidas en distintas regiones de la entidad. Mientras que en el municipio de Amatlán de los Reyes la población lidia con una falla prolongada en la infraestructura de saneamiento, en la zona sur, específicamente en Jáltipan, las autoridades federales han tenido que intervenir para contener un derrame de hidrocarburos que afectó un cuerpo de agua local.
En la comunidad de Trapiche Viejo, perteneciente al municipio de Amatlán de los Reyes, los habitantes han manifestado su profunda preocupación y malestar ante un derrame de aguas residuales que persiste desde hace aproximadamente un mes. De acuerdo con las denuncias ciudadanas difundidas el pasado 27 de octubre a través de Quadratín Veracruz, el problema tiene su origen en una falla detectada en la red general de drenaje de la localidad.
La gravedad de la situación es evidente, ya que las aguas negras no solo se han extendido por diversos puntos de las vialidades y espacios públicos de la comunidad, sino que han logrado penetrar hasta el interior de algunas viviendas. Esta filtración de desechos ha generado un entorno insalubre, donde los malos olores predominan durante la mayor parte del día, deteriorando significativamente la calidad de vida de las familias afectadas.
La vulnerabilidad de la población ha sido un punto central en la denuncia de los vecinos. Entre los residentes de las zonas más impactadas se encuentran adultos mayores y personas que padecen diversas complicaciones de salud, quienes están expuestos a los focos de infección generados por el estancamiento de las aguas residuales. Ante este escenario, la comunidad ha urgido la intervención inmediata de las autoridades correspondientes.
Los habitantes de Trapiche Viejo han solicitado formalmente al gobierno municipal, así como a las dependencias encargadas de los servicios de agua potable y saneamiento, el envío de personal técnico especializado. El objetivo de esta petición es que se realice una inspección exhaustiva de la red general de drenaje y se lleven a cabo las reparaciones necesarias para detener el flujo de aguas negras. Hasta el momento de la publicación de la denuncia, la comunidad permanece a la espera de una respuesta oficial que resuelva la falla y evite que el contaminante siga expandiéndose.
Simultáneamente, en el sur de Veracruz, se reportó una contingencia ambiental en el arroyo Chacalapa, ubicado en el municipio de Jáltipan. El incidente, ocurrido a mediados de octubre, involucró la presencia de sustancias con características de hidrocarburo en el cuerpo de agua. El reporte oficial fue emitido el 13 de octubre, tras detectarse la sustancia en las proximidades de las instalaciones de la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) Minera.
Para esclarecer los hechos, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) llevaron a cabo una visita de verificación el 15 de octubre. Tras las inspecciones, las autoridades determinaron que el derrame se originó en un pozo de exploración de salmuera perteneciente a la planta de sal de PMV Minera.
El informe técnico detalla que el fenómeno fue exacerbado por las condiciones climáticas. Las lluvias provocaron que el diésel almacenado en el pozo de exploración se dispersara, recorriendo inicialmente unos 350 metros hasta alcanzar un cuerpo de agua intermitente. Desde ese punto, el contaminante avanzó aproximadamente 2.5 kilómetros hasta llegar finalmente al arroyo Chacalapa.
Para mitigar el impacto ambiental y detener la propagación del diésel, las autoridades federales y estatales implementaron medidas de contención mediante la instalación de barreras y cordones oleofílicos. Tanto la ASEA como la Profepa informaron que el escurrimiento fue contenido exitosamente, mientras que la empresa responsable inició las labores de recuperación del combustible derramado.
Como consecuencia de estas irregularidades, la Profepa impuso una clausura parcial temporal al establecimiento. Asimismo, se ordenó el taponamiento inmediato y la reparación del pozo donde se originó la fuga. La empresa deberá presentar un programa de remediación ambiental, el cual será sometido a evaluación por la dependencia federal para asegurar la recuperación del ecosistema afectado. Cabe destacar que, durante el proceso de verificación, las autoridades confirmaron que no se encontraron derrames provenientes de las instalaciones de Petróleos Mexicanos en la zona.






