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Un bilbaíno afirma ser el primero en el mundo en abatir los 'siete grandes' de África con arco tradicional

Un bilbaíno de 68 años presume de ser el primer cazador del mundo en abatir un león, un elefante, un búfalo, un rinoceronte, un hipopótamo, un leopardo y un cocodrilo con un simple arco tradicional. “Apunto a ojo”

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Un bilbaíno afirma ser el primero en el mundo en abatir los 'siete grandes' de África con arco tradicional

Julián Ramírez de Arellano, un bilbaíno de 68 años que actualmente reside en un pueblo de Cádiz, sostiene que posee un récord singular en el ámbito de la caza. Mientras que algunos medios especializados lo describen como el primer cazador español en abatir a los "siete grandes" animales de África utilizando un arco tradicional, el propio Ramírez de Arellano señala que, muy probablemente, sea la primera persona en el mundo en alcanzar esta marca. La lista de presas incluye al león, el elefante, el búfalo, el rinoceronte, el hipopótamo, el leopardo y el cocodrilo. El objetivo, que se propuso hace 18 años, se materializó recientemente tras abatir a un leopardo en Mozambique.

A pesar de que la caza es una actividad que genera controversia entre defensores y detractores, Julián explica que todas sus capturas han sido trofeos obtenidos en reservas autorizadas y contando con los permisos legales correspondientes. Además, destaca que sus expediciones se han realizado en colaboración con las tribus y poblados locales de las zonas seleccionadas, asegurando que la carne de los animales fuera aprovechada por los habitantes de la zona. Según relata, la carne del elefante, el cocodrilo y el hipopótamo se distribuyó entre la población local; únicamente trasladó a España las pieles del león y del leopardo para su posterior disecado.

El camino hacia este objetivo comenzó hace casi dos décadas, cuando Ramírez de Arellano participó en una competición en Madrid organizada por el grupo "Flecha Negra", en una época en la que la caza con arco tradicional no estaba muy extendida en España. Al quedar en primer lugar, ganó un safarí en África. Fue durante ese viaje donde tuvo conocimiento de que algunos cazadores buscaban abatir los "cinco grandes". En ese momento, decidió ampliar la meta a los "siete grandes", incluyendo el hipopótamo y el cocodrilo, algo que, según afirma, nadie había hecho previamente. Su determinación lo llevó a convertirse en el primer cazador arquero cualificado por la Federación Española de Caza y a ganar dos campeonatos del mundo con esta disciplina.

En cuanto al equipo utilizado, Julián describe el arco tradicional como un arco simple, curvo y desmontable, que carece de elementos de puntería o estabilizadores. Se trata de un arma intuitiva en la que el cazador apunta "a ojo", fabricada generalmente con fibra y maderas tropicales, con un peso inferior al kilo. Las flechas, por su parte, están hechas de carbono camufladas en madera y cuentan con pluma natural para estabilizarlas. Las puntas son de cuchillas y varían según el animal; el peso de la flecha es un factor crítico, ya que una flecha demasiado ligera, aunque llegue más rápido, no posee la capacidad de profundidad necesaria al impactar en el animal.

El relato de sus cacerías revela los desafíos técnicos y los peligros enfrentados. El búfalo representó el tiro más lejano, a unos 33 metros, mientras que el cocodrilo fue la presa abatida a la distancia más corta, 13 metros. Sobre el cocodrilo, cazado en Sudáfrica, menciona que es una presa asequible si se dispara detrás del brazo, donde la piel es más fina. Por otro lado, el leopardo, abatido en Mozambique, fue el animal más complicado debido a su naturaleza esquiva, requiriendo tres intentos antes de lograrlo.

Las expediciones, que lo llevaron a Sudáfrica, Zimbabue y Mozambique, no estuvieron exentas de riesgo. El cazador recuerda que el encuentro con el elefante fue especialmente peligroso, ya que se adentró accidentalmente en una manada de hembras con crías, lo que provocó que un macho los atacara en dos ocasiones. El búfalo también realizó una carga durante la persecución. Debido a la ausencia de elementos de puntería, el margen de error es mínimo, pues herir al animal sin abatirlo lo vuelve extremadamente peligroso. El elefante fue finalmente abatido a 29 metros, mientras que el resto de las presas fueron alcanzadas a menos de 25 metros. El hipopótamo, por su parte, requirió horas de espera debido a su carácter territorial y su hábitat acuático.

Profesionalmente, Julián se define como "fotógrafo de la BBC", haciendo una broma al referirse a que se dedica a fotografiar "bodas, bautizos y comuniones". A pesar de la inversión que suponen estos viajes, señala que ha contado con el apoyo de diversos patrocinadores. Menciona que su primer safarí tuvo un coste de 3.000 euros, incluyendo la abatida de siete especies durante una semana de expedición.

Finalmente, la historia de Ramírez de Arellano se enmarca en un contexto donde la caza mantiene una presencia notable en España. Según un estudio de 2025 realizado por la consultora Deloitte para la Fundación Artemisan, la caza es el tercer deporte con más licencias federativas en el país, después del fútbol y el baloncesto. El informe indica que existen 330.423 deportistas federados en esta actividad, aunque la cifra total de licencias de caza supera las 800.000. A nivel personal, Julián menciona que sus dos hijos no han heredado esta tradición.

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