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Situación "peor que crítica": El Hospital Oncológico de Santa Cruz enfrenta un colapso sistémico

El director del Oncológico de Santa Cruz calificó la situación como peor que crítica. La crisis no solo es por medicamentos: faltan personal, camas, infraestructura y equipamiento.

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Situación "peor que crítica": El Hospital Oncológico de Santa Cruz enfrenta un colapso sistémico

El director del Hospital Oncológico de Santa Cruz, el doctor Diego Montenegro, ha lanzado una alerta urgente sobre el estado actual del centro de salud, calificando la situación como "peor que crítica". Según el especialista, la institución no solo atraviesa una crisis de abastecimiento de medicamentos, sino que enfrenta un colapso estructural profundo que abarca la falta de personal especializado, insuficiencia de camas, infraestructura deficiente y equipamiento fuera de servicio, lo que impacta directamente en la supervivencia de los pacientes con cáncer.

Uno de los puntos más preocupantes señalados por Montenegro es la formación de extensas listas de espera para procedimientos vitales. Actualmente, los pacientes que requieren cirugías oncológicas deben esperar hasta cuatro meses, o incluso más, para ser intervenidos. Esta demora es particularmente alarmante en casos donde la cirugía tiene un objetivo curativo; el director advirtió que, en el lapso de espera por una cama quirúrgica —que puede extenderse de dos a seis meses—, la enfermedad puede avanzar significativamente, lo que conlleva un riesgo real de fallecimiento para el paciente.

A pesar de que se están realizando esfuerzos para resolver el desabastecimiento de fármacos y se están adquiriendo progresivamente, Montenegro enfatizó que la solución no depende únicamente de los medicamentos. El hospital padece un déficit crítico de más de 266 ítems de personal. El director fue enfático al señalar que, aunque se logre alcanzar el 100% de los medicamentos en el corto plazo, la carencia de profesionales y de espacios físicos anula gran parte de ese beneficio: "no hay camas donde ponerse las quimios" y, en muchos casos, no hay personal disponible para administrar los tratamientos, especialmente durante las jornadas nocturnas.

El área quirúrgica, según el reporte oficial, se encuentra "completamente colapsada". A este escenario se suma la paralización del único acelerador lineal del hospital, equipo fundamental para la radioterapia que permanece fuera de servicio desde el mes de febrero. Esta maquinaria permite atender a aproximadamente 500 pacientes por año; al contar con una sola unidad, cualquier falla técnica detiene la capacidad operativa del centro. La reparación y el mantenimiento de este equipo requieren una inversión aproximada de 3 millones de bolivianos, monto destinado tanto al servicio técnico como al reemplazo de piezas esenciales.

La capacidad instalada del hospital es insuficiente para la demanda. El centro cuenta con solo 73 camas para pacientes adultos y pediátricos. En el área de hematología, solo hay tres camas disponibles para tratar leucemias y linfomas, a pesar de que el hospital es un centro de referencia nacional que recibe pacientes de todo el país. De igual manera, la unidad de terapia intensiva se encuentra severamente limitada, con solo tres camas habilitadas debido a la falta de enfermeras. Esta carencia de personal en cuidados intensivos impide la realización de cirugías de alta complejidad, ya que los pacientes requieren obligatoriamente el paso por terapia intensiva antes de ser trasladados a una planta general.

El proceso de atención al paciente se ha convertido en un camino de esperas acumuladas. Montenegro detalló que, desde la consulta inicial, el paciente debe esperar uno o dos meses para exámenes de laboratorio y hasta dos meses adicionales para una tomografía, sumando luego los meses de espera para la cirugía. En total, el ciclo puede extenderse por cuatro meses antes de recibir el tratamiento definitivo.

A pesar de estas deficiencias, el hospital mantiene un volumen de trabajo altísimo, preparando entre 75 y 80 tratamientos de quimioterapia diarios de lunes a viernes. El director aclaró que no se han registrado fallecimientos debido a tratamientos inadecuados o mala calidad en la quimioterapia, sino que la mortalidad y el riesgo están ligados estrictamente a la falta de capacidad resolutiva, espacio e infraestructura.

En el ámbito económico, el costo de los tratamientos representa una barrera formidable. Mientras que la radioterapia es cubierta parcialmente por el Sistema Único de Salud (SUS) o mediante convenios con el Ministerio de Salud para derivaciones, el costo real de un procedimiento de radioterapia asciende a 38.000 bolivianos por paciente. Asimismo, existen medicamentos de alto costo, como los anticuerpos monoclonales, cuyos viales pueden costar entre 30.000 y 40.000 bolivianos.

Actualmente, el hospital cuenta con el 80% de los medicamentos necesarios, pero la gestión de compras se ha complicado debido al incremento del tipo de cambio y el alza de los combustibles, lo que ha provocado que algunos insumos básicos hayan duplicado su precio.

Como solución a largo plazo, existe un proyecto para la construcción de un nuevo Hospital Oncológico con una capacidad de entre 300 y 400 camas. No obstante, el doctor Montenegro advirtió que la ejecución de esta obra podría demorar hasta cinco años. Mientras tanto, los pacientes que requieren radioterapia están siendo derivados al Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia de La Pampa de la Isla, el cual ya se encuentra saturado debido a la alta demanda.

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