La oferta de alquileres de corto plazo (ACP) en Costa Rica, impulsada principalmente por plataformas digitales como Airbnb y Booking.com, ha experimentado un crecimiento acelerado, alcanzando una cifra cercana a los 49.000 listados activos. Así lo revela el estudio titulado "El mercado de alquileres de corto plazo", elaborado y presentado este miércoles por el Centro de Estudios del Turismo (CET).
De acuerdo con los hallazgos de la investigación, el país cuenta actualmente con 48.985 listados activos, que corresponden a propiedades publicadas en diversas plataformas y disponibles para recibir huéspedes. Los datos, con corte a junio de 2026, indican que esta oferta se distribuye en 243 mercados diferentes, una cifra que se aproxima al número total de distritos del territorio costarricense.
Desde una perspectiva financiera, el impacto de este modelo de negocio es significativo. El estudio estima que los ingresos anuales generados por los alquileres de corto plazo ascienden a los 813,5 millones de dólares. En cuanto a los costos para el consumidor, la tarifa diaria promedio se sitúa en los 204 dólares, mientras que el ingreso anual promedio por cada listado se calcula en 16.606 dólares.
Para llegar a estas conclusiones, el CET utilizó una metodología que combina el análisis de datos públicos provenientes de AirDNA, AirROI e Inside Airbnb, integrándolos con estadísticas oficiales proporcionadas por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Banco Central de Costa Rica (BCCR), entre otras fuentes institucionales.
El informe califica el mercado costarricense de ACP como grande y geográficamente concentrado, con una clara orientación hacia los destinos de naturaleza y zonas costeras. De hecho, más de la mitad de los listados del país se concentran en estas áreas. En contraste, la Gran Área Metropolitana (GAM) representa únicamente el 8,2% del inventario nacional. Además, el estudio destaca que la GAM posee un perfil operativo distinto, caracterizado por unidades de alojamiento más pequeñas, tarifas más bajas y estancias de menor duración.
En cuanto a los destinos específicos, el análisis identifica diversas dinámicas. Lugares como Tamarindo, Cabo Velas y Nosara se distinguen por combinar tarifas elevadas con niveles de ocupación e ingresos anuales por listado relativamente altos. Por otro lado, destinos como La Fortuna, Cahuita y Bahía Ballena operan con tarifas más moderadas, aunque mantienen inventarios importantes y niveles de ocupación consistentes.
El modelo de negocio predominante en el país es la gestión de viviendas completas, que representan el 83,3% de los listados. Asimismo, el estudio revela que el mercado está liderado por anfitriones profesionales o gestores de múltiples propiedades, ya que el 66,4% de los anuncios están vinculados a personas que administran más de una unidad. En promedio, la propiedad típica ofrecida cuenta con 2,3 dormitorios.
Uno de los puntos más relevantes del informe es la comparación entre el hospedaje tradicional y los alquileres de corto plazo. Entre 2019 y 2025, la oferta de habitaciones en el sector hotelero tradicional, según estimaciones del ICT, creció un 13,3%, pasando de 50.264 a 56.950 habitaciones, mientras que el número de establecimientos aumentó de 2.890 a 3.095.
En contraste, el inventario de alquileres de corto plazo mostró un crecimiento exponencial del 117,7%, elevándose de aproximadamente 22.500 listados en 2019 a los 48.985 registrados a junio de 2026. El CET explica que esta diferencia radica en la agilidad de entrada al mercado: mientras que un hotel requiere años de desarrollo y construcción para ampliar su capacidad, una vivienda ya construida puede integrarse a la oferta de alquiler en cuestión de días.
A pesar de este crecimiento, el estudio advierte sobre señales de saturación en el mercado. La tasa de ocupación promedio de estas propiedades ronda el 43,7% de las noches disponibles. El informe plantea una advertencia económica crucial: el incremento en los ingresos no se debe a un aumento en la venta de noches, sino estrictamente al alza en las tarifas aplicadas.
Finalmente, el estudio realizó una comparativa internacional sobre la densidad de ACP por cada 1.000 habitantes. Costa Rica registra una densidad de 9,4, superando a Barcelona, que tiene 9. También se ubicó por encima de otros destinos como Belice (8,6), Río de Janeiro (7,2), Ciudad del Cabo (5,7), Nueva York (3,6) y Ciudad de México (3,4).




