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Excapitán de Omar Torrijos rechaza versión de Pérez Balladares sobre Manuel Antonio Noriega

Un protagonista de la crisis militar de 1988 cuestiona la idea de que Manuel Antonio Noriega intentó replegar las Fuerzas de Defensa.

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Excapitán de Omar Torrijos rechaza versión de Pérez Balladares sobre Manuel Antonio Noriega

Un excapitán escolta de Omar Torrijos, quien fue detenido el 16 de marzo de 1988, ha manifestado públicamente su desacuerdo con las declaraciones emitidas por el expresidente Ernesto Pérez Balladares en el archivo "Recordando a Noriega/Podcast PRD: raíces, presente y futuro". El punto central de la controversia radica en la afirmación de Pérez Balladares, quien señaló que Manuel Antonio Noriega “trató de replegarse”, una visión que el autor califica como inconsistente con los hechos ocurridos durante el periodo en que Noriega comandó las extintas Fuerzas de Defensa.

El autor del texto cuestiona la presentación de Noriega como el salvador de la institución militar y critica que el expresidente omita eventos fundamentales de la historia reciente del país. En su análisis, plantea si el mandatario se refiere a un comandante que, en su opinión, actuó como un agente pagado al servicio de otra nación, contradiciendo así la noción de un repliegue voluntario o conciliador.

Para sustentar su postura, el excapitán recuerda que el 7 de septiembre de 1977, el comandante Omar Torrijos instruyó claramente a los hombres de uniforme que había llegado el momento de replegarse a los cuarteles, con el objetivo de encaminar a Panamá hacia una democracia partidaria. Según el relato, la expresión “él trató de replegarse”, utilizada por Pérez Balladares, parece intentar enmarañar el ambiente político actual o, posiblemente, reagrupar a sectores que abandonaron el proyecto político de Torrijos y que hoy se encuentran en desbandada.

El documento analiza la trayectoria de Pérez Balladares, señalando que el 23 de noviembre de 1983, en el salón Compa Mida de Santiago de Veraguas, contaba con indicadores de popularidad muy altos. Esta situación habría sido ideal para el bautizo democrático de mayo de 1984, donde fue abanderado del primer torneo electoral, y para ejecutar la orden de repliegue que pondría fin a la dictadura. No obstante, el autor afirma que dicha popularidad no fue suficiente para evitar que las bases del proyecto político de Omar fueran aplastadas en Tinajitas por aquel que, según el expresidente, “trató de replegarse”.

El relato contrasta la imagen de los “pañuelitos blancos” en la Calle 50 con la realidad vivida en el anfiteatro del Cuartel Central, donde predominaba la consigna autoritaria de “¡Ni un paso atrás!”, marcando la ruta de Noriega. En este sentido, el autor cita la opinión del mayor Felipe Camargo, quien afirmó que la visión de Noriega era crear un ejército para perpetuarse en el poder, algo que en su momento no fue visualizado.

El excapitán sostiene que las afirmaciones de Pérez Balladares no son consecuentes con el esfuerzo por un rumbo democrático ni respetan la memoria de quienes perdieron la vida en la masacre de Albrook, ocurrida entre el 3 y el 4 de octubre de 1989, describiendo aquel evento como una tragedia de balas, sangre y tortura.

Como testimonio personal, el autor relata lo sucedido el 16 de marzo de 1988 en la sala de operaciones del G-3 E.M., donde un grupo de capitanes y mayores intentó lograr el relevo institucional del comandante Noriega debido al rumbo perdido de la institución. Esta misión fracasó, y los involucrados pagaron con el encierro en la cárcel la advertencia de que, si el comandante no se retiraba, vendrían a buscarlo.

El final de Noriega es descrito como un momento humillante para el país, detallando cómo el derrocado líder esperaba bajo un puente el rescate que lo llevó a la Nunciatura Apostólica, camuflado con la sotana de un cura para protegerse de las tropas que lo habían tenido en su planilla como agente encubierto.

Finalmente, el autor vincula estas reflexiones con la situación actual, denunciando el saqueo de la cosa pública, destacando específicamente los B/.31,000 millones que el Canal de Panamá ha aportado al Tesoro Nacional desde el año 2000. Critica el silencio cómplice de quienes heredaron el compromiso político con Omar Torrijos pero callan ante las tropelías contra los fondos públicos, mientras utilizan la consigna “Omar vive, vive; la lucha sigue, sigue” en cada proceso electoral como un recurso motivador.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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