Cifras alarmantes nos obligan a detenernos y reflexionar. El último reporte de GLOBOCAN revela una realidad cruda: 20,6 millones de nuevos casos y 9,8 millones de muertes por cáncer en el mundo. Y la tendencia no parece detenerse, ya que se proyecta que para el año 2050 los casos anuales podrían escalar a los 34,4 millones, lo que representa un incremento cercano al 67%.
En Chile, la situación es igualmente preocupante. Para 2024, se estiman 59.887 casos nuevos y 31.498 fallecimientos. Ante este escenario, surge la pregunta fundamental: ¿qué podemos hacer antes de que la enfermedad aparezca? La respuesta reside en la prevención.
Medidas concretas como no fumar ni vapear, realizar actividad física regular, evitar el consumo de alcohol y mantener una alimentación saludable son pasos críticos para reducir el riesgo. A esto se suma la protección contra la radiación ultravioleta y la vacunación contra infecciones asociadas a ciertos tipos de cáncer. Asimismo, la detección precoz, mediante la participación en programas recomendados según la edad y los factores de riesgo, es capaz de cambiar la historia de muchos pacientes.
Es importante aclarar que prevenir no significa repartir culpas. El cáncer es el resultado de una compleja interacción de factores biológicos, ambientales, sociales y conductuales; por ello, se habla de riesgos y no de certezas. Si bien las decisiones individuales importan, también son fundamentales los entornos y las políticas públicas que faciliten el acceso oportuno a la prevención y la atención.
En un mundo donde lo viral suele opacar lo esencial, conceptos como la prevención y el factor de riesgo deben ganar fuerza. Informarnos y actuar a tiempo es la única forma de sumar salud y bienestar a largo plazo. Siguenos en Noticias lat para más noticias.






