En la provincia de Limón, específicamente en Playa Tres, una franja costera situada en Barra de Parismina, la organización Turtle Love ha puesto en marcha un programa especializado que permite a personas sin experiencia previa en biología participar activamente en la protección de las tortugas marinas. Este tramo de playa, que se extiende a lo largo de cinco kilómetros y se ubica al sur del Parque Nacional Tortuguero, se ha consolidado como un escenario fundamental para el desarrollo de labores de conservación comunitaria y la implementación de investigación aplicada.
El programa se enfoca en la preservación de diversas especies que llegan a las costas del Caribe costarricense, destacando la presencia de la tortuga verde, la baula, la carey y la cabezona. La entidad sin fines de lucro, que opera bajo un modelo de alianza con diversos organismos ambientales, busca resguardar a estos especímenes. Según han indicado los voceros de la organización, el objetivo central es conservar las tortugas marinas que anidan en esta región, subrayando que el involucramiento social es un factor determinante para garantizar la supervivencia de estos reptiles.
La operatividad del proyecto es intensiva y demanda un compromiso físico considerable por parte de los participantes. Una de las tareas principales consiste en la realización de recorridos nocturnos que pueden extenderse hasta cinco horas por noche. Estos monitoreos tienen como finalidad registrar el anidamiento de las tortugas y, fundamentalmente, frenar la caza furtiva y la extracción ilegal de huevos, amenazas constantes en la zona.
A través de este proceso, el personal en formación adquiere conocimientos técnicos esenciales. Los voluntarios aprenden a identificar las distintas especies mediante el análisis de sus huellas en la arena, a medir los caparazones, verificar marcas específicas, contabilizar la cantidad de huevos depositados y realizar la reubicación de nidadas que se encuentran en situación vulnerable debido a la acción de las mareas.
Las actividades de conservación continúan al amanecer. A partir de las 5:00 a. m., se llevan a cabo censos que implican caminatas de hasta 10 kilómetros con el propósito de rastrear posibles saqueos y constatar los nacimientos de nuevas tortugas. Durante la época de eclosión, el grupo de voluntarios examina minuciosamente las cavidades de arena para medir el éxito reproductivo del sitio y ayudar en la liberación de las crías que hayan quedado atrapadas. Para aquellos voluntarios que decidan prolongar su permanencia, el programa ofrece la oportunidad de colaborar en proyectos adicionales, tales como la educación ambiental, el saneamiento de las costas, la conservación comunitaria y el monitoreo de fauna silvestre mediante el uso de cámaras trampa.
En cuanto a los requisitos, la convocatoria es abierta para personas mayores de edad y menores que cuenten con el acompañamiento de su tutor legal, sin que sea necesaria una formación previa en biología. No obstante, la organización enfatiza que los aspirantes deben poseer una excelente forma física, ya que deberán enfrentar condiciones climáticas de calor, humedad y lluvia, además de realizar caminatas que pueden alcanzar los 16 kilómetros cargando equipaje sobre terrenos irregulares.
Es importante destacar que esta iniciativa no es remunerada y requiere que el colaborador aporte una cuota diaria de financiamiento. Las tarifas están estructuradas según la duración de la estancia: US$90 por noche para permanencias de entre 3 y 14 noches; US$84 por noche para estancias de entre 15 y 30 días; y US$66 por noche para quienes superen los 30 días de colaboración. Estos fondos se destinan a cubrir la alimentación, el hospedaje y el material científico necesario. Como excepción, existen cupos para asistentes de investigación que pueden obtener la estancia gratuita por un trimestre.
La experiencia se desarrolla en un entorno remoto, con conectividad limitada y un ambiente de interacción multicultural. Turtle Love ha sido enfática al señalar que las rondas nocturnas no deben considerarse recorridos turísticos, sino que forman parte de un estudio científico sobre la reproducción marina y las amenazas a los nidos. Por esta razón, cualquier manipulación de los especímenes requiere de una semana previa de capacitación supervisada.
El programa permanece operativo desde el 1 de febrero hasta el 30 de noviembre, con una estancia mínima requerida de tres noches en la Estación Biológica Lapa Verde. La tarifa abonada incluye el alojamiento, tres comidas diarias, instrucción constante y una certificación internacional. Por otro lado, los costos relativos a pasajes, trámites legales, vacunas y el seguro de evacuación médica deben ser asumidos íntegramente por el asistente.






