En los últimos tiempos, las llamadas inyecciones para la pérdida de peso han trascendido los límites de los consultorios médicos para convertirse en un fenómeno viral. Términos como Ozempic, Wegovy y semaglutida inundan constantemente las redes sociales, las conversaciones informales y los testimonios personales de quienes aseguran haber logrado reducciones drásticas de peso. Sin embargo, este auge mediático ha dejado de lado una discusión médica fundamental: la obesidad es una enfermedad crónica y su abordaje no debe limitarse únicamente al número que marca una balanza.
Para profundizar en esta problemática, Metro Ecuador asistió a Expo Value 2026, un encuentro organizado por Novo Nordisk en Panamá. En este espacio, especialistas de diversos países analizaron la obesidad y la diabetes tipo 2, evaluando la evidencia científica disponible sobre tratamientos basados en la semaglutida. Durante las jornadas, los expertos insistieron en que la obesidad es una condición compleja y multifactorial, donde convergen factores biológicos, genéticos, ambientales y socioeconómicos, además de mecanismos internos del organismo que regulan el hambre, el gasto energético y la acumulación de tejido adiposo.
El doctor Rodrigo Alonso, médico internista y especialista en obesidad, nutrición y metabolismo, aportó una perspectiva evolutiva para explicar la dificultad de mantener el peso. Según Alonso, el organismo humano está preparado biológicamente para defenderse de la escasez de alimentos. En consecuencia, cuando una persona inicia un proceso de pérdida de peso, el cuerpo reacciona aumentando las señales de hambre y disminuyendo progresivamente el gasto metabólico. “Por eso cuesta tanto perder peso y mantener la pérdida de peso, porque el organismo se defiende”, explicó el especialista, subrayando que este mecanismo hace que el tratamiento sea mucho más complejo que la simple recomendación de "comer menos".
Asimismo, el doctor Alonso señaló una falla crítica en el sistema de salud de América Latina: la invisibilización del diagnóstico. El médico afirmó que, con frecuencia, la obesidad se ve pero no se diagnostica formalmente. Es común que se traten complicaciones derivadas, como la hipertensión arterial o el colesterol elevado, sin abordar directamente la obesidad como la causa raíz. Ante esto, propuso tres pasos fundamentales para un manejo correcto: el diagnóstico preciso, la educación del paciente y la utilización de tratamientos únicamente cuando estén médicamente indicados.
Por su parte, la doctora Karen Palacios, médica internista, endocrinóloga y especialista en obesidad, aclaró que el interés científico por la semaglutida va mucho más allá de la estética o la reducción de kilos. La especialista destacó que este medicamento cuenta con estudios en seres humanos que demuestran su efectividad no solo para bajar de peso, sino también para generar beneficios en la salud cardiovascular y renal. Durante el evento, se presentaron investigaciones como el estudio FLOW, que evidenció la protección renal y la reducción de ciertos desenlaces cardiovasculares en la población estudiada.
Esta evidencia desplaza la pregunta central de “¿cuántos kilos puedo bajar?” hacia un análisis más integral: ¿qué enfermedad se está tratando, cuáles son los riesgos específicos de cada paciente y qué beneficios reales se buscan alcanzar?
La doctora Palacios alertó sobre una tendencia preocupante en la práctica clínica: pacientes que llegan a consulta tras haber intentado múltiples métodos para adelgazar basados en consejos de familiares, conocidos o información obtenida en internet. Ante esto, su recomendación es tajante: cualquier persona que desee bajar de peso debe acudir directamente a un médico para buscar tratamientos validados y acompañados profesionalmente. La seguridad debe primar sobre el resultado inmediato; si un producto no cuenta con evidencia suficiente de seguridad, la especialista sostiene que es mejor no utilizarlo.
En sintonía con esto, el doctor Rodrigo Alonso advirtió sobre la proliferación de sustancias comercializadas como “péptidos” en plataformas como Instagram, TikTok y en entornos de gimnasios. El especialista manifestó que las consultas sobre estas sustancias han aumentado, pero alertó que en muchos de estos productos no existe certeza sobre su composición, procedencia ni evidencia científica que respalde su uso.
Finalmente, los expertos enfatizaron el peligro de copiar tratamientos. Alonso ejemplificó el riesgo de quienes compran medicamentos en la farmacia basándose en la experiencia positiva de una amiga y se los administran sin supervisión. Para el médico, es indispensable que el paciente comprenda los beneficios, la seguridad y la forma correcta de ejecutar el proceso bajo la guía de profesionales capacitados.
Aunque la semaglutida ha abierto nuevas puertas para quienes viven con obesidad, su popularidad ha trasladado una discusión médica compleja al terreno de las recomendaciones informales. La conclusión de Expo Value 2026 es clara: no existe una solución universal que pueda copiarse de una persona a otra. Entender la obesidad como una enfermedad implica dejar de verla como un problema estético para tratarla a través del diagnóstico, la evidencia científica y el seguimiento médico riguroso.






