Honda ha expandido su presencia en el mercado automotor argentino con el desembarco del nuevo WR-V. Este modelo llega para posicionarse estratégicamente dentro del segmento B, presentando una propuesta que pone el foco en la practicidad, la eficiencia y el confort de marcha. Con su llegada, la firma japonesa busca ofrecer una alternativa competitiva y accesible para quienes buscan ingresar al mundo de los SUV de la marca.
En términos de posicionamiento, el WR-V se ubica por debajo del HR-V, convirtiéndose en la opción de entrada y la más económica dentro de la gama de SUVs de Honda en el país. Esta incorporación permite que la compañía estructure su portfolio de manera más amplia y organizada, dividiendo su oferta en dos categorías claras: el segmento chico, integrado por el WR-V y el HR-V, y el segmento mediano, compuesto por los modelos ZR-V y CR-V. De esta manera, Honda intenta cubrir una gama más extensa de necesidades y perfiles de usuarios.
Un dato relevante sobre esta nueva generación es que el WR-V ha dejado de ser una derivación del Fit, aquel histórico vehículo de la marca japonesa. En esta etapa, el modelo se consolida como un vehículo independiente dentro del catálogo, desarrollando una identidad propia y un enfoque mucho más definido como SUV compacto. Esta evolución le permite competir en un entorno donde la presión de los nuevos jugadores y las propuestas regionales es cada vez más intensa.
Desde el punto de vista técnico, el Honda WR-V está equipado con un motor de 1.5 litros i-VTEC de cuatro cilindros. Esta unidad mecánica entrega una potencia de 121 cv y un torque de 145 Nm. Para la transmisión, Honda ha optado por una caja automática CVT que cuenta con siete marchas simuladas y levas al volante, permitiendo un control más dinámico del motor. La tracción es delantera, una configuración coherente con su planteamiento orientado principalmente al uso urbano.
En las pruebas de manejo, el vehículo demostró que su hábitat natural es la ciudad. Gracias a una posición de manejo elevada y una visibilidad optimizada, el conductor puede navegar el entorno urbano con facilidad. Además, su despeje del suelo es un punto a favor, ya que permite enfrentar irregularidades comunes de las calles, como pozos y lomos de burro, sin inconvenientes. La suspensión ha sido calibrada para ofrecer un andar confortable, logrando un equilibrio adecuado entre la suavidad y el control.
El aprovechamiento del espacio es uno de los pilares del diseño del WR-V. A pesar de tener una carrocería que ronda los 4 metros de largo, la cabina está muy bien resuelta. Esto se traduce en un espacio generoso para los pasajeros de las plazas traseras y un baúl que cumple eficientemente con las demandas del uso diario.
En cuanto a las versiones, el modelo llega al mercado en el nivel EXL, que es el único disponible. Este equipamiento incluye llantas de 17 pulgadas, tapizados en cuero y una pantalla multimedia de 10,2 pulgadas con conectividad completa. El habitáculo destaca por una ergonomía correcta y soluciones prácticas pensadas para simplificar la experiencia del usuario. Asimismo, el confort se ve reforzado por butacas cómodas para trayectos largos y una insonorización eficiente, especialmente perceptible cuando se circula por ruta.
Respecto al comportamiento dinámico, la mecánica prioriza la suavidad sobre la potencia. El conjunto motor-caja responde de manera lineal y progresiva, evitando sobresaltos. Sin embargo, en situaciones de aceleración más exigentes, la transmisión CVT tiende a estirar el régimen del motor, lo que provoca que el sonido del mismo se vuelva más audible, un comportamiento típico de este tipo de cajas. En términos de prestaciones, el WR-V acelera de 0 a 100 km/h en 13,2 segundos, confirmando que su objetivo es una conducción relajada y no la deportividad.
La eficiencia es otro de los puntos fuertes del modelo. Durante las pruebas, registró consumos competitivos: 9,1 litros cada 100 km en ciudad, mientras que en ruta el consumo descendió a 5,6 litros cada 100 km a una velocidad de 100 km/h, y a 6,2 litros cada 100 km cuando se circula a 120 km/h.
En materia de seguridad, el WR-V incorpora el paquete Honda Sensing. Este sistema incluye funciones avanzadas como el frenado autónomo de emergencia, el control de crucero adaptativo y el mantenimiento de carril. Estas herramientas operan de forma progresiva, brindando seguridad sin resultar invasivas para el conductor. El modelo también suma sensores y cámara para facilitar las maniobras en entornos urbanos.
En conclusión, el Honda WR-V se presenta como un SUV equilibrado y funcional, ideal para el usuario que prioriza el consumo contenido, el equipamiento y el confort general. Su precio registrado para el mes de septiembre es de $42.990.000.





