El personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las autoridades gubernamentales de El Salvador han logrado concretar un acuerdo a nivel técnico en relación con la segunda y tercera revisiones combinadas del programa establecido bajo el marco del Servicio Ampliado del FMI (SAF). Este avance representa un paso significativo en la coordinación financiera y macroeconómica entre el organismo multilateral y el Estado salvadoreño.
Es fundamental precisar que este acuerdo alcanzado entre los técnicos no es definitivo en su aplicación inmediata, ya que se encuentra sujeto a dos condiciones principales. En primer lugar, debe recibir la aprobación formal del Directorio Ejecutivo del FMI. En segundo lugar, el avance depende estrictamente del cumplimiento de una serie de medidas previas que han sido acordadas entre ambas partes como requisito para la continuidad y validación del proceso.
Tras la conclusión de estas conversaciones, el señor Torres, quien se desempeña como Jefe de Misión para El Salvador, emitió una declaración oficial en la que detalló el estado actual de la economía del país. Según el funcionario, la economía salvadoreña continúa manifestando un desempeño sólido. En términos específicos, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real durante el año 2025 superó las expectativas inicialmente planteadas, y las proyecciones indican que para el año 2026 este crecimiento podría alcanzar la cifra del 4,5 por ciento.
Este dinamismo económico, según el análisis del FMI, encuentra su respaldo en diversos motores internos y externos. Por un lado, se destaca la sólida inversión y el consumo privados como pilares del crecimiento. Por otro lado, el desempeño ha sido impulsado por flujos robustos provenientes de las remesas, el sector del turismo y la entrada de capital, elementos que han contribuido a sostener la actividad económica nacional.
El señor Torres vinculó esta evolución económica positiva con factores estructurales y de gestión. Señaló que el crecimiento ha estado respaldado por las mejoras observadas en materia de seguridad, lo cual ha derivado en una mayor confianza por parte de los inversionistas. Asimismo, destacó la implementación de políticas macroeconómicas prudentes, las cuales han estado orientadas específicamente a fortalecer los colchones fiscales y externos del país, proporcionando una base de estabilidad financiera.
Más allá de los indicadores macroeconómicos, el programa del Servicio Ampliado del FMI también está reportando impactos en el ámbito social. De acuerdo con la declaración del Jefe de Misión, el programa ha contribuido a una reducción significativa de la pobreza en El Salvador. Este logro social ha sido apoyado, además, por mejoras implementadas en la eficiencia de los servicios públicos, lo que sugiere una optimización en la entrega de beneficios y gestiones estatales hacia la población.
En este escenario de crecimiento y estabilidad, el personal técnico del FMI y las autoridades salvadoreñas alcanzaron acuerdos sobre políticas diseñadas para garantizar que se sigan cumpliendo los objetivos del programa. El propósito central de estas políticas es respaldar un modelo de crecimiento que sea no solo duradero, sino también inclusivo para los distintos sectores de la sociedad.
Tanto el equipo técnico del Fondo como las autoridades del país comparten la visión de que un compromiso sólido con el programa es indispensable. En este sentido, subrayaron que la implementación oportuna de las reformas sigue siendo un factor fundamental para continuar fortaleciendo la estabilidad y la resiliencia macroeconómica de El Salvador. El objetivo final es crear las condiciones necesarias para un crecimiento sostenible e inclusivo que sea liderado primordialmente por el sector privado.
Finalmente, el personal técnico del FMI expresó su agradecimiento hacia las autoridades salvadoreñas, calificando la colaboración como excelente y destacando que las conversaciones mantenidas fueron constructivas, lo que permitió llegar a los puntos de acuerdo presentados en estas revisiones combinadas.






