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Papa León XIV expulsa del clero a sacerdote costarricense condenado por abuso sexual en Idaho

El papa León XIV decidió que Robert Francisco Méndez Esquivel dejara de ser sacerdote, luego de que el costarricense fuera condenado por abuso sexual contra un menor en Idaho, Estados Unidos. La Diócesis de Boise informó que, con esta decisión, Méndez Esquivel dejó de pertenecer al clero de la Iglesia Católica. La decisión le fue [...]

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Papa León XIV expulsa del clero a sacerdote costarricense condenado por abuso sexual en Idaho

El papa León XIV ha tomado la decisión definitiva de retirar el estado clerical a Robert Francisco Méndez Esquivel, el sacerdote de nacionalidad costarricense que fue condenado por la comisión de delitos de abuso sexual contra un menor en el estado de Idaho, Estados Unidos. Esta determinación pone fin a su vínculo formal con la jerarquía de la Iglesia Católica, eliminando cualquier capacidad de ejercer funciones como clérigo.

La Diócesis de Boise, entidad eclesiástica encargada del seguimiento del caso en territorio estadounidense, fue la instancia encargada de informar que, a raíz de esta decisión pontificia, Méndez Esquivel ha dejado de pertenecer formalmente al clero de la Iglesia Católica. Según los registros oficiales publicados por la diócesis en su sitio web, la resolución final fue comunicada formalmente al ciudadano costarricense el pasado 6 de agosto de 2026.

El proceso de expulsión del clero es la culminación de un complejo camino legal y canónico. Anteriormente, Méndez Esquivel había enfrentado un juicio en el sistema judicial de Idaho, donde fue declarado culpable de un delito grave de agresión sexual. La víctima de estos hechos era un menor de edad, específicamente un joven de 16 o 17 años. Como resultado de estas condenas, la justicia estadounidense impuso al costarricense una pena de 15 años de prisión.

Dentro de los términos de su sentencia penal, se estableció que Méndez Esquivel deberá cumplir obligatoriamente los primeros tres años de su condena antes de que pueda presentar cualquier solicitud para optar por la libertad condicional. Sumado a la privación de libertad, la ley del estado de Idaho le obliga a registrarse oficialmente como delincuente sexual, una medida de control que permanecerá vigente según lo dictaminado por el tribunal.

En cuanto al proceso interno de la Iglesia, la Diócesis de Boise detalló que, tras haberse declarado culpable y recibir la condena en el ámbito civil, el propio Méndez Esquivel presentó una petición formal dirigida al papa León XIV solicitando dejar de ser sacerdote. Esta solicitud fue el punto de partida para el trámite administrativo y canónico posterior.

El obispo de la Diócesis de Boise, Peter Christensen, manifestó su respaldo a dicha solicitud. Una vez otorgado el aval del obispo, el caso fue remitido al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo del Vaticano encargado de procesar este tipo de delitos graves. El Dicasterio tramitó el expediente siguiendo estrictamente las normas y el derecho canónico de la Iglesia Católica, culminando con la aprobación final por parte del Sumo Pontífice.

Con la aprobación del papa, se oficializó la salida de Méndez Esquivel del sacerdocio. Esta medida implica que ya no puede ejercer ningún ministerio ni presentarse como clérigo de la institución. La Diócesis de Boise subrayó que, con esta resolución, se ha dado por concluido el proceso canónico relacionado con el costarricense, cerrando así el ciclo administrativo interno.

El obispo Peter Christensen se pronunció sobre el cierre de este caso, describiéndolo como el final de un "capítulo doloroso" para toda la comunidad que integra la Diócesis de Boise. El líder religioso reconoció el impacto emocional y social que el caso ha tenido en los fieles y en el entorno local.

"Si bien ninguna acción administrativa o legal puede reparar el daño causado, ruego que esto brinde algo de claridad y consuelo a quienes han soportado la carga de este caso", expresó el obispo Christensen en sus declaraciones oficiales, enfatizando que la prioridad es el bienestar de quienes fueron afectados.

Finalmente, el obispo aseguró que la institución actuó con la debida responsabilidad desde el primer momento. Afirmó que, desde que surgieron las acusaciones iniciales, la diócesis se movilizó con "prontitud y diligencia" para cumplir con todas sus obligaciones, tanto bajo el marco del derecho civil estadounidense como bajo las normas internas de la Iglesia Católica.

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