Durante la celebración de la primera sesión ordinaria del pleno del Senado de la República, el legislador sinaloense Enrique Inzunza protagonizó una jornada marcada por la apatía y la indiferencia hacia los asuntos legislativos. A pesar de haber registrado su asistencia y cubrir las tres horas que duró la sesión, Inzunza optó por ignorar las discusiones centrales del día, centrándose primordialmente en la lectura de un libro y en el uso de su dispositivo móvil.
El punto medular de la sesión fue la discusión y ratificación de Cristina Planter como subsecretaria para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Mientras el pleno se concentraba en este nombramiento estratégico para la política exterior de México, Inzunza permaneció en su escaño sumergido en las páginas de la obra titulada "El lawfare. Golpes de Estado en nombre de la ley", escrita por Arantxa Tirado Sánchez. Resulta notable que, aunque el senador tenía a su disposición el Tomo I de las "Obras Completas de Ignacio Manuel Altamirano", prefirió mantener su atención en el libro sobre el uso judicial de la ley para perseguir adversarios políticos.
La actitud del legislador fue evidente durante las diversas intervenciones en la tribuna. Inzunza no mostró interés cuando el morenista Alejandro Murat, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, presentó el dictamen para la ratificación de Planter. De igual manera, ignoró el discurso de la senadora de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales, quien expuso las credenciales de la nominada para justificar su idoneidad en el cargo. El desinterés continuó mientras la petista Geovanna Bañuelos y la legisladora del PVEM, Maki Ortiz, subían a la tribuna para expresar su respaldo a la subsecretaria; en todo momento, Inzunza mantuvo su vista fija en el libro o, ocasionalmente, revisaba los mensajes que llegaban a su teléfono celular.
El único momento en que el senador dejó momentáneamente su lectura fue durante la intervención del morenista Manuel Huerta, quien también respaldaba la ratificación de Planter, aunque incluso en ese lapso el legislador dividió su atención con su teléfono. Tras una breve salida del salón de plenos, Inzunza regresó para continuar con su lectura durante la ronda de presentación de iniciativas, la cual fue abierta por la panista Guadalupe Murguía.
Esta conducta ocurre en un contexto de fuertes críticas en redes sociales hacia el sinaloense. Se le cuestiona el hecho de que el Senado haya mantenido el pago de su dieta mensual de 132 mil 900 pesos, a pesar de que sus cuentas bancarias se encuentran bloqueadas y de que jamás fue convocado a las sesiones de la Comisión Permanente, órgano del cual formaba parte.
La situación jurídica y política de Inzunza es compleja. El pasado 29 de abril, el gobierno de Estados Unidos señaló al senador de estar involucrado con el Cártel de Sinaloa, solicitando su detención para que enfrente dichas acusaciones ante los tribunales estadounidenses. Este señalamiento lo coloca en una posición singular, convirtiéndose en el primer senador en activo, en los 200 años de historia del Poder Legislativo mexicano, en ser vinculado públicamente con el crimen organizado.
Durante la sesión, se produjo un encuentro significativo cuando Adán Augusto López Hernández cruzó la bancada de Morena para saludar a Inzunza. Ambos se estrecharon la mano y se abrazaron, compartiendo un momento de cercanía mientras ambos enfrentan escándalos políticos relacionados con grupos criminales. En el caso de López Hernández, existen señalamientos públicos desde junio del año pasado debido a que Hernán Bermúdez Requena, quien fue su secretario de Seguridad Pública en Tabasco, resultó ser el líder del grupo criminal "La Barredora" y se encuentra actualmente encarcelado, aunque el excoordinador niega cualquier involucramiento.
Finalmente, al ser interrogado sobre las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien sugirió que Inzunza debería solicitar licencia a su cargo, el senador respondió que la mandataria no le ha solicitado nada de manera directa. A pesar de asegurar que ejercerá su cargo con "rectitud" y actuará con "estricta responsabilidad", su desempeño en la primera sesión ordinaria reflejó una realidad distinta, priorizando la lectura personal y los vínculos partidistas sobre el debate parlamentario.






