El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encabezó este martes el Acto Central Nacional por el inicio del curso escolar, un evento celebrado en el emblemático Paseo del Prado, ubicado en La Habana Vieja. Durante su intervención, el mandatario subrayó la importancia fundamental de la educación como pilar de la identidad y la continuidad del sistema político y social del país, asegurando que la presencia de estudiantes en las aulas y de maestros en las escuelas es la garantía de la existencia de la nación, la Patria, la Revolución y el Socialismo.
El escenario elegido para este anuncio no fue casual, ya que el acto se desarrolló en un espacio que conserva las huellas de la escuela donde el maestro Mendive formó al joven José Martí, otorgando un marco simbólico a las declaraciones del jefe de Estado. En este contexto, Miguel Díaz-Canel calificó el comienzo del ciclo lectivo como un enorme compromiso para todos los sectores de la sociedad, destacando que este inicio ocurre en un momento de especial relevancia política y social, coincidiendo con el centenario del natalicio del Comandante en Jefe y en un periodo marcado por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos.
Durante su discurso, el mandatario centró su análisis en tres reflexiones principales que definen el estado actual de la educación en Cuba. La primera de ellas es la concepción del inicio del curso como una victoria. Para el presidente, el hecho de que las aulas vuelvan a llenarse de alumnos representa la capacidad de una nación y de una Revolución para imponer la pasión por el saber y el amor a la Patria por encima de las restricciones materiales y las presiones derivadas de lo que calificó como un bloqueo genocida.
La segunda reflexión se enfocó en el fruto del esfuerzo colectivo. El presidente reconoció que alcanzar las condiciones necesarias para el arranque del ciclo escolar fue el resultado de semanas de trabajo intenso. En este sentido, extendió un agradecimiento explícito a las estructuras de Educación, a los organismos formadores, a las familias, a las comunidades y a todas las instituciones que intervinieron para crear las condiciones operativas en medio de las adversidades actuales. Díaz-Canel enfatizó que el reconocimiento debe alcanzar a cada maestro y profesor, así como a los padres y el entorno comunitario por el trabajo realizado.
Como tercera reflexión, el mandatario planteó el reto de enseñar y aprender en tiempos de transformación. El presidente señaló que el desafío no radica únicamente en el acto administrativo de iniciar el curso, sino en la capacidad del sistema para defender la calidad de la educación mientras se navega en un entorno de alta complejidad. Según Díaz-Canel, mantener los estándares educativos en medio de las dificultades actuales es una prioridad estratégica para el gobierno.
En relación con la operatividad del sistema educativo, el presidente informó que se están desplegando enormes esfuerzos, tanto materiales como humanos, para garantizar que el proceso pedagógico se desarrolle sin contratiempos. No obstante, el mandatario no omitió las dificultades estructurales que enfrenta el sector. En este sentido, se hizo un llamado directo a trabajar con urgencia para encontrar soluciones efectivas al déficit de la cobertura docente, un problema que requiere atención inmediata para no comprometer el rendimiento escolar.
El discurso de Miguel Díaz-Canel, quien también funge como Primer Secretario del Comité Central del Partido, cerró reafirmando la voluntad política de priorizar la educación como el motor que sostiene la estructura nacional. La insistencia en el vínculo entre la escuela y la supervivencia del proyecto socialista subraya la visión del gobierno cubano de utilizar el sistema educativo no solo como un centro de instrucción académica, sino como un bastión de resistencia y reafirmación ideológica frente a las presiones externas.




