El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aterrizó este martes 1 de septiembre de 2026 en Caracas con el objetivo primordial de formalizar un histórico acuerdo con el gobierno de Venezuela. El convenio establece la cesión de la explotación de una quinta parte de las reservas de crudo del país sudamericano, una medida que busca mitigar los efectos económicos globales derivados de la actual guerra contra Irán, conflicto que ha provocado un incremento significativo en los precios de la gasolina.
El anuncio inicial fue realizado el pasado viernes por el presidente Donald Trump, quien sorprendió a la comunidad internacional al revelar que Estados Unidos explotará yacimientos en territorio venezolano equivalentes a unos 65.000 millones de barriles de crudo. Este movimiento estratégico responde a la necesidad de Washington de asegurar suministros energéticos en un contexto de alta volatilidad.
La llegada de la delegación estadounidense fue registrada por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), que transmitió imágenes del aterrizaje de Chris Wright en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. A pesar de la relevancia del encuentro, la delegación no ofreció declaraciones a los medios de comunicación al momento de su arribo. Según informó un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato, Wright llegó a las 20H30 hora local (00H30 GMT) y encabeza una agenda de reuniones programadas para este miércoles en la capital venezolana.
De manera paralela a las gestiones gubernamentales, la fuente estadounidense aseguró que el viaje de Wright coincidirá con un anuncio independiente de la compañía Chevron, la cual tiene planes de expandir sus operaciones actuales en Venezuela.
Por su parte, la presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó la veracidad de lo anunciado por el presidente Trump. No obstante, Rodríguez hizo hincapié en que Venezuela mantendrá la soberanía sobre sus recursos de hidrocarburos, subrayando que este principio está estrictamente estipulado en la Constitución nacional. Este respaldo gubernamental fue complementado este martes por el parlamento, dominado por las fuerzas oficialistas, y por la Fuerza Armada de Venezuela, ambos órganos expresaron su apoyo total al acuerdo.
El ministro de Defensa, el general Gustavo González López, manifestó su conformidad en un breve pronunciamiento transmitido por VTV, afirmando: "Acompañamos, aprobamos y estamos de acuerdo en todos los términos del reciente acuerdo estratégico que ha tenido el país con los Estados Unidos".
En otro plano, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, brindó detalles adicionales sobre la operatividad del acuerdo en una entrevista en español concedida al periodista Sergio Novelli y publicada en YouTube. Rubio explicó que una empresa privada está colaborando con el gobierno de los Estados Unidos con el fin de "normalizar" la economía venezolana.
Rubio detalló que la gestión se realiza a través del Departamento de Guerra, entidad que dispone de una cuenta especial diseñada para tomar posesión de un porcentaje de estos activos con el objetivo de estabilizar el sistema económico. Según el secretario de Estado, el modelo permitirá que una compañía produzca más crudo gracias al apoyo de Estados Unidos, facilitando así la atracción de la inversión privada necesaria para rehabilitar la capacidad productiva de los campos petroleros.
El contexto técnico de este acuerdo es crítico, dado que el subsuelo venezolano alberga las mayores reservas de "oro negro" del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles, aunque su producción real ha permanecido muy limitada. Tras la operación militar estadounidense que resultó en la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero, la administración de Donald Trump ha priorizado el relanzamiento de la explotación de gas y petróleo en el país.
A pesar del respaldo oficial, la negociación ha generado críticas tanto en sectores de la oposición venezolana como en algunos estratos del oficialismo. Ante estas reacciones, la fuente estadounidense insistió en que el acuerdo con el gobierno interino —reconocido por Washington tras la caída de Maduro— no obstaculiza la transición democrática que debe ocurrir en el país.
La estrategia de Washington consiste en estabilizar y relanzar la economía venezolana, la cual depende profundamente de las exportaciones de hidrocarburos, para asegurar que un eventual gobierno de oposición reciba un país con recursos y una economía en pie. En este marco, Donald Trump ha elogiado reiteradamente a Delcy Rodríguez por su disposición y colaboración para alinear los intereses de Venezuela con los objetivos geoestratégicos de Estados Unidos.






