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Justicia frena retiro de 750 millones de reales de Casas Bahia para su recuperación judicial

Levantamento aponta mais de R$ 1,19 bilhão em diferentes frentes judiciais e mostra como recursos podem ficar fora do alcance imediato das companhias

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Justicia frena retiro de 750 millones de reales de Casas Bahia para su recuperación judicial

La Justicia brasileña ha denegado, por el momento, la solicitud de la cadena minorista Casas Bahia para retirar más de 750 millones de reales que se encuentran depositados en diversos procesos laborales. La empresa buscaba que estos fondos fueran transferidos al proceso de recuperación judicial para ser liberados posteriormente y utilizados en su plan de reestructuración financiera. No obstante, este movimiento fue contestado firmemente por el Sindicato de Empleados del Comercio de Osasco y Región (Secor), que se opone a que el dinero sea apartado de las acciones individuales de los trabajadores.

La decisión fue tomada por la jueza Tainá Maria Leonardo de Oliveira, perteneciente a la 2ª Vara de Quiebras y Recuperaciones Judiciales del Foro Central Cível. Según la magistrada, existe una controversia significativa sobre el origen y la naturaleza de estos valores. Debido a esto, la jueza ha determinado que el análisis detallado de esta solicitud quede supeditado a la decisión final sobre el procesamiento general de la recuperación judicial de la compañía.

Para comprender el núcleo del conflicto, es necesario explicar la naturaleza de estos fondos. Se trata de lo que se conoce como "depósitos recursales". Estos son montos que las empresas depositan en el sistema judicial cuando apelan una decisión en un proceso laboral. El dinero permanece vinculado al proceso y actúa como una garantía real para asegurar que, en caso de que el trabajador gane el litigio definitivamente, el pago pueda ejecutarse de manera inmediata.

El debate central radica en si estos recursos, que técnicamente ya salieron de la caja de la empresa pero están retenidos por la Justicia, pueden ser rescatados para alimentar el fondo de recuperación judicial. Mientras que Casas Bahia sostiene que es viable y necesario para su supervivencia económica, el Secor insiste en que los fondos deben permanecer vinculados a las demandas de los exfuncionarios, asegurando así sus derechos crediticios.

Este caso ha puesto de relieve la existencia de lo que Lucas Pena, CEO de la empresa Pact —especialista en gestión de pasivos judiciales corporativos—, define como "caja invisible". Según Pena, Casas Bahia posee más de 1.190 millones de reales distribuidos en diferentes frentes judiciales, incluyendo los 750 millones mencionados en los depósitos laborales. Estos valores existen contablemente, pero no están disponibles para el uso operativo inmediato de la empresa debido a que están restringidos por procesos legales.

Los datos proporcionados por la firma Pact revelan una situación alarmante en cuanto al volumen de litigios de la varejista. El mapeo identificó aproximadamente 27.295 acciones laborales activas vinculadas a los diversos CNPJ de Casas Bahia. De estas, se registró una tasa de constricción del 12,7%, y se contabilizaron 5.063 procesos que ya han transitado en juzgado, es decir, que ya tienen una sentencia definitiva.

Una de las estadísticas más impactantes del informe de Pact es la proporción de litigios por empleado. El estudio indica que Casas Bahia tiene 89,5 procesos laborales por cada 100 colaboradores. Esta cifra contrasta drásticamente con otras dos grandes empresas del mismo sector analizadas por la firma, donde la relación es de apenas 14,4 y 7,7 procesos por cada 100 empleados, respectivamente.

En cuanto a los 5.063 procesos con sentencia definitiva, el valor de la causa asciende a aproximadamente 1.060 millones de reales. Es importante precisar, como señala el análisis, que el "valor de causa" es una estimativa de lo que se discute en el proceso y no necesariamente el monto final que la empresa deberá pagar. Sin embargo, Pena advierte que cuando un proceso transita en juzgado, la exposición financiera deja de ser una posibilidad para convertirse en una obligación concreta.

El experto subraya la importancia de no confundir las categorías financieras en medio de una crisis de liquidez. Existe una diferencia crítica entre el valor de la causa, el depósito judicial y el bloqueo bancario. Mientras que el depósito es dinero que ya salió de la tesorería, el bloqueo es una medida sobre una cuenta específica. Confundir estos conceptos puede llevar a una empresa a contar con fondos que no estarán disponibles en los plazos esperados, agravando la crisis financiera.

Finalmente, Lucas Pena sostiene que este tipo de mapeo detallado de pasivos judiciales debería realizarse preventivamente y no solo cuando la caja se vuelve crítica o la empresa entra en recuperación judicial. Para el especialista, es imperativo que los departamentos jurídico, financiero y de tesorería trabajen de forma integrada para monitorear cuánto dinero está depositado, cuánto bloqueado y qué monto es efectivamente recuperable. El caso de Casas Bahia sirve como una advertencia para otras corporaciones sobre el peligro de ignorar el volumen de sus pasivos judiciales hasta que sea demasiado tarde.

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