El holding familiar del empresario Gabriel Ruiz-Tagle ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de expansión industrial en la comuna de La Unión, situada en el sur de Chile. Esta iniciativa contempla una inversión total de US$ 100 millones, distribuidos equitativamente entre la creación de una nueva planta productiva de pellets y la ampliación de la capacidad de producción de tableros estructurales OSB.
El proyecto es liderado por Chile Panel, la firma responsable de ejecutar estas inversiones. Según detalló Gonzalo Díaz, gerente general de la compañía, la estrategia se divide en dos ejes fundamentales de US$ 50 millones cada uno. El primero consiste en el desarrollo de una planta de pellets que actualmente se encuentra en su fase de marcha blanca. Esta instalación comenzó a emitir sus primeros productos hace un par de meses y se prevé que para septiembre alcance una producción continua, con el objetivo de operar a su máximo potencial durante el primer semestre del próximo año.
En el desarrollo de esta nueva unidad de negocio, Gabriel Ruiz-Tagle ha integrado activamente a sus hijos. Ignacio Ruiz-Tagle Barros ha asumido el cargo de director industrial, mientras que Matías Ruiz-Tagle Barros se ha encargado del desarrollo comercial y de la marca. La meta productiva de la planta de pellets es alcanzar las 120 mil toneladas anuales, lo que representaría cubrir aproximadamente el 48% de un mercado estimado en 250 mil toneladas al año, el cual se encuentra en una tendencia creciente.
Paralelamente, Chile Panel está ejecutando una expansión en su negocio de tableros OSB, bajo la marca Ultu, empresa que fue adquirida por el grupo en 2019. Esta inversión adicional de US$ 50 millones permitirá incrementar la producción de estos tableros estructurales, pasando de los 80 mil metros cúbicos anuales actuales a un rango entre 110 mil y 120 mil metros cúbicos por año. Estos productos están destinados a la construcción de viviendas, embalajes y estructuras perimetrales, distribuyéndose a través de retailers y diversos distribuidores.
La decisión de instalar la planta de pellets junto a la de tableros OSB responde a una búsqueda de sinergias operativas y logísticas. Gonzalo Díaz explicó que la empresa adquiere grandes volúmenes de madera pulpable, específicamente trozos de pino y eucaliptus. Si bien gran parte de esta materia prima se utiliza para los tableros OSB, existe una fracción de madera que, debido a su tamaño reducido o irregularidad, no es apta para dicho proceso. Es precisamente este material el que sirve como base para la producción de pellets, optimizando así el uso del recurso forestal.
Desde el punto de vista estratégico, la planta apunta principalmente al consumidor final residencial para calefacción. Este movimiento se alinea con el proceso de recambio de calefacción a leña hacia alternativas más compatibles con la descontaminación atmosférica en las ciudades del sur. El mercado objetivo inicial comprende a unas 50.000 familias en un radio de 100 a 200 kilómetros alrededor de La Unión, llegando a ellas mediante supermercados, distribuidores especializados y retailers.
Otro factor determinante fue la logística. Actualmente, gran parte de la oferta de pellets proviene de plantas ubicadas en Los Ángeles, a más de 500 kilómetros de los centros de consumo como Puerto Montt, Osorno y Valdivia. Dado que el flete representa entre el 20% y el 30% del costo del producto, la ubicación de la planta en La Unión resuelve un problema crítico de suministro y transporte.
Respecto a la comercialización, aunque existe la posibilidad de exportar una parte de la producción, la empresa priorizará el abastecimiento del mercado local para otorgar seguridad y certeza de suministro. Para ello, cuentan con un flujo constante de proveedores forestales e inversionistas con predios de bosques.
A mediano y largo plazo, Chile Panel busca expandirse hacia el segmento institucional e industrial, proponiendo que hoteles, universidades, hospitales y colegios sustituyan el uso de gas por pellets. Según la gerencia, esto representaría un ahorro significativo y fomentaría el consumo de un biocombustible nacional más amigable con el medio ambiente en lugar de importar hidrocarburos.
Finalmente, el financiamiento de ambos proyectos se ha estructurado a través de una combinación de capital propio del holding y financiamiento bancario. El impacto económico de esta inversión de US$ 100 millones ya es perceptible en la localidad de La Unión, donde se ha registrado un aumento en la demanda de servicios de alojamiento, restoranes y cabañas.






