La relación entre el sistema auditivo y la salud cardiovascular ha comenzado a cobrar una relevancia significativa en la medicina preventiva contemporánea. De acuerdo con especialistas en el área, síntomas aparentemente aislados como la pérdida auditiva, la presencia de zumbidos persistentes en los oídos y la sensación de oído tapado pueden estar estrechamente vinculados con alteraciones vasculares y diversos factores de riesgo cardiovascular, razón por la cual se recomienda encarecidamente no ignorar estas señales.
Tradicionalmente, los chequeos cardiovasculares preventivos eran una práctica habitual reservada principalmente para personas mayores de 60 años. Sin embargo, se ha observado un cambio en la tendencia actual, donde cada vez más personas, incluso a partir de los 40 años, optan por realizarse evaluaciones preventivas para monitorear su estado de salud. A pesar de este avance en la conciencia sobre la salud del corazón, la salud auditiva rara vez ha sido integrada en estas evaluaciones médicas, omitiendo que el oído puede entregar señales tempranas y críticas sobre el estado general de la salud del organismo.
El sustento científico de esta conexión se encuentra en investigaciones recientes. Una revisión publicada en el Journal of Clinical Medicine en el año 2023 destaca que el oído interno posee una alta sensibilidad a los cambios en el flujo sanguíneo. Debido a esta característica anatómica y fisiológica, el oído interno puede verse afectado prematuramente por enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo comunes, tales como la hipertensión arterial. Este hallazgo refuerza la tesis de que la salud auditiva debe ser considerada una pieza fundamental dentro de cualquier evaluación médica integral y multidisciplinaria.
Desde GAES, empresa líder en soluciones auditivas y marca de Amplifon, han profundizado en la naturaleza de estos síntomas. Explican que el tinnitus, definido como un zumbido persistente en los oídos, así como la pérdida de audición —especialmente cuando esta se manifiesta de forma repentina— y la sensación de oído tapado, pueden estar asociados directamente a alteraciones circulatorias. Los expertos subrayan que, si estos síntomas aparecen sin que exista una causa evidente o traumática, es fundamental realizar una evaluación médica completa para investigar la raíz del problema.
Luciano García, fonoaudiólogo de GAES Chile, aporta una perspectiva técnica sobre cómo se produce este vínculo. Según el especialista, cuando una persona padece condiciones como hipertensión, niveles elevados de colesterol o diabetes, el flujo sanguíneo puede verse comprometido. Esta deficiencia circulatoria impacta directamente en las delicadas células responsables de la audición, las cuales dependen de un suministro sanguíneo óptimo para funcionar correctamente.
García enfatiza que, en algunos casos, los síntomas auditivos pueden constituir una de las primeras manifestaciones visibles de un compromiso vascular. Es importante aclarar que la aparición de estos síntomas no implica necesariamente la existencia de una enfermedad cardíaca diagnosticada, pero sí constituye una justificación médica suficiente para realizar una evaluación exhaustiva que permita descartar factores de riesgo cardiovascular u otras condiciones médicas subyacentes.
En este sentido, el especialista sostiene que la evaluación auditiva debería integrarse en los controles preventivos integrales, adquiriendo la misma relevancia que el monitoreo rutinario de la presión arterial o los niveles de glicemia. El objetivo no es únicamente garantizar que el paciente escuche bien, sino velar por el cuidado de la salud en su conjunto. La pérdida auditiva que no es tratada a tiempo no solo afecta la capacidad de percibir sonidos, sino que tiene un impacto directo en la comunicación, la vida social y el bienestar emocional del individuo, además de poder estar asociada a otras patologías que aún no han sido diagnosticadas.
Por todo lo anterior, la recomendación profesional es incorporar un examen auditivo dentro del chequeo médico anual, haciendo especial énfasis en personas mayores de 50 años o en aquellas que ya presenten factores de riesgo cardiovascular conocidos. Luciano García concluye que, del mismo modo que la sociedad ha normalizado el cuidado de la salud visual y la salud del corazón, la audición debe ocupar un lugar central en la prevención. La sugerencia final es realizar un control auditivo cada seis meses, destacando que en algunos centros estas evaluaciones son gratuitas. Detectar cualquier anomalía a tiempo puede marcar una diferencia sustancial tanto en la salud general del paciente como en su calidad de vida diaria.






