El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hablado este lunes sobre la crisis migratoria acontecida en la ciudad autónoma de Ceuta, asegurando que no existen indicios que vinculen a las autoridades marroquíes con los hechos. En una entrevista concedida a la cadena SER, el jefe del Ejecutivo fue tajante al afirmar que no dispone de «ninguna información» proveniente de las Fuerzas de Seguridad, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o cualquier otro servicio de inteligencia que sugiera la «participación de una u otra forma» del Gobierno de Marruecos en los eventos migratorios registrados en la frontera.
Sánchez remarcó que los datos de inteligencia disponibles no dejan «ninguna duda» sobre la ausencia de participación de Marruecos en la entrada masiva de migrantes ocurrida el pasado 30 de julio, situación que generó una grave crisis en la ciudad autónoma. En este sentido, el presidente destacó que la relación bilateral entre España y Marruecos, a pesar de poseer «muchos ángulos y aspectos» relevantes, se mantiene «francamente positiva» específicamente en el ámbito de la gestión migratoria. Como prueba de ello, recordó que las autoridades marroquíes desplegaron un amplio contingente policial en la zona de Castillejos inmediatamente después de que se desencadenara la crisis para intentar frenar las entradas a Ceuta.
El presidente del Gobierno subrayó la importancia estratégica de mantener este vínculo, advirtiendo que la cooperación con Marruecos es fundamental para resolver la situación. Según Sánchez, si no existiera dicha colaboración, la crisis no se solucionaría y, por el contrario, se agravaría. Por este motivo, rechazó cualquier posibilidad de que existiera una «falta de confianza» hacia el país vecino.
En un análisis sobre la posible influencia de terceros actores, Sánchez insinuó que la política exterior de España, a la que calificó de «valiente», podría haber provocado que países como Rusia o Israel intentaran desestabilizar la situación mediante la difusión de bulos y campañas de desinformación relacionadas con los movimientos migratorios. El presidente sostuvo que, si Rusia o Israel desinforman o critican al Gobierno español, no lo hacen por una preocupación real por la migración en España o Europa, sino como respuesta a las posiciones políticas mantenidas por el Ejecutivo respecto a la invasión de Putin en Ucrania o el genocidio en Gaza.
En cuanto a la gestión de las personas que ingresaron en Ceuta a finales de julio, Pedro Sánchez descartó la posibilidad de trasladar a parte de los migrantes hacia la península. El presidente aseguró que, en los próximos días, la ciudad autónoma dispondrá de «capacidad suficiente» para alojarlos, gracias a la habilitación de 6.000 plazas. Asimismo, enfatizó que la prioridad del Gobierno es que todos los expedientes administrativos de los menores de edad se resuelvan íntegramente dentro de la ciudad autónoma.
Respecto a las cifras, el Gobierno calcula que actualmente permanecen en la ciudad alrededor de 5.000 migrantes de la multitud que entró a finales de julio, de los cuales 1.200 son menores. Sánchez explicó que la mayoría de quienes ingresaron de forma irregular los días 30 y 31 de julio lo hicieron motivados por razones económicas, razón por la cual es «muy previsiblemente» que sean devueltos a Marruecos. De acuerdo con los datos oficiales, entre el 30 y el 31 de julio llegaron aproximadamente 70.000 personas, de las cuales el 90 % regresó a Marruecos en los días posteriores. Además, se informó de que 3.222 personas han retornado voluntariamente después del 10 de agosto.
Finalmente, el presidente abordó la cuestión de la previsión de la crisis. Explicó que tanto la Policía Nacional como el CNI contaban con «informes de situación» en la frontera de Ceuta días antes de los hechos, pero que dichos documentos no advertían sobre la «magnitud» ni la «gravedad» de lo ocurrido el 30 y 31 de julio. Sánchez recordó que se habían celebrado reuniones previas entre la administración general y las instituciones ceutíes, lideradas por la Delegación del Gobierno, donde se compartió información sobre un aumento de los flujos irregulares. Sin embargo, señaló que esta información no difería de los picos habituales que se registran durante los periodos estivales.
Sánchez fue claro al afirmar que «nadie predijo que íbamos a tener una avalancha de esas características», aunque subrayó que, pese a ello, se habían reforzado los controles fronterizos y se había preparado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). El presidente concluyó descartando contradicciones en las declaraciones de sus ministros, asegurando que nadie ha negado la existencia de informes de situación elaborados por el CNI, cuyos profesionales calificó de «extraordinarios» en su labor de contrainteligencia y gestión del espacio digital.






