La ciudad de Medellín ha puesto en marcha una estrategia innovadora para cambiar el destino de los residuos generados durante el mantenimiento de su malla vial. Tradicionalmente, cada vez que una cuadrilla de trabajo retiraba capas de pavimento deteriorado para reparar un bache o intervenir un tramo vial, el material resultante terminaba inevitablemente convertido en escombro, siendo trasladado a botaderos oficiales para su disposición final. Sin embargo, el Distrito ha implementado un nuevo esquema diseñado para recuperar, transformar y reutilizar estos materiales, integrándolos nuevamente en el ciclo de construcción de la infraestructura urbana.
Hasta la fecha, este proceso de aprovechamiento ya ha permitido recuperar 2.000 toneladas de escombros de pavimento. Las proyecciones de la administración local indican que, una vez finalizado el actual contrato de mantenimiento de la malla vial, la cifra total de material reutilizado podría acercarse a las 10.000 toneladas. Este avance representa un cambio significativo en la gestión de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) en la capital antioqueña.
El funcionamiento técnico de este modelo comienza durante los trabajos de conservación, mantenimiento o reparación. Cuando se realiza el levantamiento de material deteriorado para ejecutar los llamados "parcheos", los residuos de pavimento no se descartan inmediatamente, sino que son retirados y transportados hacia una planta especializada en el tratamiento de RCD. En estas instalaciones, el material deja de ser considerado basura para someterse a un proceso de procesamiento técnico.
Como resultado de este tratamiento, los residuos pueden transformarse en Pavimento Asfáltico Reciclado (RAP) o ser utilizados como insumo para las capas granulares que requieren diversas obras de infraestructura. De esta manera, el material que es extraído de una calle en mal estado puede regresar a la ciudad en forma de nueva infraestructura, cerrando un ciclo productivo que evita que el recurso termine definitivamente en un sitio de disposición.
Jaime Andrés Naranjo Medina, secretario de Infraestructura Física de Medellín, ha subrayado que el objetivo central de esta estrategia es modificar la percepción sobre los residuos producidos por las obras públicas. Según explicó el funcionario, la apuesta institucional es dejar de ver el material sobrante automáticamente como basura y empezar a entenderlo como un recurso valioso que puede tener una segunda oportunidad dentro de la infraestructura de la ciudad.
Este modelo marca un precedente administrativo, ya que, según la información suministrada por el Distrito, se trata del primer contrato de mantenimiento de la malla vial en la ciudad que incorpora de manera específica y obligatoria el aprovechamiento de los RCD provenientes de estas intervenciones. Anteriormente, el flujo de materiales era lineal: extracción, uso y desecho en botaderos. Con el nuevo esquema, el material se separa, se transporta y se procesa para su reinserción.
La Administración Municipal tiene la intención de que este modelo no se limite a un solo contrato. La meta es ampliar progresivamente esta metodología a otras intervenciones de infraestructura en toda la ciudad, con el fin de incrementar el volumen de materiales que regresan al ciclo productivo. Con esto, Medellín busca avanzar hacia un modelo de economía circular, donde la reutilización, el reciclaje y la transformación de los materiales sean la norma antes de optar por el descarte final.
Entre los beneficios más destacados de esta iniciativa se encuentra la reducción de la presión sobre los ecosistemas naturales. Al reutilizar el pavimento recuperado, disminuye la necesidad de extraer materias primas vírgenes, como piedra, arena y grava, cuya explotación minera genera impactos directos sobre el territorio y el medio ambiente.
Asimismo, la estrategia contribuye a la sostenibilidad ambiental al reducir la cantidad de residuos que llegan a los sitios de disposición final, mitigando así las posibles afectaciones negativas sobre el suelo, el agua y el aire que suelen derivarse de un manejo inadecuado de los escombros. Adicionalmente, existe un potencial para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte de escombros hacia botaderos y a la producción de materiales nuevos, lo que ayuda a reducir la huella de carbono de las obras civiles.
Este esfuerzo local se alinea con el marco normativo nacional. La Resolución 1257 de 2021, que modificó la Resolución 472 de 2017, estableció metas progresivas para que las entidades territoriales aumenten el aprovechamiento de los RCD mediante procesos de reutilización y reciclaje. En el caso específico de Medellín, debido a su clasificación como municipio de categoría especial, la meta fijada para el año 2026 es alcanzar un aprovechamiento del 50 % en peso del total de los materiales utilizados en sus obras, utilizando mecanismos de tratamiento, reutilización o reciclaje.





