En el corazón de la Ciudad de Mendoza, específicamente sobre la calle Sargento Cabral, ha emergido una propuesta arquitectónica que redefine la estética contemporánea de la zona. Se trata de un proyecto de vivienda multifamiliar que no solo destaca por su presencia física en el tejido urbano, sino que ha sido recientemente reconocido con el Primer Premio Edificar 2025, en la Categoría A1, destinada a obras construidas con una superficie mayor a los 500 metros cuadrados.
Esta obra, fruto del trabajo y la visión de los arquitectos María Jesús Bellestar y José Luis Bellestar, se presenta como un ejercicio de honestidad material y claridad conceptual. Desde el primer contacto visual, la edificación seduce mediante un lenguaje franco, donde el estilo y la materialidad se fusionan para crear un volumen que se integra armónicamente en el entorno de la Quinta Sección, una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.
El desarrollo arquitectónico del edificio se organiza de manera estratégica en una planta baja y tres niveles superiores. La distribución ha sido pensada para optimizar el espacio y la funcionalidad, disponiendo de dos unidades habitacionales por piso. Esta configuración permite que la obra fluya tanto en concepto como en forma, evitando la saturación y priorizando la calidad espacial de cada departamento.
En cuanto a su organización interna, el proyecto establece una jerarquía clara de áreas para potenciar la experiencia del usuario. La planta baja ha sido diseñada para albergar el hall de accesos y las cocheras. Este espacio no es meramente funcional, sino que actúa como un elemento de transición fluida, permitiendo que el residente pase gradualmente del espacio público de la calle al ámbito privado de su hogar, asegurando una transición ordenada y coherente.
El elemento más distintivo de la obra es, sin duda, su envolvente. La estructura y la piel principal del edificio se han resuelto íntegramente en hormigón armado a la vista. Esta elección material no es casual; la textura y el color natural del hormigón aportan un carácter sólido y una coherencia estética a todo el conjunto. El uso del hormigón visto permite que la obra exprese su propia estructura, eliminando revestimientos superfluos y apostando por una sobriedad que resalta la pureza de las líneas arquitectónicas.
Para complementar este sistema constructivo y equilibrar la pesadez visual del hormigón, los arquitectos Bellestar incorporaron carpinterías de aluminio y barandas de vidrio. Estos elementos son fundamentales para el éxito del diseño, ya que refuerzan la sensación de transparencia y permiten que la luz natural penetre de manera generosa en los interiores. La combinación de la solidez del concreto con la ligereza del vidrio crea un contraste dinámico que define la identidad contemporánea del edificio.
Un aspecto central de la experiencia habitacional en este proyecto es la relación entre el interior y el exterior. Cada departamento ha sido desarrollado en torno a amplios balcones situados tanto al frente como al contrafrente. Estas extensiones no funcionan simplemente como espacios abiertos, sino que amplían visual y funcionalmente las áreas interiores, proponiendo una conexión fuerte y constante con el entorno exterior y mejorando la luminosidad de cada ambiente.
Como cierre arquitectónico, el último nivel del edificio cuenta con un alero de hormigón que corona la estructura. Este elemento cumple una doble función: por un lado, filtra la entrada de luz solar y, por otro, aporta un ritmo visual y profundidad a la fachada, evitando que el volumen resulte plano y otorgándole una firma distintiva en el horizonte de la calle Sargento Cabral.
En conclusión, el proyecto ganador del Premio Edificar 2025 es el resultado de una combinación equilibrada entre la sobriedad estructural, la claridad espacial y un profundo respeto por la expresión del material. La obra se erige como un ejemplo de arquitectura moderna en Mendoza, aportando una presencia contemporánea y equilibrada que dialoga con su contexto urbano sin perder su esencia innovadora.






