Una lista creciente de grandes compañías en Brasil ha solicitado recuperación judicial o extrajudicial durante el presente año. Entre los nombres destacados se encuentran Habib’s, Casas Bahia, Marabraz, Braskem, Raízen, Oncoclínicas, el Grupo Toki (que engloba a Tok&Stok y Mobly), el Grupo CVLB (integrado por Casa & Vídeo y Le Biscuit) y St. Marché. Según especialistas consultados, se espera que esta tendencia continúe en aumento.
Datos proporcionados por la consultoría RGF, especializada en reestructuración empresarial, revelan que el número de compañías en proceso de recuperación judicial se incrementó en un 66% durante los últimos tres años. Para el segundo trimestre de 2026, se alcanzaron los 6.341 casos. De este total, el sector minorista o retail es el más afectado con un 21%, seguido por la industria de transformación con un 19,6% y el agronegocio con un 17,5%.
En el contexto legal brasileño, la recuperación judicial, proceso en el que se encuentra Americanas desde 2023, implica que todas las deudas del grupo —ya sean laborales, con proveedores o bancarias— sean renegociadas ante la Justicia. Por otro lado, en la recuperación extrajudicial, la empresa selecciona a un grupo específico de acreedores para cerrar una negociación que posteriormente es homologada por el Poder Judicial. Ambas opciones buscan evitar la quiebra, situación en la que la Justicia determina que la compañía ya no puede pagar sus deudas y debe cesar sus actividades, como ocurrió recientemente con la empresa Oi el pasado 25 de agosto.
Ante este panorama, el ministro de Hacienda, Dario Durigan, reconoció que el sector minorista enfrenta presiones debido a las altas tasas de interés, dado que depende del crédito tanto para el abastecimiento con proveedores como para la venta al consumidor final. No obstante, el ministro negó la existencia de una crisis generalizada, señalando que existen datos económicos que muestran vigor en diversos sectores y sugirió que, debido al periodo electoral, la oposición intenta presentar el asunto como una crisis económica total.
Sin embargo, expertos consultados por BBC News Brasil sostienen que la ola de recuperaciones empresariales responde a una composición híbrida de factores. Fabian Salum, profesor e investigador de la Fundación Dom Cabral, explica que existen elementos externos, como la dificultad de acceso al capital y la restricción de líneas de financiamiento y capital de giro por parte de los bancos. A esto se suma la elevada alavancagem posterior a la pandemia, periodo en el cual la tasa Selic ascendió del 2% al 15%.
Otro factor crítico es el alto endeudamiento de la población, con un 39% de personas en situación de inadimplencia. Esta caída en el consumo impide que las empresas alcancen sus metas, lo que deriva en una reducción de inversiones, afectando especialmente la cualificación del personal. Salum advierte que se ha debilitado la media gerencia, que actúa como puente entre el nivel táctico y el estratégico. A diferencia del "downsizing" de los años 90, hoy se observa una acumulación de tareas en la cúpula jerárquica; directores que ahora deben responder simultáneamente por áreas como ESG, innovación, marketing y tecnología.
La gestión durante la pandemia también dejó secuelas. Isabella Vasconcellos, profesora de la ESPM, señala que muchas empresas realizaron inversiones apresuradas en tecnología y comercio electrónico entre 2020 y 2021, sin prever el posterior aumento de la tasa Selic. Este periodo de incertidumbre llevó a decisiones extremas: algunos invirtieron en exceso mientras otros recortaron demasiado. Según datos del Caged, entre 2020 y 2025, Brasil eliminó 322 mil puestos de gerencia y dirección, con un saldo negativo de 112 mil cargos.
André Pimentel, socio de Performa Partners, enfatiza que los cortes de personal deben ser cuidadosamente planeados para no destruir la capacidad de recuperación de la empresa. Menciona que el sector retail es especialmente demandante y que los gestores más preparados suelen migrar a otros sectores para evitar jornadas laborales extenuantes. Pimentel critica que algunas empresas persiguieron un crecimiento incompatible con su generación de caja para satisfacer a accionistas, impulsadas por ejecutivos que reciben bonos por metas de expansión. Como ejemplo, cita a Casas Bahia, que llegó a tener más de 1.000 tiendas; tras su recuperación judicial, cerró 298 y despidió a 1.900 empleados, aunque la Justicia ordenó la reintegración provisoria de los equipos.
Desde la perspectiva del comportamiento organizacional, la psicóloga Betania Tanure indica que la tecnología ha generado incertidumbres y que es más sencillo para las empresas recortar personal que proyectar una expansión racional. Reducciones de mano de obra entre el 10% y el 20% suelen sobrecargar al personal restante y comprometer la calidad.
El panorama financiero sigue siendo complejo. Vasconcellos prevé que las tasas de interés se mantendrán en dos dígitos al menos hasta finales de 2028, lo que significa que los costos de la deuda seguirán consumiendo el flujo de caja incluso si las ventas aumentan. Felipe Tanus, de Allianz Trade Brasil, añade que cualquier tasa superior a los dos dígitos eleva el riesgo de insolvencia, resaltando que la mala gestión y casos de fraude, como el de Americanas, o expansiones mal calculadas, como en el caso de Raízen, subrayan la necesidad de una mejor gobernanza.
Finalmente, Armando Castelar, investigador de FGV IBRE, advierte que esta coyuntura afecta también a las familias, con trabajadores cuyos salarios son absorbidos por préstamos consignados. Este escenario podría derivar en más solicitudes de recuperación judicial, incrementando la presión sobre el Banco Central para reducir las tasas de interés.





