El Gobierno Nacional ha radicado oficialmente ante el Congreso de la República el proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación (PGN) para la vigencia fiscal de 2027. La propuesta, presentada por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, asciende a un total de $634,9 billones, cifra que representa un incremento significativo frente a la propuesta inicial de $575,6 billones que había sido presentada por la administración anterior de Gustavo Petro y posteriormente devuelta por las Comisiones Económicas.
Durante la exposición del documento, el jefe de la cartera de Hacienda enfatizó que la magnitud de este presupuesto responde a factores imprevistos. Según explicó Miguel Gómez, la emergencia provocada por el terremoto obligó a realizar modificaciones profundas en las cuentas fiscales, ya que las condiciones bajo las cuales se elaboró el proyecto inicial no permitían anticipar el impacto financiero de dicha tragedia.
Uno de los puntos más críticos del presupuesto es la distribución del gasto. El análisis de las cifras revela que casi la totalidad del crecimiento del presupuesto se destinará al servicio de la deuda pública, mientras que la inversión —rubro fundamental para la ejecución de obras, programas sociales y proyectos ciudadanos— ha sufrido una disminución. De acuerdo con datos de la Dirección General del Presupuesto Público Nacional, el servicio de la deuda experimentó un salto del 54,7%, pasando de $100,4 billones a $155,4 billones.
El desglose de esta obligación financiera muestra que el pago del capital de la deuda prácticamente se duplicó, con un aumento del 111%, mientras que el pago de intereses subió un 37,3%. En términos relativos al Producto Interno Bruto (PIB), el peso de la deuda pasará del 5,0% registrado en 2026 al 7,3% para el año 2027. Al respecto, el ministro Gómez señaló que el país se enfrenta al mayor servicio de la deuda pública de su historia, cuestionando el manejo de las obligaciones financieras realizado por el gobierno anterior y advirtiendo que el alto endeudamiento genera una presión considerable sobre las finanzas públicas debido al costo de los intereses.
En cuanto al gasto de funcionamiento, este tendrá un crecimiento del 7,3%, alcanzando los $392,6 billones, lo que equivale al 61,8% del presupuesto total. Dentro de esta categoría, los gastos de personal, destinados principalmente a los salarios de los funcionarios públicos, aumentarán un 8,2% hasta llegar a $72,3 billones. Por otro lado, las transferencias, que incluyen recursos para salud, pensiones y regiones, representan el componente más grande del funcionamiento, con un crecimiento del 8,7% para situarse en $297,6 billones. En contraste, la adquisición de bienes y servicios será uno de los pocos rubros con tendencia a la baja, registrando una reducción del 13,8% respecto al año previo.
La radiografía financiera del presupuesto 2027 es contundente: de cada $100 que el Estado gaste el próximo año, aproximadamente $86 se destinarán a sostener la estructura ya existente (funcionamiento y deuda), dejando únicamente $14 para inversión nueva. De hecho, la inversión es la única categoría principal que cae en términos nominales, bajando de $89,5 billones a $87 billones, una reducción del 2,8%. Como porcentaje del PIB, la inversión desciende del 4,4% al 4,1%.
Para financiar este presupuesto, el Gobierno se apoya en dos pilares principales. El primero son los ingresos corrientes de la Nación, que suman $299,07 billones (47,1% del total). Esta fuente proviene de la recaudación tributaria de la Dian, donde el impuesto de renta es el mayor contribuyente con $138,53 billones, seguido por el IVA con $112,83 billones. Otros aportes provienen del gravamen a los movimientos financieros ($19,88 billones), así como de impuestos de aduanas, timbre, al carbono e impuestos saludables.
El segundo pilar son los recursos de capital, que ascienden a $281,35 billones (44,3%). Este rubro es especialmente notable ya que gran parte no es dinero disponible, sino deuda nueva que la Nación debe contraer. El crédito interno aporta $150,88 billones y el crédito externo $87,72 billones. En conjunto, la deuda nueva planeada para 2027 suma $238,6 billones, lo que representa el 37,6% de todo el presupuesto. Esto implica que, por cada $100 gastados, cerca de $38 provendrán de préstamos aún no desembolsados.
El resto del presupuesto se completa con los ingresos de establecimientos públicos ($30,54 billones), fondos especiales de la Nación ($19,36 billones) y contribuciones parafiscales, lideradas por el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio ($4,63 billones).
Ahora, la propuesta pasa a manos del Congreso, específicamente a las Comisiones Económicas. Según el cronograma establecido, estas comisiones deben aprobar el monto total antes del 15 de septiembre, con el objetivo de que el presupuesto quede definido en su totalidad antes del 20 de octubre de 2026.





