Los fondos de pensiones en Chile atraviesan un escenario financiero complejo tras registrar pérdidas ascendentes a US$ 7.700 millones. Esta situación es el resultado de una estrategia de inversión basada en derivados de tasas de interés en Estados Unidos que resultó desfavorable ante los cambios recientes en las condiciones financieras internacionales. El impacto ha sido particularmente severo en las carteras más conservadoras, generando cuestionamientos tanto en el ámbito técnico como en el político.
De acuerdo con datos informados por el medio estadounidense Bloomberg, la caída financiera se vincula directamente a una exposición importante a instrumentos derivados, específicamente swaps de tasas de interés. Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB, explica que lo ocurrido responde a una mala rentabilidad de la renta fija combinada con una estrategia que, si bien inicialmente ayudó a mejorar los retornos, terminó acumulando una sensibilidad excesiva a un solo factor: las tasas de interés estadounidenses. Según la experta, el uso de swaps no es problemático per se, pero cuando la exposición es demasiado alta, un cambio brusco en el mercado puede generar pérdidas relevantes en fondos que los afiliados perciben como seguros o conservadores.
El impacto más visible se refleja en el Fondo E, la cartera más conservadora del sistema. Según información de la Superintendencia de Pensiones, este fondo perdió un 10,4% de su rentabilidad durante los primeros nueve meses del año, registrando solo en el mes de septiembre una caída del 4,9%. Este resultado contrasta drásticamente con el rendimiento del año anterior, cuando el Fondo E anotó ganancias por 7,5%, marcando su mejor desempeño desde 2022. Asimismo, los fondos C y D también mostraron retrocesos en septiembre, con disminuciones del 3,1% y 4,2%, respectivamente.
Al respecto, el regulador señaló en su informe mensual que la rentabilidad negativa de los fondos Tipo B, C, D y E se explica principalmente por el retorno negativo de las inversiones en instrumentos extranjeros, títulos de deuda local y acciones nacionales.
La génesis de esta crisis se remonta a 2022, periodo en el que las administradoras de fondos de pensiones intensificaron el uso de derivados como los swaps para buscar liquidez tras los retiros de fondos realizados por los afiliados. Un swap es un instrumento financiero donde una entidad apuesta a recibir una tasa fija; si las tasas de mercado suben por encima de lo fijado, se produce una pérdida, mientras que si bajan, se genera una ganancia. Santos ejemplifica que si una AFP cierra un swap para recibir una tasa fija del 4% y el mercado posteriormente sube al 5%, el contrato pierde valor al quedar fijado por debajo de lo que paga el mercado actual.
En este caso, las AFP apostaron por un escenario de tasas a la baja, alineándose con las expectativas generales del mercado. Sin embargo, la irrupción del conflicto entre Estados Unidos e Irán alteró las variables. El conflicto impactó primero en el precio del petróleo, lo que presionó al alza la inflación en Estados Unidos, ajustando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y los niveles de desempleo. Ante este panorama, la Reserva Federal (Fed) optó por subir las tasas de interés por primera vez en tres años, una tendencia que, según el consenso de analistas, podría continuar al alza.
Esta inversión de tendencia explica por qué el valor de mercado de las posiciones en derivados extranjeros pasó de ganancias de US$ 1.400 millones hace un año a pérdidas de US$ 7.700 millones en la actualidad.
A la mala rentabilidad se suma una presión regulatoria. En abril, la Superintendencia de Pensiones emitió una normativa que impuso nuevos límites al riesgo de derivados, obligando a las AFP a liquidar sus posiciones antes del 4 de noviembre. Santos aclara que el problema radica en que las administradoras deben reducir su exposición justo cuando salir del mercado es más costoso. Si bien el monto nacional de swaps de tasas extranjeras bajó de US$ 697.000 millones en abril a US$ 525.000 millones en agosto, es importante precisar que esta cifra representa la base sobre la cual se calculan los pagos de los contratos y no dinero perdido directamente.
La situación ha provocado reacciones en el espectro político. Franco Parisi, secretario general del Partido de la Gente (PDG), cuestionó las operaciones con derivados y solicitó al Presidente Kast intervenir en el asunto, señalando posibles responsabilidades tanto de las AFP como de la Superintendencia. En la misma línea, el diputado Raúl Leiva, del Partido Socialista, exigió explicaciones detalladas, especialmente para los cotizantes del Fondo E que están próximos a jubilarse, y pidió una fiscalización rigurosa para determinar si estas inversiones se mantuvieron dentro de los márgenes normativos vigentes.
Finalmente, desde la Asociación de AFP, su gerente de Estudios, Roberto Fuentes, hizo un llamado a los afiliados a mantener la calma y evitar tomar decisiones apresuradas basadas únicamente en la rentabilidad del último mes.






