El Servicio Geológico Colombiano (SGC), a través de la Red Sismológica Nacional, mantiene una vigilancia activa este jueves 27 de agosto de 2026, tras registrarse múltiples movimientos telúricos en diversas regiones del país. La actividad sísmica, característica permanente del territorio colombiano debido a su complejidad geológica, se ha concentrado principalmente en los departamentos de Santander y Chocó durante las últimas horas.
En el departamento de Chocó, la actividad ha sido notable por la frecuencia y la magnitud de los eventos. Uno de los sismos más significativos ocurrió a las 10:25 a.m. con una magnitud de 4.4 y una profundidad de 43 kilómetros, localizado en Istmina. Posteriormente, a las 11:21 a.m., se registró otro temblor en la misma zona de Istmina con una magnitud de 4.0 y una profundidad de 43 kilómetros. Otros eventos en esta región incluyeron un sismo de magnitud 2.7 en Medio San Juan (Andagoya) a las 10:41 a.m., con profundidad de 42 kilómetros, y un movimiento de 2.4 en Sipí a las 08:07 a.m., con 40 kilómetros de profundidad. Asimismo, se reportó un sismo de 2.8 en Istmina a las 12:08 a.m. y uno de magnitud 2.2 en Sipí, clasificado como superficial.
Paralelamente, el departamento de Santander ha presentado una secuencia de sismos, muchos de ellos con profundidades considerables. A las 02:35 p.m. se reportó un temblor de magnitud 2.8 en San Andrés, con una profundidad de 148 kilómetros. Previamente, a las 01:28 p.m., se registró un sismo de magnitud 3.0 en Los Santos, con 149 kilómetros de profundidad. En la madrugada de este mismo jueves, Los Santos volvió a ser epicentro de un movimiento de magnitud 3.2 a las 12:24 a.m., con una profundidad de 154 kilómetros. Otros reportes incluyen un sismo de 3.2 en Simacota a las 7:46 a.m. (107 km de profundidad), uno de 2.1 en San Vicente de Chucurí a las 07:35 a.m. (117 km de profundidad) y un evento de 2.6 en Piedecuesta durante la madrugada, con una profundidad de 147 kilómetros.
La recurrente actividad sísmica en Colombia se explica por la interacción de las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y el Caribe. Esta configuración genera diversas fuentes de sismicidad, que pueden originarse tanto en zonas de subducción como en fallas geológicas internas. Entre las estructuras más relevantes se encuentran la falla de Bucaramanga-Santa Marta, la falla de Romeral y la falla de Algeciras, las cuales permiten la liberación de energía acumulada en la corteza terrestre.
Un punto de especial interés para los especialistas es el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga en Santander. Esta zona se caracteriza por una elevada frecuencia de sismos, la mayoría de los cuales poseen magnitudes pequeñas que no son percibidas por la población, pero que son fundamentales para el estudio de la dinámica sísmica del país. Además de esta región, el suroccidente colombiano, cerca de la costa del Pacífico y la frontera con Ecuador, así como el piedemonte de la cordillera Oriental en Meta, Cundinamarca, Boyacá y Tolima, son zonas con actividad constante.
El SGC enfatiza que los datos iniciales de cualquier sismo son preliminares y pueden ser ajustados tras una revisión detallada de las señales. Para comprender estos reportes, es vital diferenciar entre magnitud, que mide el tamaño del terremoto en su origen, e intensidad, que describe los efectos percibidos en un lugar determinado, evaluados mediante la Escala Macrosísmica Europea EMS-98. Asimismo, la profundidad influye en la percepción: los sismos superficiales pueden generar sacudidas fuertes cerca del epicentro, mientras que los profundos pueden sentirse en áreas más amplias pero con menor impacto superficial.
Históricamente, Colombia ha enfrentado eventos devastadores, como el terremoto de Tumaco de 1906, el de Popayán en 1983 y el del Eje Cafetero en 1999. Más recientemente, el 17 de agosto de 2023, se registró un sismo de magnitud 6.1 cerca de El Calvario, Meta, que generó una secuencia de más de 180 réplicas en las siguientes horas.
Ante estos fenómenos, las autoridades recomiendan seguir el protocolo de seguridad: agacharse, cubrirse y sujetarse. Se insta a la población a alejarse de ventanas, objetos que puedan caer y evitar el uso de ascensores. En caso de estar en la calle, se debe mantener distancia de edificios y postes. Finalmente, el SGC aclara que, aunque la ciencia permite el monitoreo y análisis en tiempo real, no existe actualmente un método para predecir la fecha, hora o ubicación exacta de un terremoto.




