Los laboratorios estadounidenses Moderna y Merck han desarrollado una vacuna personalizada que abre nuevas expectativas para el tratamiento del melanoma, el tipo de cáncer de piel considerado como el más grave. Este avance representa un cambio de paradigma en el abordaje de la enfermedad, ya que, a diferencia de las inmunizaciones convencionales, este tratamiento no tiene como objetivo la prevención ni puede ser adquirido de forma directa en una farmacia, sino que se elabora específicamente para cada paciente basándose en el análisis de su propio tumor.
Para profundizar en los alcances de este desarrollo, el médico dermatólogo Gastón Galimberti —especialista en cáncer de piel, creador del Centro de Cáncer de Piel del Hospital Italiano de Buenos Aires, coordinador de Dermatología del Centro Médico Estética Buenos Aires y director de campañas de prevención en Misiones— brindó precisiones técnicas sobre el funcionamiento de esta terapia.
El especialista comenzó aclarando la naturaleza de este tratamiento. Si bien es correcto denominarlo "vacuna", Galimberti remarcó que su operatividad es distinta a la de las vacunas preventivas aplicadas a la población general. El médico explicó que no se trata de un producto estandarizado que el paciente pueda comprar, ni de una campaña masiva similar a la ocurrida durante la pandemia de COVID-19, sino de un diseño terapéutico ajustado a las características particulares del melanoma de cada individuo.
El proceso comienza con un diagnóstico exhaustivo donde se realiza la secuenciación del melanoma para observar las alteraciones genéticas presentes. Posteriormente, esta información se compara con las células normales del mismo paciente, ya sea a través de muestras de sangre o de piel sana. Este análisis comparativo es fundamental, ya que permite identificar con precisión los puntos específicos y las mutaciones que deben ser atacados por el sistema inmunológico.
A partir de estos datos, se elabora una vacuna basada en ARN mensajero. La función de esta tecnología es "enseñar" al sistema inmunológico del paciente a reconocer las proteínas propias de las células tumorales como elementos extraños, activando así una respuesta defensiva dirigida contra el cáncer. No obstante, la vacuna no actúa sola; el tratamiento se complementa con otra terapia que estimula la respuesta inmunitaria general y potencia la acción de los linfocitos T. Según señaló Galimberti, se trata de un sinergismo muy dirigido y personalizado.
El dermatólogo recordó que la lucha contra el cáncer de piel ha evolucionado significativamente desde principios de siglo. Desde el año 2000 se han implementado terapias dirigidas e inmunológicas, y aunque la combinación de ambas ya permitía obtener mejores resultados que en el pasado, las respuestas iniciales eran todavía limitadas y no siempre satisfactorias para todos los casos.
En cuanto al contexto local, Galimberti indicó que Argentina ya cuenta con una alternativa aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Sin embargo, subrayó una diferencia crucial: la vacuna argentina está dirigida a la inmunidad celular de manera general y está disponible para una población con determinadas lesiones, mientras que el desarrollo de Moderna y Merck es estrictamente personalizado, respondiendo a las mutaciones específicas del tumor de cada persona.
En términos logísticos, la fabricación de esta vacuna a medida requiere un tiempo considerable. Desde que se obtiene y analiza la muestra tumoral hasta que la vacuna está lista, el proceso puede demandar entre 60 y 90 días. Asimismo, la aplicación no consiste en una dosis única; el tratamiento se administra de manera periódica, repitiéndose cada tres semanas durante un periodo aproximado de seis meses.
Finalmente, el especialista advirtió sobre las barreras de acceso. Debido a que son terapias innovadoras, suelen tener costos elevados. Galimberti explicó que no es un medicamento que el médico receta para que el paciente lo compre en una farmacia, sino que debe pasar por una auditoría médica exhaustiva para evaluar las posibilidades terapéuticas y verificar si las indicaciones coinciden con la cobertura de la obra social o prepaga del paciente.
Respecto a la validación científica, Galimberti señaló que los resultados completos del estudio serán presentados en los próximos congresos científicos internacionales. Se trata de un protocolo multicéntrico que contó con la participación de más de mil pacientes, incluyendo voluntarios argentinos, cuyos datos finales se darán a conocer una vez que se abran completamente las cifras del estudio.






