¿Se está enfriando el entusiasmo empresarial con el gobierno de Javier Milei? Recientes encuentros en la Bolsa de Comercio de Rosario y el Council of Americas revelan que, si bien los empresarios apoyan el rumbo económico general, los aplausos ya no son tan entusiastas.
Existe una marcada división sectorial. Mientras que la minería, la energía y el agro crecen a dos dígitos, la industria, el comercio y la construcción —sectores que representan casi el 45% del empleo formal— atraviesan momentos críticos. Ante esto, los dirigentes industriales no piden volver a los subsidios, sino implementar políticas de transición y abrir canales de diálogo reales.
Sin embargo, denuncian que sus recomendaciones son desestimadas en los despachos oficiales, sintiéndose vistos como "cómplices del pasado". Además, señalan una contradicción: la defensa absoluta del libre mercado frente a la creación del RIGI, que otorga beneficios impositivos y cambiarios a sectores específicos. En este sentido, el campo reclama la eliminación de las retenciones para potenciar la producción de granos.
Otro punto de fricción son las formas. El tono burlón del presidente y la minimización de la caída del consumo preocupan al sector. Analistas advierten que el posible repunte del consumo podría estar vinculado a un crecimiento de la economía informal, lo que pondría en riesgo la sostenibilidad del superávit fiscal a largo plazo.
La advertencia final de los hombres de negocios es clara: si no se comprende el descontento social derivado del desempleo y el cierre de fábricas, se podría generar una "nostalgia del pasado". El sector pide moderación, concordia y diálogo para construir una mayoría que asegure que las políticas de estabilidad y apertura perduren en el tiempo.
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