Chile ha experimentado una mejora notoria en la calidad de su aire durante los últimos veinte años. Sin embargo, este progreso no ha sido uniforme en todo el territorio, persistiendo desigualdades significativas entre las diversas regiones del país. De acuerdo con un análisis publicado en el año 2025 en la revista Atmosphere, desarrollado conjuntamente por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo (UDD), se ha logrado una reducción de contaminantes como el material particulado fino (PM2.5), aunque las brechas ambientales siguen siendo una preocupación relevante.
El informe pone especial énfasis en la situación del sur chileno, donde el uso intensivo de leña húmeda se mantiene como la principal causa de contaminación atmosférica. Al respecto, Kevin Basoa, representante del CR2, ha señalado que la regulación sobre el uso de leña aún no se ha implementado de manera plena en dicha región. A esto se suma que el uso de este combustible está profundamente arraigado en la identidad de muchas comunidades, lo que dificulta la adopción de nuevas medidas. Asimismo, factores geográficos y la estabilidad atmosférica vinculada al Océano Pacífico obstaculizan la dispersión adecuada de los contaminantes en la zona.
En contraste, el norte y el centro del país enfrentan la problemática de las denominadas “zonas de sacrificio”. A pesar de que los valores generales de dióxido de azufre (SO₂) han mostrado un descenso, todavía se registran episodios agudos de contaminación, particularmente en localidades como Coronel y Talcahuano, donde el problema persiste.
En cuanto al monitoreo actual, el 23 de agosto de 2026, la calidad del aire en la localidad de Mirasol se reportó como "buena". Los niveles de MP 2.5 se situaron en 45 µg/m3 con un Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) de 90. Esta cifra indica que los contaminantes presentes no representan un riesgo significativo para la salud de los habitantes, permitiendo que la población realice sus actividades diarias con normalidad y contribuyendo al bienestar general de la ciudad.
A pesar de que el estado sea catalogado como "bueno", existen restricciones vigentes. En materia de calefacción, se prohíbe el uso de calefactores a leña, exceptuando los de pellets, en la provincia de Santiago y en las comunas de San Bernardo y Puente Alto, manteniendo además un control de humos visibles. En el ámbito del transporte, rige una restricción permanente para vehículos sin sello verde al interior del Anillo Américo Vespucio, y una restricción de cuatro dígitos fuera de dicho anillo, de lunes a viernes. Los vehículos con sello verde inscritos antes del 1 de septiembre de 2011 tienen una restricción de dos dígitos los días hábiles.
Las motocicletas inscritas antes del 1 de septiembre de 2010 también enfrentan una restricción permanente de dos dígitos de lunes a viernes, al igual que los camiones de transporte de carga sin sello verde, que operan bajo una restricción de cuatro dígitos. Adicionalmente, se prohíben las quemas agrícolas en toda la Región Metropolitana entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre.
Técnicamente, la calidad del aire se mide mediante el ICAP, basado en el D.S. Nº 59/1998 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que establece la Norma de Calidad Primaria para Material Particulado Respirable MP10. La escala del ICAP se divide en: Buena (0 – 99), Regular (100 – 199), Alerta (200 – 299), Pre-emergencia (300 – 499) y Emergencia (500 o superior). Las MP10 son partículas inhalables menores a 10 micrómetros pero mayores a 2.5, generadas por fuentes móviles o estacionarias, ya sea de forma natural o antropogénica, asociadas generalmente a combustiones no controladas en vehículos, industrias de fundición, cerámica, pinturas y plantas de energía.
Para los días de pre-emergencia y emergencia, se recomienda el uso de mascarillas en niños, adultos mayores, embarazadas y enfermos crónicos. Otras sugerencias incluyen preferir el transporte público, mantener la revisión de gases al día, cambiar el aceite del motor oportunamente y evitar fumar en espacios cerrados. Asimismo, se insta a adquirir calefactores certificados en eficiencia energética y emisiones, evitando la quema de basura u hojas.
Respecto al uso adecuado de la calefacción, es fundamental utilizar leña seca con una humedad menor al 25% y que esté picada, evitando quemar troncos enteros. Se recomienda iniciar el fuego solo con astillas secas y papel, manteniendo el tiraje abierto al menos 10 minutos tras el encendido o la recarga. Es vital revisar la salida de humo y evitar la acumulación de creosota y hollín en el cañón para reducir riesgos de inflamación y contaminación. Se sugiere priorizar combustibles alternativos como gas, electricidad, briquetas o pellet. Finalmente, se recuerda que los comerciantes de leña deben poseer patente municipal y documentación tributaria y forestal que acredite el origen lícito del producto, siendo la boleta el documento necesario para hacer valer los derechos del consumidor.






