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Millonarios reembolsos arancelarios benefician a grandes empresas de EE. UU. mientras consumidores quedan fuera

Los reembolsos de aranceles representaron una ganancia inesperada para las empresas estadounidenses en su trimestre más reciente, pero para los consumidores estadounidenses, no tanto.

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Millonarios reembolsos arancelarios benefician a grandes empresas de EE. UU. mientras consumidores quedan fuera

Los informes financieros más recientes de diversas corporaciones estadounidenses han revelado una ganancia inesperada durante su último trimestre: la recepción de masivos reembolsos de aranceles por parte del Gobierno. Estos pagos, que comenzaron a emitirse en mayo, son el resultado de una determinación de la Corte Suprema que calificó de ilegales los aranceles globales implementados durante la administración de Donald Trump.

La magnitud de estas devoluciones es considerable. El Gobierno inició el proceso de reembolso de un total de 168.000 millones de dólares que habían sido recaudados de aproximadamente 330.000 importadores. Según un documento presentado ante un tribunal por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, hasta el 31 de julio ya se habían enviado 100.000 millones de dólares a los beneficiarios.

Entre las empresas que han reportado las sumas más altas se encuentra el gigante minorista Walmart, que reveló haber recibido un reembolso de 2.900 millones de dólares. Le siguen Apple con 2.200 millones y Ford con 1.300 millones. Otras compañías con ingresos significativos incluyen Target, con 994 millones de dólares; Home Depot, con 730 millones; Nike, con 684 millones; y Amazon, que recibió 640 millones de dólares.

A pesar de este flujo de capital hacia las corporaciones, la situación para los consumidores estadounidenses es muy distinta. Durante el tiempo que estuvieron vigentes los aranceles, muchas empresas elevaron sus precios para cubrir dichos costos, trasladando la carga económica al cliente final. Sin embargo, es improbable que los consumidores recuperen ese dinero.

Existen diversas razones que explican por qué estos fondos no llegarán al bolsillo del ciudadano promedio. Brett Ryan, economista senior para Estados Unidos de Deutsche Bank, señala que es sumamente complejo determinar con precisión cuánto aumentó el precio de un producto específicamente debido a los aranceles. Según Ryan, la fijación de precios depende de múltiples variables, siendo la demanda la más importante. En el caso de Walmart, el economista explica que la empresa utiliza algoritmos de precios avanzados donde los aranceles y sus reembolsos probablemente ni siquiera figuren entre las prioridades principales.

Aunque ejecutivos de Walmart y Target sugirieron que sus planes para reducir precios estaban vinculados al tamaño de los reembolsos, el contexto económico sugiere otras motivaciones. Walmart ha reportado el crecimiento de ventas más lento desde los primeros meses de la pandemia, afectado en parte por el precio de la gasolina, que supera los 4 dólares por galón. Esto genera una ambigüedad sobre si las reducciones de precios responden al reembolso arancelario o a la necesidad urgente de estimular ventas débiles.

Existen algunas excepciones en la gestión de estos fondos. Empresas de transporte como FedEx y UPS, que cobraron los aranceles directamente a sus clientes por envíos internacionales, han retenido los reembolsos y habilitado portales para que los clientes cobren la parte correspondiente. Amazon también indicó que transferiría los reembolsos en un "conjunto limitado de circunstancias" donde se trasladaron cargos específicos de importación a los usuarios.

No obstante, la tendencia general es la retención corporativa. Kyle Peacock, director de Peacock Tariff Consulting, estima que el hogar estadounidense promedio pagó unos 1.700 dólares adicionales entre 2025 y 2026 debido a los aranceles. Según sus cálculos, solo entre el 15 % y el 20 % de ese dinero regresará a los consumidores. Como ejemplo, Peacock cita a Home Depot, que manifestó que utilizaría el dinero para compensar presiones de costos crecientes, como los gastos energéticos, evitando así nuevos aumentos de precios.

El impacto ha sido aún más severo para las pequeñas empresas. A diferencia de las grandes corporaciones, muchas pymes no pudieron subir sus precios sin perder clientes. Beth Benike, fundadora de la empresa de productos para bebés Busy Baby en Minnesota, recibió un reembolso de 50.000 dólares, pero afirma que esto no compensa sus pérdidas. Benike relata que, al intentar subir los precios de sus productos, las ventas cayeron rápidamente, obligándola a absorber los costos arancelarios. Esta situación la llevó a acumular 140.000 dólares en deuda de tarjetas de crédito, recortar la mitad de su personal y reducir sus ingresos a la mitad en el último año. Para ella, el reembolso se destinará exclusivamente a pagar las deudas contraídas para mantener el negocio a flote.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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