En el municipio de Guadalupe, Santander, específicamente en la finca La Bañadera, se está gestando una transformación productiva que rompe con los esquemas tradicionales de la ganadería regional. Nicolás Meneses Ardila, un economista de 26 años que inició su camino en el campo sin experiencia previa en el sector, ha logrado convertir una propiedad que permaneció abandonada durante más de 15 años en un referente de eficiencia y tecnificación lechera.
El proyecto, que comenzó formalmente en 2023, se ubica a 60 kilómetros de El Socorro. La Bañadera, cuyos potreros eran utilizados anteriormente solo para arrendamientos ocasionales de pastoreo, ha sido rescatada bajo una visión empresarial. Meneses Ardila aplicó sus conocimientos académicos en economía para analizar el sector agropecuario, concluyendo que la rentabilidad y el desarrollo económico del campo dependen de la capacidad de abandonar los modelos tradicionales para migrar hacia sistemas sostenibles y tecnificados.
El pilar fundamental de este modelo es la gestión basada en datos. Bajo la premisa de que "lo que no se mide no se puede mejorar", el joven emprendedor implementó un seguimiento riguroso de indicadores clave, tales como la producción diaria de leche, la eficiencia reproductiva, la carga animal, los costos operativos y la rentabilidad general. Este enfoque analítico le ha permitido evaluar y corregir procesos en tiempo real, optimizando la toma de decisiones productivas.
Uno de los cambios más significativos se refleja en la base alimenticia del hato. Meneses decidió sustituir el pasto variedad sabana, predominante en las 20 hectáreas de la finca, por la variedad estrella, la cual ofrece mejores niveles nutricionales y una mayor capacidad de producción de forraje. A la fecha, ya cuenta con ocho hectáreas establecidas y tres recién sembradas, quedando pendientes nueve hectáreas para completar la transición.
La estrategia nutricional ha dado resultados contundentes en la productividad. Mientras que al inicio del proyecto las vacas producían un promedio de entre 8 y 10 litros diarios, actualmente la producción ha ascendido a 16,5 litros por vaca al día, con un promedio de 112,6 días en leche. Según Meneses, el 80 % de estas mejoras son consecuencia directa de la alimentación, subrayando que, aunque la genética y la suplementación son vitales, el forraje sigue siendo la base del sistema.
Además de la nutrición, el manejo del terreno ha sido optimizado mediante un sistema de rotación. El emprendedor maneja potreros de media hectárea, donde los animales permanecen aproximadamente 1,5 días antes de ser rotados. Este método ha permitido incrementar la capacidad de carga animal y aprovechar al máximo el forraje disponible. Asimismo, el sistema integra más de 1.500 árboles, lo que aporta sostenibilidad ambiental y mejora el bienestar animal.
En cuanto a la genética, la finca emplea ejemplares de cruce entre Gyr y Holstein, seleccionados por su capacidad de adaptación al trópico y sus niveles de producción. Adicionalmente, ha incorporado genética Jersey para desarrollar animales con característica A2A2, una cualidad que eleva la calidad de la leche y servirá como base para su próximo proyecto de procesamiento y transformación de productos lácteos.
Los indicadores reproductivos también destacan sobre el promedio regional. Actualmente, el 70 % de las vacas logran la preñez antes de los 120 días de lactancia. En su programa de inseminación más reciente, el éxito fue notable, logrando la preñez de seis de siete vacas.
Este éxito es el resultado de un proceso de capacitación constante. Meneses Ardila ha recurrido a cursos del SENA, eventos de Fedegán, podcasts especializados y la participación activa en el Comité de Ganaderos de la Hoya del Río Suárez. Destaca el apoyo técnico de Carlos Andrés Pinilla y de médicos veterinarios especializados en ecografías, palpaciones e inseminación artificial.
Actualmente, la operación cuenta con 22 vacas en producción, 11 preñadas y ocho animales servidos. Aunque el proyecto ya cubre sus costos operativos, el economista proyecta que la rentabilidad plena se alcanzará al llegar a un hato de entre 40 y 60 vacas en ordeño. Su meta a cinco años es consolidar este sistema y avanzar hacia la producción de derivados lácteos con valor agregado.
Debido a sus resultados, Nicolás Meneses Ardila participará en la V Expolechera, evento organizado por el Comité de Ganaderos de la Hoya del Río Suárez —liderado por su director ejecutivo Gabriel Serrano—, la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la alcaldía de El Socorro. El joven ganadero presentará su conferencia titulada "El arte de organizar el campo: del potrero a la empresa" el próximo 21 de agosto en el sector de la Bascula, en el marco del Congreso Juvenil Ganadero.
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