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El grupo mexicano MIYM adquiere San Ignacio y consolida su expansión en la industria láctea argentina

El grupo mexicano MIYM concretó su tercera compra en el mercado local y se quedó con la marca que lidera las exportaciones argentinas del rubro - LA NACION

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El grupo mexicano MIYM adquiere San Ignacio y consolida su expansión en la industria láctea argentina

San Ignacio, una de las marcas más reconocidas de la industria alimentaria argentina, ha cambiado de propiedad. La empresa santafesina fue adquirida por el grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM), una operación que permite a la compañía mexicana profundizar su desembarco y presencia en el sector lácteo de Argentina.

La transacción se concretó luego de varias semanas de intensas negociaciones. Si bien el monto de la operación no trascendió, el movimiento representa la tercera adquisición realizada por el grupo mexicano en el país durante este año, sumándose a las compras previas de Lácteos Aurora y Lácteos Karina. Con estas movidas, MIYM busca ampliar su escala industrial y fortalecer su posición en el negocio lácteo regional.

Este cambio de mando fue acompañado por la salida de Alejandro Reca, quien desempeñó el rol de CEO y accionista de la compañía durante casi 15 años. A través de una carta de despedida dirigida a sus colaboradores, Reca realizó un balance detallado de su gestión, indicando que deja la compañía como gerente general tras haber cumplido la etapa y los objetivos propuestos. En su mensaje, el ejecutivo manifestó sentirse tranquilo y orgulloso, asegurando que San Ignacio cuenta ahora con las bases de una mejor organización y se encuentra reposicionada tanto en el mercado local como en el escenario mundial.

Al analizar el estado de la empresa al momento de su ingreso, Reca recordó que encontró una organización afectada por diversas limitaciones productivas, comerciales y financieras. A este panorama interno se sumaba un contexto externo complejo, caracterizado por un sistema financiero rígido y un regulador y un gremio que se mostraban esquivos ante los procesos de cambio.

Según el balance presentado por el ex CEO, el eje central de la transformación fue el capital humano. Reca subrayó que ninguna transformación es sustentable si no es impulsada por las personas que integran la compañía en el día a día. Entre los logros alcanzados durante su gestión, enumeró una vinculación más estrecha con los productores de leche, mejoras significativas en el monitoreo y la calidad de la materia prima, y la renovación de las instalaciones.

Asimismo, el ejecutivo destacó la profesionalización de la firma a través de un diálogo más estratégico con los clientes y la búsqueda de mejores proveedores. En términos de recursos humanos, resaltó la incorporación de más profesionales universitarios y un aumento en la presencia de mujeres en la organización, implementando además un esquema de incentivos para completar estudios superiores. Para optimizar la operación, se estableció un sistema de gestión integrado que abarca desde la recepción de la materia prima hasta la venta final en los mercados domésticos y de exportación.

El resultado de este proceso se tradujo en una empresa con mayor productividad, nuevos productos, un compromiso con el medio ambiente y una mejor gobernanza corporativa. Gracias a esto, San Ignacio se consolidó como líder en la exportación de dulce de leche, llevando sus productos a mercados exigentes como Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam. Además, la marca logró una posición destacada en la producción de queso azul, destinando la mayor parte de este volumen al mercado externo.

En cuanto a su trayectoria, San Ignacio fue fundada en Rosario en 1939 por Ignacio Rodríguez Soto, quien inició la actividad con la elaboración artesanal de dulce de leche. La empresa comenzó su camino internacional en 1978 con su primera exportación hacia Alemania y fue pionera entre las firmas argentinas en obtener la certificación requerida para ingresar al mercado de la Unión Europea.

En 1997, la producción fue trasladada a Sauce Viejo y, un año después, se incorporó una planta en Hipatia, Santa Fe, dedicada exclusivamente a la elaboración de quesos. En el plano societario, la empresa fue adquirida en 2011 por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat, para luego ser vendida en 2013 a los argentinos Alejandro Reca, Alejandro Bertín y Diego Temperley.

Sobre el comprador, Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) fue fundada en 2007 en Puebla, México, y se especializa en la producción y envasado de leche y derivados. En su país de origen, opera marcas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México, además de contar con una división de maquila para grandes marcas industriales. Para el año 2025, la empresa comercializó 365 millones de litros con marcas propias y otros 225 millones de litros destinados a socios comerciales. Para MIYM, la compra de San Ignacio constituye un paso estratégico más en su plan de expansión en Argentina y América del Sur.

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