ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · sábado, 24 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

La gota: más que un dolor articular, un factor de riesgo para la salud cardiovascular

Harvard Health Publishing repasó los principales factores asociados a este trastorno, las opciones de tratamiento y los hábitos que ayudan a reducir complicaciones

Audionoticia

Escucha el reporte completo

La gota: más que un dolor articular, un factor de riesgo para la salud cardiovascular

La gota es ampliamente reconocida como una forma de artritis inflamatoria que se produce debido a la acumulación de ácido úrico en el organismo. Este exceso de sustancia puede derivar en la formación de cristales dentro de las articulaciones, lo que desencadena cuadros de dolor intenso, hinchazón y enrojecimiento. Estos ataques suelen manifestarse de manera repentina y afectan con frecuencia al dedo gordo del pie, aunque también es común que se presenten en los tobillos, las rodillas y otras zonas articulares.

Sin embargo, evidencia reciente citada por Harvard Health Publishing sugiere que este trastorno no se limita únicamente al impacto en las articulaciones. Diversos estudios indican que la gota está asociada con un incremento en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluyendo la insuficiencia cardíaca, la enfermedad coronaria y diversas alteraciones en el ritmo del corazón. Aunque la relación exacta entre ambas condiciones continúa bajo investigación, los especialistas señalan que existen procesos inflamatorios y factores compartidos que ayudan a comprender este vínculo sistémico.

Sobre este punto, el Dr. Robert Shmerling, exjefe clínico de la División de Reumatología del Centro Médico Beth Israel Deaconess, ha planteado que las medidas beneficiosas para controlar la gota suelen ser igualmente favorables para la salud del corazón. Esta observación resalta que tanto el cuadro articular como el riesgo cardíaco comparten diversos determinantes, especialmente en lo referente a los hábitos cotidianos y la alimentación.

Entre los factores que elevan la probabilidad de desarrollar gota se encuentran la predisposición genética y una serie de trastornos metabólicos comunes en la población adulta. Según el reporte de Harvard Health Publishing, es frecuente que las personas diagnosticadas con gota presenten simultáneamente condiciones como hipertensión arterial, diabetes u obesidad, las cuales, a su vez, incrementan la posibilidad de sufrir eventos cardiovasculares graves.

Un elemento crítico en esta relación es el papel de la inflamación. Durante un ataque agudo de gota, el sistema inmunitario responde intensamente a los cristales de ácido úrico. No obstante, fuera de estos episodios críticos, puede persistir una actividad inflamatoria de menor nivel pero sostenida en el tiempo. Este proceso continuo puede provocar el deterioro del revestimiento interno de los vasos sanguíneos y facilitar la acumulación de placa grasa en las arterias, alteración que reduce el flujo sanguíneo y se vincula directamente con la enfermedad coronaria.

En este contexto, el tratamiento precoz adquiere un valor fundamental. El Dr. Shmerling sostiene que existen abordajes terapéuticos eficaces para aliviar los ataques y reducir la frecuencia de nuevos episodios. Datos recientes sugieren que lograr un control óptimo del ácido úrico podría ofrecer ventajas adicionales para la salud cardiovascular. Una investigación publicada en marzo de 2026 en la revista JAMA Internal Medicine reveló que aquellos pacientes con gota que lograron reducir sus niveles de ácido úrico en sangre a menos de 6 mg/dL mediante medicación presentaron un 9% menos de probabilidades de morir por una enfermedad cardíaca, sufrir un accidente cerebrovascular o un infarto en los cinco años posteriores al tratamiento.

El manejo farmacológico de la gota se estructura en dos grandes grupos. El primero se enfoca en contener los síntomas durante las crisis agudas, utilizando corticosteroides, colchicina y antiinflamatorios no esteroideos, como el naproxeno o el ibuprofeno. El segundo grupo tiene como objetivo prevenir la recurrencia de los ataques mediante la disminución del ácido úrico circulante, empleando fármacos como el febuxostat y el alopurinol, especialmente indicados en casos severos o pacientes con dos o más ataques anuales.

A pesar de la eficacia de los fármacos, el control integral de la salud es indispensable. Se recomienda que quienes padecen gota consulten con sus médicos sobre el riesgo cardíaco y mantengan un monitoreo constante de la glucosa, el colesterol y la presión arterial. Estos indicadores permiten detectar desequilibrios que pueden tratarse con fármacos específicos o cambios en el estilo de vida.

La alimentación es un pilar central en estas recomendaciones. Patrones como el plan DASH y la dieta mediterránea son útiles para controlar el ácido úrico y proteger el sistema cardiovascular. Ambos modelos priorizan el consumo de pescado, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, lácteos bajos en grasa, cereales integrales, frutas y verduras, mientras limitan los azúcares agregados y la carne roja, componentes asociados con perfiles metabólicos deficientes.

Finalmente, la actividad física regular es esencial. Se recomienda acumular entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, como el uso de la bicicleta o caminatas a paso ligero, complementado con rutinas de fuerza al menos dos veces por semana. Esta combinación mejora la sensibilidad a la insulina, la presión arterial, el peso corporal y el funcionamiento general del sistema circulatorio. Para quienes requieran bajar de peso y no logren hacerlo con medidas habituales, se sugiere consultar a un profesional sobre tratamientos adicionales, incluyendo medicamentos para adelgazar. Así, la gota deja de ser vista como un problema aislado de las articulaciones para integrarse en una estrategia global de prevención cardiovascular.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video