La llegada del periodo estival y el incremento del tiempo libre representan, para muchas personas, la oportunidad ideal para retomar la actividad física o iniciarse en la práctica de algún deporte. Sin embargo, esta transición debe gestionarse con cautela. La doctora Sara Laxe García, médica rehabilitadora y directora del Comité Científico de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), ha advertido sobre la importancia de adoptar estas rutinas de forma progresiva, subrayando que el objetivo fundamental debe ser mantener el hábito adquirido durante el resto del año.
Una de las principales advertencias de la especialista radica en la falsa percepción del tiempo vacacional. Laxe García ha sido tajante al afirmar que no es posible concentrar en apenas dos semanas todo el ejercicio físico que se ha omitido durante los meses anteriores. Durante el verano, es sumamente habitual que las personas pasen de un estado de sedentarismo a realizar actividades que demandan un esfuerzo físico considerable, tales como caminar distancias más largas, practicar deportes ocasionales, mover objetos pesados, cargar maletas o incluso cargar a niños cansados.
Desde la perspectiva médica, la doctora ha insistido en un concepto fundamental: el cuerpo humano no entiende de calendarios vacacionales, sino de cargas. Los problemas musculares y articulares suelen emerger precisamente cuando se le exige al organismo, en un periodo muy breve, un esfuerzo para el cual no ha sido preparado durante meses. Esta realidad se refleja directamente en la asistencia sanitaria; la especialista ha observado que cada verano se produce un cambio notable en el perfil de los pacientes que son remitidos desde los servicios de Urgencias y de Atención Primaria.
Según ha detallado la doctora, mientras que en esta época disminuyen las patologías derivadas de la actividad laboral, se produce un incremento significativo de aquellas relacionadas con el ocio, los desplazamientos y el deporte practicado de manera ocasional. Ante este escenario, la recomendación es aprovechar el verano para mantenerse activo, pero siempre comenzando con una intensidad moderada. Para reducir el riesgo de sobrecargas y lesiones, Laxe García aconseja seguir una serie de pautas preventivas básicas: realizar un calentamiento previo, utilizar el material y el calzado adecuados, mantener una hidratación constante, evitar las horas de máxima exposición al calor, buscar zonas de sombra y respetar estrictamente los tiempos de descanso.
En aquellos casos en los que existan dudas sobre cómo iniciar una rutina o cómo adaptarla a la condición física particular de cada individuo, la recomendación es consultar con un profesional. Existen situaciones cotidianas que pueden derivar en molestias graves, como jugar a las palas sin entrenamiento previo, correr sobre la arena, realizar caminatas prolongadas, hacer turismo con calzado inadecuado o adoptar malas posturas durante viajes largos.
Especialmente, la doctora ha hecho hincapié en los riesgos de jugar a las palas, una actividad que exige un gran esfuerzo de los hombros, codos y muñecas, mientras que los tobillos y las rodillas se ven comprometidos debido a la inestabilidad del terreno. Para mitigar estos riesgos, aconseja priorizar la movilidad, mantener una intensidad moderada, realizar descansos, hidratarse y, fundamentalmente, detener la actividad si el dolor aumenta o si se percibe un cambio en la marcha.
En cuanto a la carrera en la playa, la especialista ha advertido que correr por la orilla no es equivalente a hacerlo sobre una superficie firme. La arena exige un mayor esfuerzo al pie, al tobillo y a la pierna, además de que su inclinación natural provoca que la carga se reparta de forma deficiente.
Otro punto crítico son las maletas. Para evitar lesiones, se recomienda repartir el contenido del equipaje o solicitar ayuda. Al momento de levantar la maleta, la técnica correcta consiste en acercarla al cuerpo, utilizar ambas manos, flexionar las caderas y las rodillas, impulsarse con las piernas y evitar cualquier tipo de giro brusco del tronco.
Respecto al calzado, aunque las chanclas no son intrínsecamente malas, su uso prolongado durante horas altera la marcha y puede favorecer la aparición de molestias y fascitis plantar. Para realizar actividades de turismo, lo más recomendable es emplear calzado cómodo y que esté sujeto al pie. Asimismo, la doctora ha aclarado que caminar descalzo por la arena no mejora necesariamente la circulación y, en algunos casos, puede incluso agravar la fascitis.
Finalmente, ante la aparición de calambres, la instrucción es parar, estirar, descansar, refrescarse e hidratarse. Si se produce una torcedura que presente hinchazón, se recomienda proteger la zona afectada, reducir la actividad y aplicar frío de forma breve, siempre envolviendo el hielo en tela. La doctora Laxe García ha concluido enfatizando que la prevención no implica quedarse quieto, sino progresar conscientemente y atender a las señales de cansancio o dolor del cuerpo.





