La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el instrumento inversor y de intervención del Gobierno español, ha retomado su actividad en los mercados de capitales después de tres décadas de ausencia. En un movimiento descrito como inédito en los últimos treinta años, el holding público ha recurrido a la emisión de pagarés para obtener financiación, una decisión que coincide con un periodo de crecimiento acelerado de su endeudamiento.
En los últimos cinco meses, la SEPI ha ejecutado seis emisiones dentro de un programa de pagarés anunciado el pasado mes de marzo, logrando captar un total de 161,8 millones de euros. Este programa tiene un alcance global de hasta 1.000 millones de euros, lo que proporciona a la sociedad un margen financiero considerable para ejecutar sus actuaciones. Este mecanismo permite a la entidad no solo invertir y rescatar a sus empresas participadas, sino también acometer nuevas inversiones estratégicas.
La elección de los pagarés, que consisten en deuda emitida directamente al mercado, responde a una búsqueda de mayor flexibilidad y eficiencia económica. A través de este instrumento, la SEPI puede decidir el momento preciso de acudir al mercado, obteniendo fondos de una manera más rápida y a un coste inferior en comparación con la financiación bancaria tradicional.
Según la propia sociedad, el lanzamiento de este programa tiene como objetivo primordial la diversificación de sus fuentes de financiación. Con esta estrategia, la SEPI busca reducir su dependencia de las inyecciones de capital procedentes de los Presupuestos Generales del Estado —los cuales han sufrido continuas prórrogas— y disminuir el peso de los créditos otorgados por las entidades financieras.
Este movimiento financiero se produce en un contexto donde la SEPI ha sido una pieza fundamental en la política económica del Gobierno de Pedro Sánchez. El holding ha sido el vehículo para incrementar la posición estatal en sectores estratégicos, destacando el aumento de la participación en la compañía de defensa Indra, el regreso al capital de Telefónica con una cuota del 10% y la entrada en Talgo mediante la adquisición de capital y deuda. Estas operaciones han sido objeto de críticas por parte de la oposición, evidenciando la voluntad del Ejecutivo de mantener un actor relevante en sectores clave de la economía.
Sin embargo, el margen financiero obtenido mediante los pagarés no solo podría destinarse a nuevas inversiones, sino que es probable que se utilice para sostener a empresas participadas que presentan dificultades financieras, como es el caso de Navantia y Correos. La preocupación reside en que la SEPI continúa elevando sus niveles de endeudamiento año tras año.
Los datos reflejan una tendencia preocupante: según las últimas cuentas consolidadas, la deuda total del grupo SEPI alcanzó los 16.504 millones de euros al cierre de 2025, lo que supone un incremento interanual del 17,5%. Si se analiza la evolución a medio plazo, la cifra es aún más impactante, ya que en 2021 la deuda ascendía a 8.287 millones de euros, lo que significa que el endeudamiento del grupo se ha duplicado en apenas cuatro años.
La presión financiera se intensificará en el corto plazo, dado que aproximadamente la mitad de la deuda total al cierre de 2025 vence durante el ejercicio 2026. Esto implica que la SEPI y sus participadas deberán renovar o reducir un pasivo de 8.271 millones de euros en el próximo año. En este escenario, el programa de pagarés se vuelve crítico para ganar autonomía frente a la banca.
Actualmente, la financiación bancaria de la sociedad suma 4.761 millones de euros, con un tipo medio de interés del 2,74%. De este total, 3.518 millones corresponden directamente a la SEPI, mientras que el resto pertenece a sus participadas, destacando Correos con una deuda bancaria de 953 millones de euros.
El análisis detallado del incremento de la deuda en 2025 señala que el grueso del crecimiento se debe a «otros pasivos financieros», compromisos de pago de sus sociedades. Destaca especialmente Sepides, con una deuda de 3.264 millones de euros derivada de fondos europeos gestionados para los Perte del plan de recuperación, procedentes del Ministerio de Industria y Turismo.
Por otro lado, Navantia se consolida como el líder en deuda dentro del grupo. La empresa naval adeuda 4.728 millones de euros al Ministerio de Industria y Turismo, préstamos concedidos a tipo cero para programas de Defensa. A esto se suman más de 2.200 millones de euros en préstamos directos de la SEPI para mantener su operatividad, a pesar de que la compañía volvió a registrar pérdidas en 2025.
Finalmente, Correos sigue representando un desafío financiero. En la última década, la empresa postal ha acumulado pérdidas superiores a los 1.000 millones de euros. Aunque en 2025 ha regresado a la senda de los beneficios, esto ha sido posible gracias al apoyo público, incluyendo un rescate de 3.000 millones de euros aprobado por el Congreso en 2025 para garantizar su solvencia y viabilidad.






