El Gobierno Nacional ha iniciado una serie de maniobras políticas urgentes tras sufrir un revés en el Congreso que afectó su agenda reformista. Bajo la coordinación de Karina Milei, el Ejecutivo ha reactivado los acercamientos con Mauricio Macri y ha ordenado una reestructuración de la agenda legislativa. Como parte de este proceso, se modificó la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal, eliminando la posibilidad de que los funcionarios públicos accedan al beneficio impositivo para evitar mayores polémicas, lo que permitió obtener el dictamen correspondiente con escaso debate.
El diálogo entre Karina Milei y el expresidente Mauricio Macri ha sido el eje de esta semana. Aunque existen versiones contradictorias sobre quién inició el contacto, el resultado es un acuerdo tentativo para establecer reuniones cada quince días con el objetivo de armar una agenda parlamentaria conjunta. No obstante, persiste una marcada desconfianza mutua. Macri ha manifestado su escepticismo y ha impuesto una condición clara: el mantenimiento de los espacios territoriales del Pro. El expresidente ha dejado en claro que no habrá acuerdo si el Gobierno intenta imponer candidatos propios en la Ciudad de Buenos Aires, así como en gobernaciones de Entre Ríos y Chubut, o en intendencias actualmente controladas por el macrismo.
Dentro del Pro, la situación es heterogénea. Mientras algunos sectores, representados por Cristian Ritondo, avanzan hacia una fusión completa con La Libertad Avanza, otros, como Hernán Lacunza, buscan mantener una identidad electoral propia y ratifican su aspiración a la presidencia. Esta división interna también se manifiesta en el plano económico, donde figuras como Lacunza y el expresidente del Banco Central, Guido Sandleris, han alertado sobre los riesgos de las medidas gubernamentales para facilitar préstamos en dólares, advirtiendo que se podrían repetir errores de finales de los noventa que llevaron a la pesificación asimétrica. A este debate se sumó Andrés Neumeyer, quien cuestionó el relajamiento de la política crediticia en un año electoral y en medio de discusiones sobre la independencia del BCRA.
En paralelo, el peronismo ha reaccionado rápidamente ante la fragilidad del Gobierno en el Congreso. Los principales espacios opositores, incluyendo a gobernadores como Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella, junto al senador Gerardo Zamora, se reunieron en una "contracumbre". El compromiso central de este encuentro fue preservar la herramienta de las PASO para definir las candidaturas presidenciales, evitando imposiciones externas. En este escenario, la figura de Cristina Kirchner sigue siendo determinante; aunque su entorno confía en una decisión favorable del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas respecto a sus derechos políticos, se evalúan diversos escenarios electorales, incluyendo el apoyo a Kicillof o la búsqueda de opciones de centro lideradas por Sergio Massa.
El contexto económico agrava la tensión política. Los datos recientes muestran una inflación que subió un 2,1% en julio, interrumpiendo una tendencia a la baja. Además, se ha registrado el cierre de 30.636 empresas desde que asumió Javier Milei, con fuertes impactos en Tierra del Fuego, Salta y Río Negro. Los sectores de comercio, industria manufacturera y gastronomía fueron los más afectados, y el crecimiento en minería y energía no ha sido suficiente para compensar estas pérdidas. En términos de empleo, se han perdido 411.613 puestos de trabajo registrados, con caídas significativas en la industria y el comercio.
El mercado financiero también refleja esta incertidumbre. El riesgo país ascendió a 472 puntos, influenciado en parte por las expectativas de aumento de tasas de la FED en Estados Unidos. Desde la consultora Suramericana Visión se advierte que la flexibilización de regulaciones crediticias podría generar un riesgo sistémico en el sector financiero que no se veía desde la crisis de 2001.
Mientras tanto, el presidente Javier Milei ha mantenido un perfil bajo, permaneciendo recluido en la quinta de Olivos durante los últimos ocho días sin actividad pública oficial. Su única interacción conocida fue una cena con el economista Sebastián Galiani. En el ámbito legislativo, Patricia Bullrich ha manifestado preocupación por la pérdida de apoyo en el Senado, advirtiendo que la articulación del peronismo podría bloquear cualquier iniciativa gubernamental.
Finalmente, un estudio del Observatorio Pulsar-UBA revela un fenómeno creciente denominado "ningunismo": el 42% de los consultados no se identifica con ninguna opción partidaria, el valor más alto en tres años. Esto coincide con datos de la Universidad de San Andrés, que sitúan la insatisfacción general en un 69%, con una aprobación para Milei del 35% frente a una desaprobación del 61%. Actualmente, existe una paridad en las preferencias electorales entre el peronismo (26%) y los libertarios (24%), con un porcentaje significativo de indecisos.






