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Uruguay impulsa nueva etapa de expansión solar con apertura a la inversión privada

La solar se prepara para dar un salto en Uruguay, con más capacidad, inversión privada y nuevos proyectos en el interior

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Uruguay impulsa nueva etapa de expansión solar con apertura a la inversión privada

Uruguay ha iniciado una nueva fase de expansión en su generación eléctrica, centrando sus esfuerzos en la energía solar como uno de los ejes principales de crecimiento. Esta estrategia surge tras la transformación de la matriz energética ocurrida durante la década anterior y busca responder a un escenario de incremento en la demanda eléctrica, impulsado principalmente por la electrificación de diversos sectores económicos, el avance de la movilidad eléctrica y el desarrollo industrial del país.

En este marco, la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) tiene proyectado sumar entre 500 y 600 megavatios (MW) de generación solar durante los próximos cinco años. Esta meta se encuentra alineada con la estrategia definida por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), que posiciona a la tecnología solar como una de las piedras angulares de la política energética para el próximo quinquenio, aprovechando que se ha convertido en una de las opciones renovables más competitivas a nivel global.

Una de las novedades más significativas de este plan es la reintegración del sector privado en el desarrollo de la capacidad solar. Las autoridades gubernamentales han anunciado que se prevé realizar un llamado a licitación antes de que finalice el año por un monto de entre 150 y 200 MW. Este movimiento representa un cambio de rumbo relevante, ya que desde el año 2014 no se habían realizado llamados a empresas privadas para el desarrollo y la gestión de parques de generación renovable.

Hasta el momento, UTE había impulsado la creación de parques solares utilizando fondos propios, como es el caso de los proyectos ubicados en Punta del Tigre (San José) y en Melo (Cerro Largo). Asimismo, la empresa estatal avanza en iniciativas financiadas a través del mercado de capitales, destacando el proyecto de Río Negro, con una capacidad de 30 MW, cuya apertura de ofertas para la construcción está programada para el próximo lunes.

El regreso de la inversión privada marca el inicio de una etapa distinta para un sector que, a lo largo de los últimos diez años, ha logrado consolidar empresas con capacidades técnicas y experiencia no solo en el mercado interno, sino también en otros países. Para este nuevo ciclo, UTE estudia una modalidad de contratación innovadora en la que el desarrollador privado asumiría la responsabilidad de prácticamente todo el ciclo del proyecto: el financiamiento, el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento de la planta.

De acuerdo con información del semanario Búsqueda, la remuneración para estas empresas no se basaría únicamente en la energía comercializada, sino que se analizaría un pago fijo, similar a un canon, con periodicidad mensual, semestral o anual. Este esquema contemplaría tanto la remuneración por la central como los servicios asociados. Una vez concluido el plazo contractual establecido, la infraestructura pasaría a ser propiedad de UTE.

En cuanto a la ubicación de los proyectos, la estrategia busca evitar la concentración de la generación en una sola zona, distribuyendo las nuevas plantas solares en diversos departamentos del interior. Entre las ubicaciones que se analizan se encuentran Durazno, Florida, Artigas, Salto y Tacuarembó. No obstante, los expertos señalan que la elección del terreno debe ir acompañada de un análisis riguroso sobre la disponibilidad de la red eléctrica y la capacidad de evacuar la energía generada, lo que implica que la expansión solar debe avanzar coordinadamente con la planificación de las redes.

Otro eje de trabajo es la hibridación de parques, concepto mencionado por la ministra Fernanda Cardona y analizado junto a la academia y la Dirección Nacional de Energía. Esta técnica consiste en combinar diferentes tecnologías de generación en una misma instalación. Por ejemplo, si un parque eólico cuenta con terreno disponible y conexión a la red, se podría incorporar generación solar aprovechando esos activos existentes. Esto optimizaría el uso de la infraestructura y generaría nuevas oportunidades de negocio para empresas que ya poseen activos instalados en el país.

En el reciente congreso Latam Renovables 2026, los participantes describieron este periodo como una "segunda ola" de energías renovables en Uruguay, llegando a referirse a ella como una "década solar". La energía solar, junto con la eólica, es hoy una de las fuentes con menor costo de producción por MWh y destaca por su versatilidad, pudiendo implementarse desde escalas residenciales hasta proyectos de cientos de megavatios.

Además, la energía solar ofrece tiempos de desarrollo mucho más cortos que la eólica. Mientras que un parque eólico puede demorar entre cinco y ocho años desde la identificación del terreno hasta el inicio de la construcción debido a los estudios requeridos, los proyectos fotovoltaicos suelen concretarse en un periodo de dos a tres años. Esta rapidez es determinante para un sistema que requiere incorporar capacidad en plazos cortos, considerando que la capacidad instalada de energía solar en Uruguay es actualmente de 350 MW.

Esta tendencia uruguaya se alinea con un fenómeno global; durante 2025, tres de cada cuatro MW renovables instalados en el mundo fueron solares. Uruguay llega a esta etapa con la ventaja de contar con una matriz eléctrica ya robustecida en renovables y con empresas locales que han exportado su conocimiento a mercados como Paraguay, Chile, Argentina, Estados Unidos y Ecuador.

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