En el marco del proceso judicial que busca esclarecer las circunstancias que rodearon el fallecimiento de Diego Armando Maradona, el cardiólogo Gustavo Di Niro ha brindado un testimonio fundamental que pone el foco sobre la gestión médica del exfutbolista durante sus últimos días. Di Niro, quien forma parte de la Junta Médica Interdisciplinaria constituida en el año 2021, presentó declaraciones contundentes sobre la atención recibida por el exdeportista, señalando graves omisiones en el protocolo de cuidado.
De acuerdo con la declaración del perito, los profesionales de salud que estaban a cargo de la atención de Maradona omitieron intervenir de manera oportuna, a pesar de que existían múltiples signos de alerta compatibles con un cuadro de insuficiencia cardíaca. El especialista subrayó que la condición del paciente demandaba una respuesta médica inmediata y especializada que, según su análisis, no se materializó en el tiempo ni de la forma requerida por la gravedad del cuadro clínico.
Durante el desarrollo de su testimonio, Di Niro hizo especial énfasis en los registros documentales de la internación domiciliaria. El perito detalló que las planillas de enfermería, que sirven como registro diario de la evolución del paciente, contenían anotaciones claras sobre síntomas preocupantes. Entre los hallazgos registrados se mencionaron la acumulación de líquidos en el organismo, dificultades respiratorias evidentes, episodios de taquicardia e hipertensión, así como alteraciones en el estado de conciencia del paciente.
Para el cardiólogo, este escenario clínico era una señal inequívoca de que el estado de salud de Maradona se estaba deteriorando. En consecuencia, Di Niro sostuvo que, ante la presencia de tales síntomas, la acción médica correcta y obligatoria habría sido intensificar la atención sanitaria o, en su defecto, derivar al paciente a un centro asistencial con mayor capacidad de respuesta. Sin embargo, el experto afirmó que esta acción no fue ejecutada por los principales acusados en la causa, el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.
Un punto crítico del testimonio se centró en los antecedentes médicos del exfutbolista. El especialista recordó que Diego Armando Maradona padecía una miocardiopatía dilatada crónica, una patología que se originó en el año 2000. Di Niro calificó esta condición como definitiva, explicando que se trata de una enfermedad que requiere un tratamiento farmacológico continuo y riguroso para evitar que el corazón falle en su función de bombeo sanguíneo.
En este sentido, el cardiólogo cuestionó duramente la decisión de suspender los medicamentos antihipertensivos antes del deceso del paciente. Según la explicación técnica brindada por Di Niro, dichos fármacos resultaban esenciales y críticos para contener la falla del músculo cardíaco, dada la patología crónica que padecía el exjugador. La interrupción de este tratamiento, en el contexto de un paciente con miocardiopatía dilatada, representa un riesgo significativo para la estabilidad hemodinámica.
Asimismo, el perito evaluó la calidad de los controles médicos realizados durante el periodo de internación. Di Niro catalogó como "básicos" los chequeos efectuados al exdeportista, remarcando que hubo una falta notable de exámenes de mayor precisión. Específicamente, el especialista señaló la ausencia de un estudio de perfusión miocárdica, una herramienta diagnóstica que habría permitido una evaluación mucho más detallada y exacta del estado del corazón de Maradona.
Finalmente, el testimonio permitió recapitular la causa médica del fallecimiento. Se recordó que el excapitán de la selección argentina murió el 25 de noviembre de 2020. El diagnóstico final determinó que la causa de la muerte fue un edema agudo de pulmón, el cual fue secundario a su insuficiencia cardíaca crónica, cerrando así el círculo de evidencias que el Dr. Di Niro vincula con la falta de atención adecuada ante los signos de alarma previamente detectados.






