La demencia se ha consolidado como uno de los desafíos sanitarios más críticos de la era contemporánea. En la actualidad, esta condición afecta a más de 57 millones de personas en todo el mundo, con una incidencia alarmante de diez millones de nuevos diagnósticos cada año. Debido a su impacto, se sitúa como la séptima causa de muerte a nivel global y representa una de las razones principales de discapacidad y dependencia, especialmente entre la población de personas mayores. Dentro de este complejo panorama, la enfermedad de Alzheimer es la variante más prevalente, representando entre el 60 % y el 70 % de todos los casos de demencia, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud.
En la búsqueda de soluciones y comprensiones más profundas sobre esta patología, la ciencia ha puesto su mirada en las células inmunitarias del cerebro. Aunque se sabe que estas células son factores clave en la progresión del Alzheimer, la comunidad científica no había logrado comprender totalmente cómo evolucionan y cambian a medida que la enfermedad avanza en el organismo del paciente.
Para llenar este vacío de conocimiento, un reciente estudio publicado en la revista Nature Genetics ha logrado trazar el mapa más amplio y detallado hasta la fecha sobre las células inmunitarias cerebrales en contextos de Alzheimer. La investigación ha revelado la existencia de un subtipo específico de microglía que aumenta su presencia a medida que la enfermedad progresa. Este hallazgo es fundamental, ya que ayuda a explicar los mecanismos mediante los cuales los tejidos cerebrales intentan defenderse, lo que podría abrir la puerta a terapias futuras diseñadas para reforzar estas respuestas naturales del cuerpo.
La magnitud del estudio es considerable. El equipo de investigación analizó más de 830.000 células inmunitarias de origen mieloide, las cuales fueron obtenidas de la corteza prefrontal de 1.607 donantes. Esta muestra fue especialmente valiosa debido a que incluyó personas de distintas edades y con un rango amplio de patología de Alzheimer, lo que permitió a los científicos identificar seis subclases que agrupan 13 subtipos distintos de células mieloides. Gracias a este volumen de datos, fue posible describir con precisión cómo estas células cambian durante el proceso natural de envejecimiento y durante la progresión específica de la enfermedad.
El trabajo estuvo bajo la dirección de Donghoon Lee, profesor asistente de genética y ciencias genómicas y de psiquiatría en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Estados Unidos, junto a Panos Roussos, profesor de psiquiatría traslacional de la misma institución. El foco del equipo estuvo centrado en dos tipos de células: la microglía, que son las células inmunitarias residentes del cerebro, y los macrófagos perivasculares, elementos clave para modular la respuesta inmune cerebral.
Uno de los descubrimientos más relevantes es que el subtipo de microglía asociado a la enfermedad, que se vuelve más abundante conforme el Alzheimer avanza, no actúa como un agente dañino. Por el contrario, estas células desempeñan un papel protector, ya que incrementan su capacidad para engullir y eliminar el material nocivo acumulado en el cerebro.
Asimismo, los investigadores lograron detectar la vía molecular que sostiene este estado protector. Según la publicación, en este proceso intervienen las proteínas TREM2, MITF y GPNMB. Se determinó que esta señalización molecular es estrictamente necesaria para mantener a la microglía en esa condición beneficiosa y protectora. Para validar estos resultados, se realizaron experimentos tanto en tejido humano como en modelos de ratón, los cuales demostraron que los efectos favorables de estas células dependen directamente de la señalización de TREM2. Este dato es crucial, ya que vincula el comportamiento de este subtipo celular con uno de los genes inmunitarios que ya se habían asociado previamente con el riesgo de desarrollar Alzheimer.
El profesor Donghoon Lee afirmó que este trabajo proporciona la imagen más clara hasta el momento sobre la adaptación de las células inmunitarias cerebrales frente al envejecimiento y la patología. Según Lee, al identificar las células específicas que protegen el cerebro y las señales moleculares de las que dependen, se han descubierto posibles nuevos objetivos para desarrollar terapias destinadas a ralentizar la progresión de la enfermedad.
Finalmente, el estudio ofrece una referencia detallada sobre la evolución de las células inmunitarias a lo largo de la vida, ayudando a explicar por qué ciertas variantes genéticas en genes vinculados a la inmunidad, como APOE y TREM2, elevan el riesgo de padecer la enfermedad. Esta investigación propone un cambio de paradigma, desplazando parte del enfoque desde las placas amiloides hacia los mecanismos de defensa propios del cerebro, trazando una hoja de ruta para terapias que fortalezcan la respuesta inmune cerebral en lugar de centrarse únicamente en la eliminación de los depósitos.






