La conectividad terrestre entre Chile y Argentina atraviesa un momento crítico. El paso Los Libertadores, que se posiciona como la principal arteria de conexión fronteriza entre ambas naciones, permanece cerrado desde el pasado 14 de julio debido a las severas condiciones climáticas registradas en la zona cordillerana. Lo que habitualmente comienza como una medida preventiva ante las fuertes nevazones de invierno, se ha transformado este año en una situación alarmante: el paso cumple ya 29 días de inactividad, marcando uno de los periodos de interrupción más prolongados de los últimos tiempos.
Este cierre ha sido provocado por un sistema frontal que no solo ha dejado miles de damnificados en diversas zonas del país, sino que ha impactado con fuerza la zona central de la cordillera. Las condiciones meteorológicas han sido extremas, resultando en la acumulación de más de seis metros de nieve que actualmente sepultan la ruta de Los Libertadores. Esta barrera natural ha dejado paralizado el flujo de transporte, provocando que cientos de camiones permanezcan detenidos a ambos lados de la frontera, aguardando una reapertura que parece distante.
La paralización del tráfico fronterizo ha encendido las alarmas en diversos sectores del país. Una de las preocupaciones más inmediatas y tangibles es la posibilidad de un eventual desabastecimiento de carne, insumo crítico que depende en gran medida de este flujo logístico. Más allá de los productos básicos, la economía chilena ve comprometida una parte relevante de su comercio exterior, ya que la interrupción de la ruta afecta la continuidad de las cadenas de suministro y la distribución de mercancías esenciales.
Ante este escenario, Raúl Clavero, presidente del directorio de ChileTransporte, ha manifestado su profunda preocupación y cuestionado la actual dependencia del país respecto a una ruta tan vulnerable. A través de una carta enviada a La Tercera, el dirigente señaló que el cierre prolongado no debe ser visto como una simple anécdota del invierno, sino como una evidencia de una falla estructural en la infraestructura fronteriza. Según Clavero, el hecho de que el país siga actuando con sorpresa ante estos eventos es inaceptable, considerando que Los Libertadores se ha convertido en un punto débil recurrente cada temporada invernal.
El impacto humano de esta crisis es igualmente severo. Clavero destacó la precaria situación de los conductores de camiones que se encuentran varados en la montaña. El gremio denuncia que cientos de trabajadores están expuestos al frío extremo y a la incertidumbre, pasando horas y días a la intemperie en condiciones que no deberían normalizarse. El presidente de ChileTransporte enfatizó que detrás de cada vehículo detenido hay una persona y una familia, además de una carga que es vital para el movimiento de la economía nacional.
La crítica central del gremio radica en la altitud del paso actual. Clavero cuestionó la viabilidad de seguir dependiendo de una ruta situada a 3.200 metros de altura, describiendo la situación como estar "rehén de cada temporal". Para solucionar este problema crónico, ChileTransporte hace un llamado urgente a retomar el proyecto del Paso Las Leñas. Esta propuesta, que ha estado en discusión durante décadas, plantea la construcción de un túnel que conecte Mendoza con San Rafael.
La principal ventaja del proyecto Las Leñas es que propone una conexión a menor altura, lo que permitiría reducir la exposición a los temporales climáticos y garantizaría que el paso pudiera operar los 365 días del año. Según el dirigente, la tecnología necesaria para implementar este tipo de infraestructura existe; lo que falta es una "visión de Estado" acorde a las exigencias y tiempos actuales.
Desde ChileTransporte, como entidad representante del transporte de carga por carretera, sostienen que su labor fundamental es abastecer al país y al continente. Por ello, instan a las autoridades a dejar de lamentar los cierres estacionales y avanzar decididamente en la creación de infraestructura fronteriza que facilite y asegure el comercio exterior chileno.
Finalmente, Raúl Clavero lanzó una advertencia sobre el futuro inmediato, recordando que el próximo invierno llegará inevitablemente con sus propios temporales. Para el gremio, la pregunta fundamental que queda en el aire es si, para entonces, el país habrá tomado las medidas necesarias para estar preparado y evitar que la economía y los trabajadores vuelvan a quedar atrapados por la nieve.






