El sistema eléctrico de Ecuador se encamina hacia el próximo período de estiaje, que inicia en septiembre, bajo un escenario de vulnerabilidad técnica. Según datos recientes del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), el país mantiene un déficit aproximado de 1.391 megavatios (MW) para cubrir la demanda durante la época de menor generación hidroeléctrica. A pesar de esta brecha, el Gobierno ha informado que solo se incorporarán 50 MW de nueva generación durante el año 2026.
Esta situación fue reconocida el pasado 6 de agosto de 2026 por Javier Medina, viceministro de Electricidad y Energía Renovable, durante una intervención en la plataforma digital Altavoz. El funcionario explicó que, aunque existen procesos de contratación para la generación arrendada que suman 525 MW, la mayoría de estos proyectos no entrarán en operación dentro del presente año. Medina señaló que algunos procesos aún están pendientes de lanzamiento debido a que los montos requieren la autorización del directorio. En consecuencia, solo una pequeña fracción de la capacidad planificada estará disponible para enfrentar el estiaje actual.
La estrategia de renta de generación busca fortalecer el sistema antes del ciclo seco, que se extiende desde septiembre hasta marzo. Este periodo es particularmente crítico este año, ya que coincidirá con la posible llegada del fenómeno del Niño entre finales de 2026 y principios de 2027. Previamente, el 20 de abril, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) había anunciado un plan para sumar 920 MW de nueva generación termoeléctrica en 2026, divididos en 525 MW mediante arrendamiento de unidades de rápida instalación y 395 MW a través de la compra de infraestructura. El objetivo era reducir la dependencia de factores climáticos y de las importaciones eléctricas.
Sin embargo, especialistas del sector eléctrico cuestionan la suficiencia de estas medidas. Ricardo Buitrón, consultor en proyectos hidroeléctricos, sostiene que la incorporación de 50 MW no es una cifra significativa frente al déficit actual. Buitrón resalta un dato preocupante: los 510 MW que se integraron al sistema desde 2024 han sido absorbidos casi en su totalidad por el crecimiento de la demanda. Entre 2024 y 2026, la demanda media del país aumentó de 3.800 MW a un rango entre 4.250 y 4.300 MW, lo que significa que el crecimiento del consumo ha anulado las mejoras en la generación.
Por su parte, el consultor energético Luis Ordóñez coincide en que 50 MW adicionales no garantizan la cobertura de la demanda requerida. La vulnerabilidad se acentúa debido a que Ecuador depende en un 75% de la hidroelectricidad. Si bien el Gobierno se apoya en el nivel del embalse de Mazar —que se encontraba en 2.151,92 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de su máximo de 2.153 msnm—, los expertos advierten que estas reservas son temporales. Ordóñez señala que, si no hay suficiente generación térmica para las horas pico, el nivel de Mazar descenderá rápidamente. Se estima que, con caudales bajos, estas reservas podrían sostener el complejo Paute-Integral durante aproximadamente tres meses.
Respecto a la interconexión con Colombia, retomada el 5 de agosto de 2026 con una capacidad de hasta 450 MW, los consultores advierten que esto reduce el riesgo pero no resuelve el problema estructural. Buitrón calcula que incluso con importaciones de 500 MW desde Colombia y Perú, en un escenario severo como el de 2024, la brecha seguiría siendo de unos 800 MW. Además, existe el riesgo de que Colombia también se vea afectada por el fenómeno del Niño, lo que podría obligar a ese país a priorizar su demanda interna y limitar las exportaciones.
Ante este panorama, el presidente Daniel Noboa ha fijado una fecha límite al 15 de diciembre de 2026 para que los grandes consumidores de energía implementen sus propios sistemas de generación eléctrica. El mandatario advirtió que aquellas empresas que no cumplan con esta disposición podrían ser desconectadas del sistema para evitar afectar a los ciudadanos. Luis Ordóñez califica esta posible medida como una forma de "racionamiento", ya que implicaría que el servicio básico no se garantiza al 100%. Actualmente, la industria representa el 25% del consumo eléctrico nacional (unos 1.060 MW), siendo el segundo mayor consumidor después de los hogares, que concentran el 33% con cerca de 1.400 MW.






