En una jornada cargada de emociones y contrastes, Rosario Central logró imponerse por 2-1 ante Aldosivi en el Gigante de Arroyito. El encuentro, correspondiente al Torneo Clausura 2026, estuvo marcado por la redención de Jaminton Campaz, quien pasó de ser silbado por la hinchada local a convertirse en el héroe y la figura del partido, guiando al equipo dirigido por Jorge Almirón hacia una victoria fundamental.
El clima previo al encuentro era de una impaciencia palpable. A pesar del entusiasmo generado por el éxito obtenido recientemente ante River en Núñez, el público rosarino demandaba una mejora en el rendimiento futbolístico del equipo, que había mostrado debilidades en sus últimas presentaciones. El estadio se llenó como es habitual, esperando que la inyección anímica de la primera victoria se tradujera en un juego más fluido y efectivo.
El partido comenzó con un dominio claro de Rosario Central. Desde el tercer minuto, el equipo local generó la primera ocasión con un cabezazo de Enzo Copetti que, aunque terminó desviado, marcó la tónica de la primera mitad: un control total del juego pero una falta de precisión en las definiciones. El conjunto marplatense, que llegaba a Rosario sin sumar victorias bajo la conducción de Israel Damonte, se limitó a resistir mientras el arquero Lucas Acosta evitaba complicaciones mayores.
Un momento destacado del inicio fue el emotivo homenaje a Ángel Di María. La hinchada desplegó una bandera ancha con imágenes icónicas del ídolo, desde sus inicios hasta su consagración en el Mundial de Qatar 2022, subrayando el vínculo inquebrantable entre el jugador y su club. Sin embargo, en lo deportivo, Central se mostró nublado al aproximarse al área rival, con remates altos e incluso un tiro libre de Di María que no logró concretar.
El segundo tiempo inició con la misma tendencia, pero el destino del partido cambió drásticamente a los seis minutos. Tras un error en la salida defensiva del juvenil Ignacio Oviedo, Andrés Vombergar desperdició una oportunidad clara para Aldosivi. Poco después, ocurrió la jugada más impactante del encuentro: un pase alto de Lucas Castro sorprendió a la defensa adelantada de Central, provocando una salida apresurada y errática del arquero Jeremías Ledesma. El guardameta cabeceó el balón en tres cuartos de su terreno, dejándolo servido para Alan Sosa a la altura de la medialuna del medio campo. El volante no dudó y ejecutó una volea de zurda potentísima que se clavó en el ángulo, poniendo el 0-1 y desatando la furia de la grada.
La desventaja reactivó las críticas hacia Jorge Almirón y el rendimiento del equipo. Los hinchas, desesperados, comenzaron a corear: “¡Movete, Canalla, movete, movete y dejá de joder!”. Fue en ese contexto donde el ingreso de Jaminton Campaz, a los once minutos del complemento en reemplazo de Julián Fernández, cambió la dinámica del juego. Campaz, quien había sido blanco de silbidos durante la semana debido a su presión para conseguir una transferencia, comenzó a revertir la situación con su despliegue físico y técnico.
El empate llegó gracias a la insistencia del colombiano, quien forzó una jugada que terminó en un gol en contra de Nicolás Zalazar tras un buscapié. A partir de allí, el ánimo del estadio se transformó y los aplausos reemplazaron a las críticas. A falta de diez minutos para el final, se produjo la jugada del triunfo: un pase alto y cruzado de Di María encontró a Badaloni, pero la intervención de Zalazar dejó la pelota servida para que Campaz anotara de arremetida el 2-1 definitivo.
Tras el encuentro, Campaz compartió con TNT Sports una figurita de Miguel Ángel Russo que recibió como regalo, refiriéndose al entrenador como “el angelito que nos cuida a todos”. Sobre la relación con la hinchada y su futuro, el volante afirmó que los silbidos son parte del fútbol y que, si llega el momento de partir, lo hará “por la puerta grande”. Asimismo, destacó el privilegio de escuchar los consejos de Di María, a quien definió como un jugador de talla mundial.
Por su parte, el capitán Di María bromeó sobre la situación de su compañero, asegurando que lo convencieron para jugar un partido más y manifestando que, independientemente de si decide quedarse o irse, el club y la gente lo bancarán debido a todo lo que ha entregado al equipo. De esta manera, Rosario Central logró transformar la tensión en júbilo, mientras que el conjunto de Damonte continúa sin poder sumar tres puntos en el torneo.






