Boca Juniors alcanzó una histórica clasificación a la final en Brasil tras un encuentro vibrante en el estadio Maracaná. En un partido que se definió con un final de película, el equipo Xeneize logró dar vuelta una historia que se presentaba complicada, apoyándose en un rendimiento general sólido y un mediocampo que fue capaz de resistir las embestidas del rival. La figura central de la jornada fue Leandro Paredes, quien consolidó su aura de liderazgo y se consagró como el jugador más determinante del encuentro.
El análisis individual del equipo revela un desempeño equilibrado. En el arco, el guardameta tuvo una actuación destacada, mostrándose seguro ante los centros y utilizando su altura para neutralizar los ataques aéreos, además de realizar un corte preciso en un centro bajo con peligro. En la línea defensiva, algunos jugadores tuvieron que priorizar la tarea de contener al rival, sacrificando sus virtudes ofensivas para mantener el orden en el fondo. Por otro lado, se destacó la presencia de un defensor con perfil de caudillo, quien anotó el gol del 1-0 mediante un cabezazo extraordinario que dejó helado al estadio. A pesar de un despeje erróneo que terminó en el gol de Vasco, este jugador fue una de las figuras gracias a su capacidad en los mano a mano y su audacia para realizar pases verticales.
Asimismo, la defensa mostró un crecimiento acelerado en ciertos sectores. Un defensor joven logró aprobar una de las pruebas más difíciles del fútbol: ganar en el Maracaná, mostrándose sólido y sin dejarse afectar por la presión de una semifinal. En los laterales, se registró un centro perfecto en un tiro de esquina que permitió el cabezazo de Di Lollo para el primer tanto, aunque el jugador tuvo que limitar sus subidas para actuar como un "ladrillo más" en la pared defensiva, sufriendo en ocasiones los duelos individuales contra Hinestroza y los laterales de Vasco.
El mediocampo fue, posiblemente, lo mejor del equipo. Se destacó la actuación de un volante con estirpe copera que presionó incansablemente, cortó numerosos avances rivales y cerró las vías de salida para Sosa, especialmente durante el primer tiempo. A su lado, otro jugador actuó como el eje y cerebro del equipo, aportando oficio y jerarquía a pesar de evidenciar el desgaste físico producto de un año de inactividad. Su liderazgo silencioso y sus pases sencillos fueron fundamentales para el flujo del juego. Complementando este sector, un tercer volante realizó un "trabajo de hormiga", equilibrando marca y juego, y socorriendo a sus compañeros en todo momento, siendo el soporte invisible pero esencial del grupo.
En la zona de creación y ataque, la experiencia jugó un rol clave. Uno de los volantes, pese a algunos fallos en los duelos individuales, demostró su calidad al brindar una asistencia brillante por aire para Merentiel. El goleador, por su parte, volvió a aparecer en un partido importante, definiendo con frialdad y precisión tras un control impecable y un pase de Villa, superando la salida del arquero. Villa, aunque no logró concretar sus jugadas, mantuvo la solidaridad y el esfuerzo, regresando a defender para evitar que el rival anotara el 2-1.
Sin embargo, el nombre que resonó en todo el estadio fue el de Leandro Paredes. El volante entró al partido cuando el equipo estaba desgastado, aproximadamente al minuto 40, y asumió el rol de MVP y líder absoluto. En un momento donde Boca estaba cerca de perder o de ir a los penales, Paredes anotó el gol del triunfo, demostrando por qué es considerado uno de los jugadores más determinantes del fútbol argentino y un campeón del mundo legítimo.
Desde el banco de suplentes, otros jugadores aportaron oxígeno al equipo: uno generó un córner vital y aguantó la última pelota, otro entró por un Flores extenuado para aportar piques frescos, y un tercero ingresó en los minutos finales para contener los últimos ataques de Vasco.
Finalmente, cabe destacar la gestión táctica del entrenador Vasco, quien planteó un partido adecuado a las circunstancias y ausencias del equipo. La inclusión inicial de Battaglia otorgó orden y temple al medio campo, pero el cambio más impactante fue la entrada de Paredes, cuya jerarquía terminó poniendo a Boca en la final, marcando un punto de inflexión en la trayectoria del equipo bajo la dirección del técnico.





