En un acto desarrollado en el auditorio Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, Abelardo de la Espriella fue posesionado como el nuevo presidente de Colombia para el periodo comprendido entre 2026 y 2030. La ceremonia contó con la asistencia de aproximadamente 2.500 personas y estuvo acompañada por su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus hijos. Durante el inicio del evento, De la Espriella tomó el juramento de ley y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Miguel Henríquez. De manera simultánea, José Manuel Restrepo tomó juramento como el nuevo vicepresidente de la República para el mismo periodo gubernamental.
Tras la ceremonia de posesión, el mandatario se trasladó al Cantón Pichincha, desde donde pronunció su primer discurso oficial. En su intervención, Abelardo de la Espriella presentó una serie de medidas inmediatas centradas en la economía, la seguridad y la energía. Entre los anuncios más destacados, el presidente informó que en las próximas horas firmará un decreto para el congelamiento del gasto público. Según De la Espriella, las finanzas nacionales se encuentran desfinanciadas debido a que el régimen anterior impulsó un crecimiento desmedido del gasto basado en un endeudamiento que debilitó la estabilidad económica del país.
En materia tributaria, el nuevo mandatario aseguró que presentará una reforma estructural orientada a la simplificación del sistema. Como medida concreta, anunció la eliminación del impuesto al patrimonio, argumentando que es necesario dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en la nación. Cabe precisar que, bajo la Ley 2277 de 2022, este impuesto establece tarifas de entre el 0,5% y el 1,5% para contribuyentes con patrimonios que oscilan entre los 3.770 millones y más de 12.517 millones de pesos. Solo en el primer semestre del año en curso, el recaudo por este concepto alcanzó los 776.101 millones de pesos, lo que representa el 56,4% de la meta fijada para 2026, la cual es de 1,37 billones de pesos.
En cuanto a la política energética, De la Espriella afirmó que se autorizará el fracking responsable y sostenible con el objetivo de garantizar la seguridad energética de Colombia. Respecto a la seguridad ciudadana, el presidente anunció la construcción de megacárceles destinadas a recluir a los individuos que representen la mayor amenaza para la seguridad de la población. En este sentido, impartió una orden perentoria a las fuerzas militares y de policía para combatir a todas las estructuras criminales.
Sobre la lucha contra los cultivos ilícitos, el mandatario señaló que la coca no se combate con estadísticas, sino mediante la erradicación física, por lo cual implementará la fumigación que no afecte el medio ambiente, asociando este cultivo con la muerte y la corrupción. Asimismo, anunció que su administración utilizará la Inteligencia Artificial (IA) para fortalecer la transparencia gubernamental y vigilar el destino de cada peso del Estado, buscando así terminar con la corrupción.
En el plano político, De la Espriella definió su gestión como el "gobierno del tigre", asegurando que se respetarán todas las reglas de la democracia y que no habrá espacio para maniobras que atenten contra la estabilidad de la Nación. Manifestó su intención de ser el presidente de todos los colombianos, incluyendo a quienes no votaron por él, asegurando que los hechos demostrarán que su proyecto sirve al bien común y al progreso. Además, realizó un homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, señalando que fue asesinado por interlocutores del régimen saliente.
La ceremonia de posesión contó con una notable representación internacional. Entre los asistentes se encontraba el rey Felipe VI de España, el presidente de la Fifa, Gianni Infantino, y el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. También estuvieron presentes los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; de Argentina, Javier Milei, quien fue recibido entre aplausos; y de Panamá, Raúl Mulino. La delegación internacional se completó con el canciller boliviano, Fernando Aramayo, y el vicepresidente de Guatemala, Karin Herrera.
Por su parte, el presidente del Senado, Honorio Miguel Henríquez, enfatizó que la democracia se fortalece cuando las diferencias se ponen al servicio del bien común. Henríquez se comprometió a apoyar y agilizar el trámite de las leyes prioritarias y urgentes, proponiendo un trabajo conjunto entre el Gobierno, el Congreso, los gremios y la academia para enfrentar la pobreza, la inseguridad y la corrupción. Adicionalmente, sugirió la creación de un marco de incentivos para atraer nuevamente al país a los miles de empresarios, emprendedores y profesionales exitosos que emigraron a otras naciones.






