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El nuevo presidente de Colombia asume el poder con un plan de "Regeneración Nacional" y mano dura contra el crimen

De la Espriella descarta constituyente y reelección Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, afirmo en el primer discurso Abelardo De la Espriella como presidente.

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El nuevo presidente de Colombia asume el poder con un plan de "Regeneración Nacional" y mano dura contra el crimen

En un acto cargado de simbolismo y determinación, el nuevo presidente de Colombia, conocido como "el Tigre", asumió formalmente el mando de la nación. Durante su discurso de posesión, el mandatario enfatizó que su gestión estará marcada por una "nueva regeneración", evocando la histórica premisa de Rafael Núñez sobre la "regeneración o catástrofe". El jefe de Estado destacó que es la primera vez en cerca de siglo y medio que un "hijo verdadero del Caribe" ocupa el solio de Bolívar, marcando el inicio de una etapa enfocada en la recuperación de la autoridad y la estabilidad institucional.

El presidente inició su intervención subrayando que el resultado electoral del pasado 21 de junio no representó la victoria de un hombre o un partido, sino de la democracia colombiana y del Estado de Derecho, alejando al país de los "modelos totalitarios bolivarianos". En este sentido, se comprometió a ser el presidente de todos los colombianos, incluyendo a quienes no votaron por él, asegurando que su administración se basará en principios sólidos y que no habrá espacio para la intransigencia.

Uno de los ejes centrales del mandato será la seguridad nacional. El mandatario impartió una orden perentoria a las Fuerzas Militares y de Policía para combatir sin tregua a todas las estructuras criminales y al narcoterrorismo. Fue tajante al afirmar que la opción del diálogo está completamente agotada y que los integrantes de bandas criminales solo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado. Para lograr este objetivo, anunció la construcción de mega cárceles y la implementación de fumigación con herbicidas de última generación para erradicar la coca, rechazando el uso de estadísticas maquilladas para medir el éxito de esta lucha.

En materia de justicia y reconciliación, el presidente aseguró que no habrá indulgencia frente a quienes derramaron sangre, afirmando que la verdadera reconciliación descansa sobre la dignidad de las víctimas y no sobre la absolución ilegítima de la violencia. Aunque prometió respetar el orden jurídico vigente, señaló que revisará con rigor la naturaleza de una jurisdicción que, a su juicio, nació desconociendo la voluntad popular. Asimismo, descartó categóricamente la convocatoria a una Asamblea Constituyente, asegurando que gobernará estrictamente durante los cuatro años que ordena la Constitución.

La lucha contra la corrupción será otro pilar fundamental. El presidente denunció un manejo inaceptable de los recursos públicos durante el gobierno saliente y anunció que utilizará la inteligencia artificial como herramienta moderna para prevenir, detectar y perseguir el uso indebido del erario. Advirtió que su equipo ya ha comenzado a documentar el entramado de corrupción del régimen anterior y que no habrá impunidad para quienes saquearon al país.

En el ámbito económico, el mandatario anunció medidas inmediatas de austeridad, incluyendo la firma de un decreto de congelamiento del gasto público para poner "la casa en orden", aunque aclaró que esto no afectará los programas dirigidos a la población más vulnerable. Propuso una reforma estructural del sistema tributario para simplificarlo y combatir la evasión, destacando la eliminación del impuesto al patrimonio para dejar de castigar a quienes generan riqueza e inversión.

Respecto a la energía y el medio ambiente, el presidente definió la recuperación de Ecopetrol como una prioridad absoluta para garantizar la seguridad energética. En una decisión clave, anunció que se autorizará el desarrollo del fracking responsable y sostenible bajo estándares técnicos y ambientales. Además, buscará fortalecer la generación térmica y diversificar la matriz energética para mitigar los efectos de las sequías y el fenómeno del niño.

En el sector rural, el gobierno convertirá el programa "Cosecha Solidaria" en política pública y proyecta convertir la Orinoquia en el "Mato Grosso" de Colombia, transformándola en una despensa agrícola mundial. En cuanto a los servicios sociales, afirmó que la salud no se manejará con tesis ideológicas y que la educación debe ser un ascensor social libre de adoctrinamiento ideológico, enfocándose en la ciencia, la investigación y la excelencia académica.

Finalmente, en el plano internacional, el presidente anunció la suscripción del "Escudo de las Américas" para fortalecer la acción conjunta de las naciones libres contra amenazas regionales. Prometió designar embajadores enfocados en abrir mercados y atraer inversión, asegurando que Colombia recupere su voz de autoridad en el escenario global. El mandatario cerró su discurso encomendándose a Dios y prometiendo un gobierno de "extrema coherencia" dedicado especialmente a combatir la pobreza.

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