La demencia es una condición que trasciende la pérdida de la memoria, impactando profundamente la autonomía, la identidad y la calidad de vida de quienes la padecen. Asimismo, su aparición transforma drásticamente la rutina emocional, física y económica de los núcleos familiares. Ante este escenario, la medicina contemporánea ha desplazado su enfoque hacia la prevención y la detección temprana como las herramientas más efectivas para mitigar sus efectos.
En este marco, una reciente investigación publicada en la revista Neurology ha revelado que el control de tres factores de riesgo específicos durante la mediana edad puede marcar una diferencia sustancial en la salud cerebral. Según el estudio, mantener la presión arterial en valores normales, evitar la diabetes tipo 2 y no fumar entre los 45 y los 65 años se asoció con un incremento de casi 13 años de vida libre de demencia.
Este hallazgo adquiere una relevancia crítica considerando las proyecciones globales de salud. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas que conviven con la demencia está aumentando de forma acelerada. Actualmente, más de 55 millones de personas padecen esta enfermedad en todo el mundo, con una incidencia de casi diez millones de casos nuevos cada año. Las proyecciones advierten que para el año 2050, las cifras podrían casi triplicarse, alcanzando los 153 millones de personas.
El trabajo fue desarrollado por investigadores de NYU Langone Health de la Universidad de Nueva York, utilizando los datos del estudio "Atherosclerosis Risk in Communities". Esta iniciativa, iniciada en 1986, tuvo como objetivo observar a lo largo de varias décadas la relación entre los factores de riesgo vascular presentes en la mediana edad y la aparición de demencia en etapas posteriores de la vida.
Para llegar a estas conclusiones, la investigación realizó un seguimiento a 12.409 personas con una edad promedio de 56 años, quienes no presentaban demencia al inicio del estudio. Durante un periodo medio de seguimiento de 26 años, los resultados mostraron que 3.008 participantes desarrollaron la enfermedad, mientras que 5.238 fallecieron sin haberla presentado.
El análisis detallado permitió identificar una correlación directa entre la cantidad de factores de riesgo y los años de salud cerebral. Aquellas personas que no presentaban ninguno de los tres factores de riesgo al comienzo del estudio vivieron, en promedio, 30,1 años sin demencia. En contraste, quienes tenían al menos un factor vieron reducida esta cifra a 26,3 años. Para quienes presentaban dos factores, la cifra descendió a 21 años, y en el caso de quienes reunían los tres riesgos, el tiempo de vida libre de demencia quedó reducido a poco más de 17 años.
El doctor Eric Topol, referente mundial en longevidad, destacó la importancia de estos resultados a través de la red social X, señalando que para quienes tienen alrededor de 55 años y desean ganar hasta 13 años de supervivencia sin demencia, los tres factores preventivos clave son la ausencia de diabetes, no fumar y mantener una presión arterial normal (definida como aquella sin medicación o inferior a 140/90).
Por su parte, el investigador principal del estudio y director del Optimal Aging Institute de NYU Langone, el doctor Josef Coresh, subrayó que los hallazgos respaldan una estrategia preventiva concentrada específicamente en la etapa de la mediana edad. Coresh enfatizó que los factores evaluados —hipertensión, diabetes tipo 2 y tabaquismo— suelen aparecer en este periodo y ejercen efectos duraderos sobre la patología neurodegenerativa, por lo que es fundamental detectarlos y tratarlos tempranamente para preservar la salud cerebral por más de una década.
Adicionalmente, la investigación sugirió ciertas disparidades demográficas. Se observó que, independientemente de la cantidad de factores de riesgo, las mujeres vivieron más tiempo sin demencia que los hombres. Asimismo, el estudio indicó que las personas blancas acumularon más años libres de la enfermedad en comparación con las personas negras.
La doctora Jacqui Hanley, directora de financiación de investigación de Alzheimer’s Research UK, quien no participó en el trabajo pero analizó los resultados para The Guardian, destacó que este estudio plantea una pregunta fundamental para la población: cuánto tiempo se puede esperar vivir sin demencia, más allá de las simples probabilidades de desarrollarla. Hanley subrayó la importancia de cuidar la salud del corazón para proteger la del cerebro, recomendando medidas prácticas como mantenerse físicamente activos, no fumar y controlar la diabetes y la presión arterial.
Finalmente, este estudio se suma a investigaciones previas que sugieren que actuar sobre 14 factores de riesgo modificables, desde la infancia y a lo largo de toda la vida, podría prevenir o retrasar hasta el 45% de los casos de demencia, incluso en poblaciones con una mayor esperanza de vida. En este contexto, la investigación de NYU logra recortar el foco en tres factores frecuentes de la mediana edad, vinculándolos con una diferencia medible y significativa en los años de vida saludable.






