El flujo de remesas hacia México mantuvo una tendencia al alza durante el primer semestre de 2026, consolidando un ritmo de crecimiento que persiste a pesar de la implementación de políticas migratorias y financieras más estrictas por parte de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Los datos indican que los migrantes mexicanos, especialmente aquellos con una trayectoria más larga de establecimiento en territorio estadounidense, continúan desarrollando mecanismos para asegurar el envío de recursos económicos a sus familias en México.
De acuerdo con las cifras oficiales proporcionadas por el Banco de México, el país recibió un total de 30.759 millones de dólares en remesas entre enero y junio de 2026. La gran mayoría de estos fondos provienen de Estados Unidos y representan un incremento del 3,1 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. El comportamiento mensual también muestra una tendencia positiva, destacando que solo en el mes de junio ingresaron 5.471,8 millones de dólares, lo que marca cinco meses consecutivos de crecimiento en los envíos.
Estos recursos constituyen una fuente de ingresos fundamental para millones de hogares mexicanos, quienes destinan el capital principalmente a cubrir necesidades básicas y gastos cotidianos, tales como la alimentación, la vivienda, la educación y los servicios de salud. Debido a su importancia, el comportamiento de estas transferencias sirve como un indicador de la evolución de las condiciones de vida de la comunidad mexicana en Estados Unidos.
Un dato relevante en la dinámica actual es la formalización de estos envíos. El Banco de México señala que el 99,2 % de las remesas recibidas durante la primera mitad del año circularon a través del sistema financiero formal mediante transferencias electrónicas. De este porcentaje, más de la mitad de los fondos fueron depositados directamente en cuentas bancarias dentro de México, reduciendo la dependencia de métodos informales.
Sin embargo, este crecimiento ocurre en un entorno de creciente presión regulatoria. Desde mayo, el Gobierno de Donald Trump ha impulsado medidas para restringir el acceso de migrantes sin estatus regular a diversos servicios financieros. Un análisis de BBVA destaca que una orden ejecutiva emitida el 19 de mayo busca limitar la apertura de cuentas, la realización de transferencias al exterior y el acceso a otros productos financieros para este sector de la población.
A este escenario se suma la intervención de la oficina del Departamento del Tesoro de EE.UU. encargada de vigilar delitos financieros (FinCEN), la cual ha emitido una alerta identificando sectores de interés debido a la alta participación de trabajadores migrantes. Entre las actividades vigiladas se encuentran la construcción, la agricultura, la hotelería y los servicios domésticos. Aunque estas acciones no están dirigidas explícitamente contra las remesas, BBVA advierte que podrían complicar las operaciones financieras de los migrantes indocumentados.
Para mitigar estos impactos, los migrantes han recurrido a sus redes familiares. Muchos hogares en Estados Unidos poseen una situación migratoria mixta, donde conviven personas indocumentadas con familiares o conocidos que cuentan con ciudadanía estadounidense o residencia permanente. Estas personas con estatus legal actúan como puentes, facilitando el envío de dinero a México y amortiguando los efectos de las restricciones financieras.
Esta resiliencia se apoya en la magnitud de la comunidad mexicana en Estados Unidos, que para 2024 sumaba 38,9 millones de personas, lo que representa el 11,5 % de la población total de dicho país, según el Censo de Estados Unidos.
La recuperación observada en 2026 sucede tras un 2025 complejo, año en el que se registró la primera caída anual de remesas en más de una década, impulsada tanto por factores económicos como por la ofensiva migratoria y el aumento de las deportaciones. Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Inter-American Dialogue, explica que la dinámica ha cambiado: ahora los envíos dependen en gran medida de una comunidad establecida hace décadas. Orozco señaló en entrevista con CNN que los inmigrantes mexicanos han residido en EE.UU. un promedio de 26 años y que, dado que el ciclo de envío de dinero suele durar unos 30 años, muchos remitentes veteranos se acercan al final de este periodo, mientras que la llegada de nuevos migrantes se ha desacelerado.
Finalmente, es importante precisar que el crecimiento nominal en dólares no se traduce necesariamente en un mayor bienestar económico para los receptores. BBVA advierte que, al ajustar las cifras por inflación y tipo de cambio, los hogares mexicanos recibieron en junio un 8,3 % menos de recursos en términos reales que hace un año.
En cuanto a la distribución geográfica, los estados receptores tradicionales mantienen su liderazgo. Guanajuato fue la entidad con mayores ingresos en el primer semestre con 2.705 millones de dólares, seguido por Michoacán (2.456 millones), Jalisco (2.444 millones), Ciudad de México (1.974 millones) y el Estado de México (1.967 millones).





