En una operación coordinada que combinó la asistencia humanitaria y la seguridad nacional, la presidenta Keiko Fujimori recibió este lunes a un grupo de diez ciudadanos peruanos que fueron repatriados desde Venezuela. Los connacionales habían sido evacuados tras el terremoto que impactó la región de La Guaira, un desastre natural que dejó a diversas familias en condiciones de extrema vulnerabilidad.
La mandataria se trasladó personalmente hasta las instalaciones del Grupo Aéreo N.° 8 para dar la bienvenida a los repatriados. El grupo que aterrizó en Lima estaba compuesto por personas en situaciones críticas, entre ellas adultos mayores, madres con hijos pequeños y diversos familiares que, a consecuencia del sismo en territorio venezolano, perdieron la totalidad de sus bienes materiales. El traslado de estas personas fue realizado a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
Durante el acto de recepción, la presidenta Keiko Fujimori no estuvo sola; estuvo acompañada por un equipo de altos funcionarios del Gobierno. Entre los presentes se encontraban el canciller Carlos Espá, el ministro de Defensa, Rafael Belaunde, y el titular de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, quienes supervisaron la llegada de los ciudadanos.
De acuerdo con la información proporcionada, la gestión de este retorno fue llevada a cabo por el Ministerio de Relaciones Exteriores. La repatriación se concretó luego de que los ciudadanos afectados solicitaran formalmente el apoyo del Estado peruano para regresar al país, fundamentando su pedido en la situación de desamparo y vulnerabilidad en la que se encontraban tras la catástrofe natural.
De manera paralela a la misión humanitaria, la operación tuvo un componente de seguridad pública. La misma aeronave de la FAP que trajo a los compatriotas había partido previamente desde la Base Aérea del Callao con una misión distinta: el traslado de tres ciudadanos venezolanos que fueron expulsados del territorio peruano. Estos individuos fueron identificados como integrantes de la organización criminal conocida como Tren de Aragua.
El Gobierno informó que estos tres extranjeros ya habían cumplido sus respectivas condenas judiciales en suelo peruano. Sin embargo, su permanencia en el país ya no era viable debido a que cuentan con requisitorias pendientes en su país de origen, Venezuela, donde deberán responder ante las autoridades judiciales correspondientes por los delitos que se les imputan.
El despegue de la aeronave desde el Callao fue supervisado estrictamente por el canciller Carlos Espá, quien estuvo acompañado en dicha instancia por los ministros Rafael Belaunde, César Astudillo, titular del Interior, y Marco Vinelli. Esta supervisión conjunta subrayó la importancia de la coordinación entre los ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa e Interior para ejecutar la operación.
El canciller Carlos Espá destacó que tanto la repatriación de los peruanos como la expulsión de los miembros de la organización criminal fueron posibles gracias a una coordinación efectiva entre los gobiernos de Perú y Venezuela. En sus declaraciones, Espá recordó que recientemente ambos países han llegado a acuerdos para iniciar un proceso de reactivación progresiva de sus relaciones diplomáticas.
Este acercamiento bilateral ha comenzado a materializarse prioritariamente en el ámbito consular. El objetivo principal de esta reactivación es brindar una atención adecuada y eficiente a los miles de ciudadanos peruanos que residen actualmente en Venezuela y que requieren asistencia del Estado.
Finalmente, el canciller enfatizó que los delincuentes expulsados deberán enfrentar sus procesos judiciales pendientes en Venezuela. Según Espá, esta medida de expulsión tiene como propósito fundamental evitar que estos individuos representen nuevamente un riesgo para la seguridad de la población peruana, reforzando así las políticas de control migratorio y lucha contra el crimen organizado.



